Entre sus objetivos no está la lucha partidista. Sino dar a conocer los valores universales sobre los que se sustenta la Economía del Bien Común y que las empresas, municipios, y cualquier tipo de organización (incluida las formaciones políticas) adecuen su actividad a los principios mencionados. La metodología está definidas y en el caso de las formaciones políticas, defendemos que deben hacer su propio Balance del Bien Común (BBC). Tanto para los primeros contactos, como para el seguimiento y posterior certificación.
La EBC acoge todo tipo de sensibilidades políticas, exceptuando a las que fomentan el odio racial, la xenofobia, la violencia contra personas o animales, o alientan actitudes contrarias a la Ley, la Moral o el Orden Público. No es en absoluto incompatible ser persona asociada a la EBC y militar en un partido, si bien el Reglamento de Régimen Interno fijará los casos en que quien milite, que tenga o haya tenido responsabilidades políticas, pueda acceder a posiciones de representación o gestión en la Asociación. Las personas asociadas a la Economía del Bien Común pueden concurrir en listas electorales partidistas, si bien a título personal y en ningún caso se publicitará su condición de asociado a la EBC.
La EBC anima a que los partidos realicen el Balance del Bien Común, valoren el contenido de la matriz a través de sus indicadores y que se emita un informe al respecto, pero no debe apoyar a ningún partido concreto ni programa electoral.
Las personas asociadas a la EBC, en cuanto tales, deben abstenerse de realizar declaraciones a favor o en contra de cualquier Formación Política. Existe libertad de expresión en las declaraciones efectuadas a título personal, en las que no se vincule a la EBC y podrán concurrir a actos y manifestaciones de cualquier formación sin hacer referencia explícita a su condición ni exhibir medios externos que acrediten su vínculo con la EBC.
De hecho, y como muestra de la vocación generalista y no partidista, la Asociación está promoviendo la recogida de firmas para pedir a todos los partidos políticos que incorporen en sus programas electorales 4 reivindicaciones concretas de los criterios de la Economía del Bien Común: fijar un salario máximo proporcional al mínimo en cada empresa, establecer a nivel europeo un impuesto sobre las transacciones financieras, establecer fondos europeos para ayudar a la reconversión de empresas en crisis en cooperativas e introducir la utilidad social como criterio en los concursos públicos. Los resultados de la recogida de firmas se hará llegar a todos los partidos políticos (sin excepción) que se presentan a las elecciones europeas con la intención de que incluyan estos aspectos en sus programas .
Conformada únicamente por voluntarios en torno a una localidad o grupo de trabajo, y solo con recursos del voluntariado, actualmente la EBC está en más de 20 países de todo el mundo. A día de hoy las empresas simpatizantes superan las 1.500. Solo en España ya son más de 6.000 seguidores (entre asociados y adeptos de campañas en redes sociales y reuniones de Campos de energía). 62 políticos e instituciones públicas, más 10 municipios adscritos en nuestro país. 214 Asociaciones solidarias con las prácticas de EBC. En España hay 27 Campos de Energía, habiéndose celebrado recientemente en Valencia la primera Asamblea General Federal española, con asistencia de 200 asociados y voluntarios.
Economía del bien común (traducción al español de Gemeinwohl-Ökonomie), es un proyecto económico abierto a las empresas y promovido por el profesor austríaco Christian Felber y más de 1000 voluntarios comprometidos con la difusión y evolución de una verdadera economía sostenible y alternativa a los modelos del capitalismo y el comunismo que han quedado obsoletos.
La economía del bien común se rige por una serie de principios básicos que representan valores humanos: confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión, entre otros. En la economía real actual se mide el éxito económico con valores o indicadores monetarios como el producto interior bruto y los beneficios que dejan fuera a los seres humanos y al medio en el que vivimos. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerra, se vive en una dictadura, si sobreexplotamos el medio, si se respetan los derechos humanos, etc. De la misma manera que una empresa tenga beneficios no nos indica nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre lo que produce ni cómo lo produce.
El Balance del Bien Común mide como una empresa vive: la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la democracia con todos los agentes económicos.
Finalmente, la evaluación de esos valores podrá permitir al consumidor escoger los productos. Para los defensores de la economía del bien común, aquellas empresas a las que guíen esos principios y valores deben obtener ventajas legales que les permitan sobrevivir, frente a los valores del lucro y la competencia actuales.
La implantación del modelo teórico comenzó en octubre de 2010 con un grupo de empresas de varios países que participan activamente cumpliendo voluntariamente los requisitos del proyecto de economía del bien común.