Pero indudablemente en las relaciones bilaterales sobre comercio, no deben ceñirse solo a Países emergentes, sino a los consolidados como grandes, y de ellos destaca indudablemente las relaciones con EEUU. En ello están ambas partes en llegar a acuerdos que faciliten el comercio entre ambos y la inversión. Los caminos de negociación no solo van en el desarme arancelario que es importante, sino también en la reducción de las barreras. Se estima que una reducción de barreas en un 25% en 5 años implicaría un incremento de ingresos para ambas partes de alrededor de 100.000 millones de euros, y además facilitaría por efecto dominó los ingresos con el resto de terceros países.
La Fundación Bertelsmmann estima que España sería uno de los Países de la Unión más beneficiados junto a Gran Bretaña, Irlanda y Portugal. Calculan que la renta per capita española podría subir un 6,5%, la tasa de empleo incrementarse en un 0,8% y crear 143.000 nuevos puestos de trabajo. Además este acuerdo establecería estándares de negociación para nuevos tratados con terceros países.
Es indudable que el estallido de la guerra de los espías, que ha trascendido por todos los medios de comunicación, con el espionaje realizado por EEUU y con implicaciones numerosas de otros países, ha creado un clima de desconfianza, que de momento sino paraliza si ralentiza estas negociaones sobre acuerdos preferenciales de comercio e inversión bilaterales. Y la ralentización dilatará en el tiempo el final de las negociaciones y acuerdos, con el daño indudable al crecimiento y el bienestar para ambas partes sobre todo en este período de crisis aguda, y que estos acuerdos podrían servir de acelerador y multiplicador del crecimiento.
A pesar de la dilación debemos ser optimistas, y trabajar en aras a la consecución de este acuerdo que sería beneficioso en sí mismo, pero que además ayuda a mejorar las relaciones comerciales internacionales en su globalidad y será parte del multiplicador del crecimiento futuro. El Estado colabora en esta dirección y viajes como el reciente de los Príncipes a California y Florida van en la dirección correcta y sirven de soporte para el más amplio que deben llevar a cabo desde los responsables de la Unión Europea.
Por Juan Antonio Zuriarrain es economista y diplomado en Comunidades Europeas por la Escuela Diplomática