UN MAPA GLOBAL CON ESCENARIOS DIVERSOS
Lo mejor de los dos mundos
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| Carlos Velamazan es director Unidad de Negocio de América de Seres. |
Por Carlos Velamazan, director Unidad de Negocio de América de Seres
martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
El intercambio de conocimientos, tecnología y experiencia que facilita la sociedad global es un factor propulsor de progreso. Internet y la telefonía móvil son los ejemplos más diáfanos: podemos encontrar dispositivos y servicios similares en cualquier parte del mundo. Una revolución, que a muchos le ha permitido pasar en horas del siglo XIX al XXI, que tiene distintas velocidades e inercias pero un objetivo común: seguir avanzando cada vez rápido.
Este mapa global muestra escenarios diversos. Unos son meros receptores y usuarios de esos avances, otros los impulsan y en otros se produce un intercambio enriquecedor. Éste es el caso de Latinoamérica, donde desde hace años y a través de las multinacionales que aquí (allí) operan se produce -en nuestro caso a uno y otro lado del Atlántico- una retroalimentación muy positiva.
En el ámbito del intercambio electrónico seguro de documentos encontramos dos realidades. La vieja Europa lleva décadas utilizando el EDI (Electronic Data Interchange) en sectores muy concretos de actividad y con mucho éxito. En paralelo, desde hace años la Unión Europea impulsa -con desigual éxito entre sus miembros- la Factura Electrónica y, más recientemente el intercambio electrónico de todo tipo de documentos. En Latinoamérica no son pocos los países que desde hace años utilizan la factura electrónica o comprobantes fiscales digitales, cuyo uso, en algún país es obligado, ha creado una cultura digital en la relación con los gobiernos con las empresas que apuestan claramente por una “administración sin papeles”.
En Europa fueron las empresas y organizaciones quienes empezaron a utilizar el EDI y la factura electrónica conscientes de sus beneficios en la mejora y automatización de la gestión y el ahorro de costes. Una inercia a la que ahora se están sumando los gobiernos y las diferentes administraciones públicas con el impulso y apoyo institucional de la UE. En Latinoamérica el impulso inicial de la factura electrónica vino, casi siempre, de parte de los gobiernos, bien porque la exigían en su relación con los administrados o porque su utilización se decidió obligatoria. Unas medidas que favorecieron la extensión y universalización de la factura electrónica sin que, necesariamente, los usuarios percibieran la totalidad de sus ventajas.
Como se puede ver son dos escenarios diferentes pero muy complementarios. En Europa los gobiernos siguen la estela de las empresas y en Latinoamérica el desafío es que las empresas perciban el valor añadido para sus negocios no sólo de la factura electrónica sino del intercambio electrónico de todo tipo de documento. Se trata ahora de compartir experiencias y las mejores prácticas y de evitar no pocos errores.
Un ejemplo, en Europa, de estos últimos es la proliferación de tecnologías y formatos que no siempre conviven. Un fenómeno que crea barreras de entrada para los potenciales usuarios. El intercambio electrónico de documentos contempla múltiples situaciones que no excluyen, en una primera fase, el documento físico y el envío postal, porque cada emisor o destinatario trabaja de una manera determinada. Por ejemplo, hay empresas que emiten facturas electrónicas con determinados clientes y con el resto lo hacen en papel, o viceversa. Para resolver todas estas casuísticas, en España ha surgido la figura del operador de intercambio electrónico de documentos, que ofrece bajo la figura de un tercero de confianza un servicio integral de intercambio electrónico seguro de documentos que garantiza la comunicación y la integración del intercambio de información entre las partes, independientemente del canal, el formato, el soporte o la tecnología que utilicen. Una experiencia que será muy valiosa en Latinoamérica. Del mismo modo, en España deberíamos “importar” las mejores prácticas en el impulso de la utilización de la factura electrónica, especialmente en la relación con las administraciones.