Una de la últimas “ciencias modernas” es la denominada “Diplomacia presidencial”, es decir, la influencia que tiene en las relaciones entre Estados la sintonía personal (haciendo hincapié en “personal”) de sus respectivos presidentes de gobierno. Resulta lógico, aceptable y exigible que un político actúe del modo que piensa y que lo exprese de este modo. Así, la posición de un Estado dirigido por su presidente, que gobierna la nación, con sus posiciones filosóficas y políticas personales, sitúa muy próxima la posición personal y la política con la posición del Estado, y esto se nota cuando se reúnen dos presidentes a negociar. Pero la “Diplomacia presidencial” constituye un paso más. Realiza el estudio de la influencia en la política nacional de la posición personal del presidente más allá de sus opiniones políticas y filosóficas y como afectan a la política internacional por las relaciones personales entre los presidentes (¿La ulcera le impedirá ser amable y entender la propuesta?, entonces negociar antes de la comida, etc).
El cargo de presidente debe ser ejercido con carácter profesional, dejando al margen cuestiones personales, sobre todo de índole económico-personal.
Cuando el antiguo empresario Donald Trump, hoy Presidente de los Estados Unidos, se reúne con su colega Mauricio Macri, hoy Presidente de Argentina y antiguo empresario en New York, ambos con sus respectivas historias personales, debe ser valorado que fueron socios en los años 70, y pasaron en los 80 a ocupar posiciones opuestas. En los 80, Macri vendió su participación a Trump, con un “cierto” beneficio económico para este último.
Si buscan en los libros de historia, verán que el resultado de sus pesquisas no coincide exactamente con lo descrito anteriormente. Cambien los nombres de las empresas por los nombres de las familias (porque se trataba de negocios familiares) y éstos, por sus más destacados representantes actuales y llegarán al punto anterior. Entre medias, verán alguna referencia a la llamada “Banda de los Comisarios”, debido a que eran policías “pluriempleados”, algún secuestro, etc. (Pueden leer las dos versiones en los libros “Trump: Los negocios y la caída” y “El Pibe, biografía política del líder del PRO”).
El próximo 14-04-2018, ambos presidentes se reunirán en Lima (Perú). Aparentemente, Macri es un puntal geopolítico para Trump, en aquella región del globo. El Presidente de los Estados Unidos pretende mejorar la posición de Argentina en la región para contraatacar en su guerra comercial con China y el eje que está formando China con Venezuela, asegurando su posición mediante la inversión de grandes cantidades en el Cono Sur, ingentes préstamos, Mercosur, etc... y todo lo que no conocemos.
Macri sostiene el libre comercio, agradece la inversión y los préstamos de China. Trump trata de imponer un proteccionismo y cerrar todas las fronteras comerciales que pueda a China hasta bloquearla. Argentina no paga aranceles en EEUU con un importante comercio de acero y aluminio de Argentina hacia EEUU, pero que puede ser un punto de entrada para empresas chinas en EEUU.
Si ambos presidentes no son profesionales, la reunión podría acabar como imaginan, cobrándose Macri viejas deudas. Si actúan conforme exigen sus cargos, puede que EEUU invierta en Argentina, para desplazar a China, y Argentina acepte cupos en sus exportaciones a cambio de evitar aranceles futuros y vea su posición potenciada en el Cono Sur por el apoyo de EEUU.
En este último caso, se exigirá un acto formal de “alineamiento” de Macri a las posiciones de Trump, que debería ser teatral y multitudinario.
En los últimos años, La selección de Argentina juega un partido amistoso con la selección de Israel, poco antes del mundial de fútbol. Este año el partido será el 09-06-2018, semanas después de la reunión descrita. Semanas que dan para mucho…
Entre mayo y junio la zona de Oriente Medio debería atravesar una etapa pacífica. Las protestas deberían tener lugar cuando se encuentren allí todos los medios, con ocasión del partido, no antes, para evitar que se suspenda el encuentro.
Completando el escenario se van a celebrar los 70 años del nacimiento del Estado de Israel y este partido será parte de los festejos.
Si la zona está tranquila, casi seguro, será la calma que precede a la tempestad, también casi segura.
Puede que el propio Macri acompañe a su selección y proclame ante el mundo su alineamiento con Trump, por ejemplo, anunciando el traslado de la Embajada de Argentina en Israel a Jerusalén, como como hace poco hizo Trump, lo que constituirá un motivo para que los palestinos se manifiesten consiguiendo sus protestas la máxima repercusión, al estar allí todos los medios de comunicación para el partido.
Si todo trascurre del modo expuesto significará que el “vals” ha salido conforme todos lo tenían acordado, por mucho que den gritos de ¡Ohhh! y ¡Sorpresa!, a las cámaras del mundo.
También puede ocurrir que los estudios de la “Diplomacia presidencial” tengan razón, y suceda todo lo contrario, que Macri se cobre viejas deudas, abra el país a las inversiones chinas, Argentina sufra los aranceles de EEUU e Israel sea vapuleado con un 6-1, para que Messi se resarza del resultado del pasado 27 de Marzo, aquí cerca, y los palestinos estén tranquilos, sin manifestarse.
O quizá nos sorprendan y no pase ni una cosa ni otra, pero si quieren hacer apuestas, lo más probable es que Macri llegue a un acuerdo con su “amigo”, dejando de lado cuestiones personales del pasado, y los medios deportivos acaben informando de embajadas, disturbios, etc.