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BUSCANDO SIEMPRE LAS MAYORES GARANTÍAS

Cinco tipos de depósitos bancarios

Cinco tipos de depósitos bancarios
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· Si estás pensando en contratar un depósito bancario, es necesario que sepas que existe una considerable variedad de depósitos disponibles en el mercado

miércoles 24 de octubre de 2018, 10:04h
Aunque puedan parecer semejantes, lo cierto es que cuentan con notables diferencias. De hecho, en algunos casos, podrían ser considerados productos financieros totalmente distintos.En este artículo, vamos a presentarte aquellos productos que tienen la consideración técnica de depósito y vamos a explicarte sus principales características. No obstante, el primer aspecto que debes comprobar antes de contratar un depósito es la garantía que se ofrece sobre el capital aportado. Para la elaboración de este listado hemos contado con la colaboración de los expertos en productos de ahorro del comparador online Busconómico.



Busca siempre la mayor garantía posible

Existen muchos productos para los que la empresa bancaria o financiera ofrece su propia garantía o bien la garantía ofrecida por una entidad de seguros. No obstante, lo ideal es que el depósito en cuestión también esté cubierto por un fondo de garantía de depósitos nacional.

En el caso de la entidades que operan en España, la mayor parte suelen acogerse al Fondo de Garantía de Depósitos de España, pero también hay entidades que se acogen a los fondos de sus propios países como ING –que se acoge al fondo de garantía holandés-; Credit Agricole –que se acoge al fondo de garantía francés- o Farmafactoring –que se acoge al fondo italiano-.Si los depósitos ofrecidos por la entidad no están cubiertos por un fondo de garantía, deberías pensar cuidadosamente la conveniencia de la contratación, y valorar la solvencia de dicha entidad.

Depósitos bancarios a la vista

Los depósitos a la vista también son conocidos como cuentas remuneradas. Se trata del tipo de depósito más líquido, dado que se puede disponer del capital en cualquier momento y sin tener que hacer frente a penalización alguna.

Habitualmente, los intereses se generan y entregan mensualmente.

Por regla general, estas cuentas remuneradas tienen una operativa muy limitada; es decir, no admiten domiciliaciones de ningún tipo. No obstante, con el paso del tiempo, la línea que separaba los depósitos a la vista de las
cuentas corrientes ha ido desapareciendo, debido a la aparición de las cuentas corrientes remuneradas, las cuales sí cuentan con una operatividad plena y, además, ofrecen un interés sobre el saldo depositado en ellas.

Depósitos a plazo

También se los conoce como imposiciones a plazo fijo y constituyen el depósito tradicional conocido por todo el mundo. La duración del mismo puede ser de apenas unos días o semanas, o bien prolongarse durante
varios años.

Por regla general, se establecen unos límites mínimos y máximo de capital que puede ser aportado para la contratación del depósito.

Una vez se ha procedido a la contratación del depósito no suele permitirse hacer una ampliación del capital dispuesto. Para ello, será necesario proceder a la contratación de un nuevo depósito.

Además, y al contrario que los depósitos a la vista, las imposiciones a plazo implican que el dinero quedará inmovilizado durante el tiempo que dure el contrato.

No obstante, y salvo que se haya acordado lo contrario, será posible proceder a la cancelación anticipada del depósito; si bien esto suele acarrear tener que pagar cierta penalización. En cualquier caso, dicha penalización nunca podrá exceder a los intereses generados hasta el momento de la cancelación; es decir, el capital original siempre será devuelto de forma íntegra.

Dependiendo de los casos, los intereses pueden entregarse al vencimiento del contrato, o bien de manera progresiva (mensual, trimestral, semestral o anualmente).

Depósitos con remuneración en especie

Este tipo de depósitos tienen la misma consideración que las imposiciones a plazo fijo, con la salvedad de que la remuneración obtenida por el cliente tiene lugar en forma de un “regalo”, que puede ser un producto o servicio; de ahí la denominación de remuneración en especie.

¿Es el depósito en especie más ventajoso?

La principal ventaja de estos depósitos frente a los anteriores consiste en que la remuneración tiene lugar al principio; es decir, el producto o servicio se puede disfrutar desde el comienzo de la vida de contrato.
Para comprobar la idoneidad de un depósito en especie, te recomendamos examinar el valor de mercado del regalo ofrecido o compararlo con el capital aportado al depósito. De esa manera, puedes calcular fácilmente la TAE.

En cualquier caso, el contrato también especifica el precio al que ha sido valorado el producto o servicio ofrecido, y la TAE que éste representa sobre el importe del depósito.

Tributación de la remuneración en especie

Conviene tener en cuenta que el “regalo” tiene la consideración de rendimiento sobre el capital mobiliario y, al igual que el beneficio generado por cualquier otro depósito está sujeto a tributación. Por ese motivo, el banco podría aplicar una retención calculada en función del valor del “regalo” y la cual se haría efectiva en la cuenta corriente del cliente.

Depósitos a interés variable

Como su propio nombre indica, este tipo de depósitos tienen una remuneración variable, la cual suele estar sujeta a la evolución de un determinado índice bursátil, por lo general, se suele tomar el Euribor como referencia.
Mediante este depósito se está acercando a los consumidores más hacia un producto de inversión que hacia uno de ahorro; aunque para eso también tenemos el siguiente tipo de depósito.

Depósitos estructurados y combinados

Finalmente, este tipo de depósitos son los más complejos y desconocidos por el gran público.

Ciertamente, sus características son propias de los productos de inversión, no de los ahorro.

Sin embargo, las entidades financieras están tratando de impulsar su contratación por parte del perfil de cliente ahorrador.

Estos depósitos vinculan buena parte de su rentabilidad a la evolución de determinados activos bursátiles, los cuales pasan a ser los “activos subyacentes” del propio depósito.

Por lo general, se suele establecer un breve periodo a lo largo del cual la rentabilidad ofrecida responde a un tipo de interés fijo.

Sin embargo, pasada esa primera fase, al depósito le aguarda una larga trayectoria totalmente sujeto a la evolución de los mercados.

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