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CRECIMIENTO EN ALZA

Lars Seier Christensen es co-fundador y CEO de Saxo Bank.
Lars Seier Christensen es co-fundador y CEO de Saxo Bank.

Los siete pilares de la fortaleza de Saxo Bank

Por Lars Seier Christensen, co-fundador y CEO de Saxo Bank A/S

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
  • “La parte positiva es que el capitalismo reúne, por su propia elección, a personas que tienen objetivos comunes, lo que resulta sensato para todos y beneficia a la empresa, al trabajador y asimismo al cliente. Como consecuencia, encontrar una base común es más sencillo que en el caso de una organización política o de un foro cultural o religioso. De hecho, entre nuestros empleados, contamos con representantes de todas las principales religiones, culturas, países y razas y, aunque de vez surge algún que otro problema, al igual que ocurre en cualquier otra organización, nunca se deben a estas diferencias. Es obvio que en una organización basada en la meritocracia se tienen en cuenta los resultados, el comportamiento ético y los esfuerzos productivos por encima de cualquier otra cuestión”-.
En la primera política corporativa de Saxo Bank previa a Ayn Rand de finales de los 90, sentíamos la necesidad de decir las cosas como ahora, de forma explícita. No obstante, a día de hoy, nos hemos propuesto describir los valores y la interacción que esperamos de cada uno.

Tras leer la obra de Rand y familiarizarnos con sus Siete Virtudes, tanto Kim Fournais como yo no tuvimos la menor duda de que se trataba de una guía para que cualquier persona viva de forma exitosa, próspera y productiva y de que por tanto podrían servir como valores para una organización que esperábamos fortalecer. Con posterioridad, descubrí con agrado que al menos otro banco había optado por esta misma vía. En EE.UU., BB&T Bank, dirigido por el formidable John Allison, seguidor de Rand, logró aplicar con éxito las Siete Virtudes antes de que nosotros escuchásemos hablar de ellas y ha obtenido grandes resultados en su organización. Conviene destacar que BB&T Bank ha sido el único gran banco estadounidense que ha escapado indemne del crack financiero.

A continuación, me gustaría comentar las Siete Virtudes y describir el modo en que pedimos a nuestros trabajadores que las entiendan y las tengan en cuenta en un contexto empresarial.

Algunos de ustedes sabrán que Rand desarrolló sus Siete Virtudes, o Valores, que es la designación por la que hemos optado en el contexto de Saxo Bank, como una relación no exhaustiva de virtudes importantes a las que adherirse. Son: RACIONALIDAD, INDEPENDENCIA, INTEGRIDAD, HONESTIDAD, JUSTICIA, PRODUCTIVIDAD Y ORGULLO. Presentamos a nuestros empleados las Siete Virtudes siguiendo esta línea:
  • Puede que aplicar estos valores a tu trabajo no sea garantía de una carrera de éxito o de una gran vida, ya que pueden entrar en escena accidentes, enfermedades u otros elementos azarosos, pero es complicado imaginar que una persona pueda vivir con éxito si constantemente hace caso omiso o infringe estos valores.
  • Basta con hacer la prueba con cada uno de estos valores: si de modo continuado nos comportamos de forma deshonesta y nadie confía en nosotros, ¿podríamos salir adelante con éxito durante toda la vida?
  • ¿Y qué pasaría si hiciésemos caso omiso de la justicia y nunca favoreciésemos lo que es positivo a nuestro alrededor sin hacer diferencias entre aquellas actividades que aportan valor y aquellas que son desdeñables, sin hacer distinciones entre actuaciones productivas y destructivas?
  • Ningún ser humano digno querría asociarse con nosotros si tiene la sensación de que no distinguimos entre el bien y el mal o entre lo que es correcto e incorrecto.
  • Y así ocurre con todos estos valores, son ingredientes necesarios para disfrutar de una buena vida y, a ojos de Saxo Bank, esenciales para construir una organización sólida, de confianza y competitiva.
  • Lo que hace que la novela La Rebelión de Atlas sea tan formidable es que nos proporciona una base más detallada y filosófica para todo aquello que intuimos que está bien.
  • Nos dice qué valores generan resultados y cuales es improbable que nos lleven al éxito a largo plazo.

A continuación, vamos a presentar una serie de ideas de cara a aplicar de forma práctica estos valores en nuestra actividad del día a día:

Sobre la racionalidad

Comportarse de un modo racional parece algo obvio. No obstante, en la vida real, en muchas organizaciones, gran parte del tiempo se dedica a actividades muy poco racionales y productivas. La racionalidad supone aplicar un enfoque lógico con vistas a determinar cómo alcanzar el final deseado o cómo obtener el valor anhelado de la manera más eficiente y directa. También supone tener en cuenta la información relevante en aras de tomar decisiones y seleccionar el camino correcto que seguir en una actuación específica.

Si un competidor crea un productor mejor que el nuestro, no puede quedar en el olvido. Y todo ello incluso si a corto plazo tenemos que convencer al cliente de que acepte una solución inferior. A más largo plazo, siempre corremos el riesgo de que el cliente cuente con más información y por tanto podemos finalmente perderlo.

La única manera de lidiar con productos competitivos es proceder a un análisis minucioso, mantener un interés constante en la evolución del sector y aceptar cualquier reto que se nos plantee en aras de mejorar nuestro servicio y las características de nuestros productos.

No podemos soñar, desear, esperar o engañarnos a nosotros mismos con que una exigencia de un cliente es difícil de cumplir sino que tenemos que dar respuesta a sus necesidades reales.

Si el cliente puede obtener por otra vía un mejor producto o servicio, tenemos que lidiar con la realidad y mejorar con vistas a mantener la relación.

En caso de que tengamos alguna discrepancia con otro trabajador, también tenemos que enfrentarnos a la situación de frente. Si tenemos razón, conviene que mantengamos nuestro punto de vista pero si nos equivocamos, mejor reconocer la situación y seguir adelante.

El único motivo que nos debería llevar a seguir una línea de acción es que estamos ante el camino más racional y lógico para dar un paso adelante, aunque suponga dejar a un lado nuestra propia (y peor) idea o conlleve reconocer con razón la labor de uno de nuestros compañeros por encima de la nuestra.

La vida conlleva hacer elecciones correctas y racionales. Al igual que la irracionalidad desemboca en el fracaso o, como mínimo en depender en la racionalidad de otras personas, la racionalidad a menudo lleva al éxito y a la independencia. De hecho, así ocurre en la mayoría de los casos, si es que se aplica con esmero y se ejecuta inteligentemente.

Sobre la independencia

En realidad, todas las virtudes derivan de la “racionalidad” y esta, en concreto, supone seguir un pensamiento racional de forma independiente. En cualquier tipo de trabajo en equipo, organización o sociedad, al final todo se reduce a un único cerebro por individuo.

No existe el “pensamiento de grupo” (no hay que confundir este concepto con el hecho de que diferentes pensadores opten por trabajar juntos en un grupo) o un “cerebro colectivo”. Nos guste o no (y si nos gusta mejor) cada uno tenemos nuestra propia cabeza y podemos optar por usarla o no.

El intelecto es la herramienta básica a la hora de sobrevivir. No obstante, es una pasarela a muchas otras cosas más allá de sobrevivir. En gran medida, cuanto más y mejor usemos la cabeza (lo que implícitamente conlleva independencia), más sencillo nos resultará crearnos una vida cómoda y de éxito y, al menos por cuanto a la actividad comercial se refiere, y también a aquellos con quienes elijamos compartir nuestra existencia. Y mayor será el grado de realización personal y de autoestima del que disfrutaremos.

La independencia no supone volver a inventar la rueda, no aceptar la Ley de la Gravedad o las teorías científicas de Einstein sin comprobar antes todos los hechos y los cálculos.

No significa no tener respeto por nuestro lugar de trabajo, que es algo que elegimos libremente, o por los gestores o directores con los que interactuamos como consecuencia de dicha decisión; tampoco significa crear o definir cada uno de los procesos individualmente antes de pasar a su implantación.

La independencia no supone que no tengamos que aprender de nadie. Pero sí conlleva que si copiamos o repetimos a ciegas todo aquello que vemos o que oímos sin espíritu crítico alguno no llegaremos a ningún sitio a largo plazo.

Si aceptamos servilmente cualquier teoría que nos suene bien sin pensar en sus consecuencias o cualquier noción que sencillamente esté en consonancia con las ideas de otros (incluso, o en particular, cuando sean mayoría), podemos estar seguros de que no viviremos con éxito.

Sobre la integridad

La integridad permite luchar por aquello que en lo que creemos y estar preparados para materializar las ideas y defender los valores. Por tanto, la integridad está estrechamente relacionada con el valor de la independencia. La integridad tiene que ver con el hecho de hacer lo que se dice, cumplir la palabra y los compromisos.

La integridad consiste en aceptar que existe una relación entre los sueños que tenemos para el futuro y el trabajo que debemos llevar a cabo cada día para lograr esos objetivos, de modo que nuestra vida no se limite a ser una constante secuencia de frustraciones y decepciones.

En Saxo Bank, consideramos crucial extender esta integridad a nuestros clientes y socios. Tenemos que gestionar adecuadamente las expectativas, de manera que podemos cumplir al menos con lo prometido.

Sin embargo, tenemos que explicar con sumo cuidado a nuestros clientes cuáles son exactamente nuestros servicios y cuáles son las oportunidades y los riesgos que afrontarán al trabajar con nosotros.

No existe ninguna alternativa comparable a un enfoque de la vida con integridad. Si no basamos nuestra vida en la realidad, fracasaremos o dependeremos completamente de otros que actúen racionalmente en nuestro nombre para sobrevivir; una existencia parasitaria e insatisfactoria en el mejor de los casos y una propuesta muy arriesgada a largo plazo.

Sobre la honestidad

La honestidad debe entenderse en su sentido normal, como por ejemplo, no mentir innecesariamente a los demás, además del concepto de honestidad intelectual. Ser honestos significa afrontar directamente la realidad y tratar de no engañarnos a nosotros mismos o a los demás y comportarnos de forma honesta y objetiva, para interpretar y afrontar las situaciones que nos depara la vida.

La falta de honestidad puede tener muchas formas, como mentir a los clientes, compañeros o amigos. Esta conducta no reportará beneficios a largo plazo, porque la verdad acaba saliendo inevitablemente a la luz antes o después, y las relaciones se acaban dañando de forma drástica.

La falta de honestidad también puede consistir en fingir ser algo que no somos. Por ejemplo, ¿el hecho de obtener un trabajo concreto porque hemos mentido sobre nuestras capacidades no sería peor que el hecho de no obtener el mismo? Antes o después, acabamos cayendo, perdiendo credibilidad y, con ello, dejamos de progresar en un camino que de haberlo afrontado de otro modo, se nos habría dado muy bien.

¿Y qué ocurre con atraer a una pareja o un círculo de amigos fingiendo ser una persona diferente de la que somos en realidad?

Supone forzarnos a vivir una vida que no es realmente la que buscamos, mostrando una apariencia que nos obliga a estar pensando todo el tiempo porque no somos honestos con nuestra verdadera naturaleza para acabar probablemente siendo descubiertos tras muchos esfuerzos en vano.

La honestidad es un valor para con nosotros mismos, como ocurre con todos los valores sostenibles en el tiempo. La honestidad redunda en nuestro propio beneficio; no es solo un deber con los demás.

Todos los valores de Rand sirven para ayudarnos a vivir una vida de éxito con una filosofía más coherente. Lo mejor de todo es que el hecho de aplicar los valores también acaba beneficiando a quienes nos rodean, a nuestros amigos, compañeros, a Saxo Bank, a la sociedad… Todos los componentes que nos ayudan a vivir una vida de éxito. Por tanto, la honestidad produce efectos win-win, al igual que ocurre con el resto de valores y principios de la política corporativa; y eso es exactamente lo que queremos destacar.

Sobre la justicia

Para nosotros, la justicia significa básicamente que no debemos resignarnos y aceptar todo lo que ocurre a nuestro alrededor sin mostrar nuestra opinión. No debería preocuparnos el hecho de dejar clara nuestra oposición cuando alguien hace algo que resulta inaceptable.

Nuestro silencio no le hace ningún favor a esa persona porque puede que no sea consciente de que lo que está haciendo es cuestionable o puede pensar que el hecho de hacer las cosas mal no tendrá nunca consecuencias negativas para la misma, lo que la animaría a seguir comportándose igual.

Por las mismas razones, también debemos elogiar a las personas cuando hacen las cosas bien, no solo para ser amables, sino para animar a seguir por el mismo camino a largo plazo, para mostrar que nos damos cuenta y que esas buenas acciones suponen una diferencia para nosotros.

Desde el punto de vista de Saxo Bank, este principio está muy relacionado con la honestidad y básicamente significa que no debemos prescindir de la crítica constructiva y justificada ni debemos dejar de elogiar a nuestros compañeros cuando hacen algo de valor o éticamente correcto y nos damos cuenta.

Cuando cometemos un daño irreparable es cuando no reconocemos adecuadamente a aquellas personas que están haciendo grandes cosas.

Ya sea por envidia o por indiferencia, este comportamiento resulta negativo cuando las personas que deberían ser objeto de elogio no reciben el reconocimiento que merecen.

Ser justos consiste en hacer lo correcto con nuestros compañeros y es una forma de mejorar nuestras posibilidades de éxito a largo plazo, al corregir errores y animar a trabajar bien.

Sobre la productividad

Ser productivos significa crear productos, sistemas y servicios que valoran adecuadamente nuestros clientes para permitirnos tener éxito en los negocios y que todos recibamos un salario que nos permita mantener adecuadamente a nuestras familias y a nosotros mismos.

Ser productivos significa estar orgullosos de ganarnos la vida evitando depender innecesariamente en la producción de los demás y reconocer que cualquier otra forma de vida, como robar, votar a políticos que nos entregan el dinero recaudado a otros miembros de la sociedad, mendigar, son conductas que pueden funcionar a corto plazo, pero sería una forma de vida completamente insostenible salvo que otros tomaran la decisión de producir.

Creo que todos conocemos la sensación de la satisfacción por un trabajo bien hecho. Logar el éxito, usar nuestra mente de forma creativa y productiva, ver nuestros negocios crecer y expandirse gracias a nuestro esfuerzo son experiencias maravillosas y la vida puede ser mucho más pobre si no vivimos todas estas experiencias individualmente y en conjunto, todos los días de la semana.

Disfrutar de los frutos del trabajo, lograr lo que queremos, divertirnos y aprovechar el tiempo libre, disfrutar del merecido tiempo con nuestra familia, es fantástico, pero para llegar a ello, es fundamental garantizar estas situaciones con nuestro esfuerzo.

La productividad juega un papel muy importante en todo lo que hacemos. Es importante que tengamos siempre presente que la productividad en nuestras vidas es un objetivo necesario y lógico. Es fantástico dedicar tiempo a la investigación y a planear el futuro, así como tener grandes planes y largas conversaciones al respecto si es necesario. Pero al final, el objetivo es la productividad.

Cualquier iniciativa que tengamos en nuestros negocios debe tener como objetivo clave la productividad, porque si nos permitimos perder un ápice de la misma, nuestros negocios acabarán fracasando y todos saldremos perdiendo.

Sobre el orgullo

A la mayoría de la gente, y desde a luego la mayoría de los daneses, se les ha educado con el concepto de que el orgullo es principalmente algo negativo y que las personas deben ser humildes en lugar de orgullosas.

La “Ley de Jante”, la particular versión danesa del “síndrome de alta exposición” que deriva de una famosa novela, critica el éxito del individuo y presenta sus logros como indignos, erróneos e inapropiados.

Nosotros creemos que sí somos responsables de nuestro propio carácter, nuestros logros y nuestros resultados; y que sí que importa tratar de hacer las cosas bien.

Incluso en nuestras decisiones más fundamentales, como decidir ser un individuo productivo, tomar las riendas de nuestro destino y asumir la responsabilidad de nuestra vida en lugar de depender de los demás para nuestro sustento, tenemos razones para sentirnos orgullos. Al decidir salir adelante trabajando, en lugar de robar o mendigar para ganarnos la vida, establecemos los cimientos críticos para un orgullo justificable.

La recompensa por llevar una vida así son los valores, tanto físicos como espirituales, que podemos crear, permitiéndonos gozar de autoestima y sentirnos orgullosos de nuestra vida.

Espero haberles hecho llegar el concepto de cómo aplicamos en la práctica las ideas de Ayn Rand en los negocios modernos. Ha sido una gran experiencia comprobar cómo recibe la gente este mensaje, cómo quiere contar con valores claros en su vida y en los negocios en los que trabaja. También hemos percibido un enorme interés por estos conceptos desde que los introdujimos formalmente a través de nuestras políticas corporativas. La mayoría de nuestros empleados han leído la Rebelión de Atlas y la mayor parte de ellos son buenos capitalistas. No creo que se pueda ser feliz siendo socialista en Saxo Bank, y lo cierto es que espero que sea así. Todos los años celebramos varias sesiones en las que los nuevos empleados aprenden sobre los valores y principios, o en las que nuestros trabajadores pueden actualizar sus conocimientos.

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