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UN CASO DE OSCURIDAD Y CORRUPCIÓN

El prestigio de la justicia de Austria

· En Viena el juez Andreas Bem ha puesto en libertad a Alnur Musayev y Vadim Koshlyak, sospechosos en haber cometido una serie de delitos graves

viernes 05 de junio de 2015, 17:01h
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El prestigio de la justicia de Austria
En Austria ocurrió una confusión de la justicia y la imagen intachable de algunos representantes se quedará manchada por mucho tiempo. La decisión era inesperada, por lo cual sus motivos no sólo levanta las preguntas sino causa una cierta perplejidad. La Fiscalía de la capital presentó su protesta ante el trámite superior y en el Tribunal superior de Viena al principio de mayo se empezó su tramitación. Los periodistas locales también se sorprenden, ya que los imputados están dentro del caso de Rakhat Aliyev lo que supone su peligro para la sociedad. Por eso el humanismo extraordinario del juez Bem parece bastante sospechoso. Hay que ser muy optimista para dejar en libertad a las personas acusadas en haber cometido varios asesinatos antes de que se resuelvan los casos.




Sin embargo, la explicación que ha dado el juez para justificar su decisión también es sorprendente. Se basa en unos insignificantes desajustes judiciales que no cambian el caso, lo cual demuestra el espíritu de casuística tan odiado en la sociedad que suele llamar a los gran juristas “los abogados del diablo”.

Una cosa es sustituir el hecho por vanilocuencia, o los detalles borran la verdad y justicia, pero otra cosa es que a propósito o sin querer el juez influya la opinión del jurado. Es evidente que es una materia sensible, y la balanza se inclina por cualquier movimiento. Y si el juez de repente demuestra su lealtad hacia los imputados, entonces su imparcialidad se pone en duda.

No será por un descuido que la prensa austriaca que normalmente se abstiene de valorar los casos judiciales critique a Témis. Uno de los periódicos más importantes en Austria “Osterreich” publicó una crítica seria hacia todo el sistema judicial del país: “Desde la Universidad ya se sabe bien que el derecho penal de Austria es uno de los mejores en el mundo. Sin embargo, no parece ser tan lógico. La prueba actual es el caso de Aliyev”.

Qué hay que decir más, antes del señor Bem 16 autoridades judiciales en Austria, incluso el Tribunal supremo, han reconocido por unanimidad que la estancia bajo la custodia de Musayev y Koshlyak es justificada. Su acusación en el asesinato de dos banqueros kazajos fue acordado con todos los órganos estatales austriacos, incluso el ministerio de justicia. Y de repente con solo una firma todo el sistema judicial está bajo sospecha. ¿No son demasiados los escándalos en relación a este caso? Primero en la cárcel de Josefstadt muere el principal sospechoso Rakhat Aliyev, y ahora la confusión judicial.

Solo un caso penal puede perjudicar al prestigio de la justicia de Austria.

Quizás, el juez Bem tenga miedo de que Koshlyak y Musayev se suicidarían en la cárcel. Cabe destacar que Andreas Bem varias veces ha tenido una idea preconcebida acerca de los imputados. Por ejemplo, no permite declararse a los testigos de acusación. En la audiencia el día 28 de abril cuando la viuda de Aidar Khosenov, Sholpan, intentaba contar sobre Koshlyak y su participación en los eventos que llevaron primero a la desaparición y luego la muerte de dos banqueros, el juez le contestó que esos detalles le importan poco.

El representante de la justicia burla abiertamente de los demás testigos. En particular, durante el interrogatorio del chofer Sapozhnikov señor Bem destaca que si a él le harían transportar a las personas en máscaras, él hubiera preguntado de lo que estaba sucediendo. Parece que el juez se olvida de que los imputados son de las entidades de las fuerzas del orden, y por eso podían expropiar cualquier transporte sin permiso.

En caso cuando los testigos no pueden acordarse de algunos detalles de lo sucedido hace ocho años el juez empieza presionarles psicológicamente amenazando con la responsabilidad penal por las declaraciones falsas.

Así fue un ejemplo más destacado de los dobles estándares. El juez Bem intentando trasladar el caso en el terreno político invitó a hacer una deposición a Rysbek Sarsenbayev, el hermano del político kazajo Altynbek Sarsenbayev, asesinado en 2006.

Cabe aclarar que ex general Musayev y su empleado Koshlyak quieren demostrar que están perseguidos por los motivos políticos. La historia con Sarsenbayev no está directamente relacionada con el caso pero podría crear la sensación correcta en el jurado.

El señor Bem, a pesar de la protesta de la Fiscalía de Viena decide interrogarle. Menuda sorpresa era para él cuando el testigo declaró sobre implicación de Musayev y Aliyev al asesinato de su hermano. También supuso la implicación de Musayev y Koshlyak al asesinato de los banqueros. Así el testigo sostuvo la acusación y frustró los planes de influir al jurado. La reacción del juez Bem a las palabras del testigo, a quien quería tanto interrogar, era callarle: “es otro caso, no está relacionado con nuestro asunto”.

Resulta ser una comedia y no justicia. Sinceramente este caso es toda una falsa. Los acusados intentando huir de responsabilidad utilizan el egocentrismo europeo. Se trata de una desconfianza enorme en los países más orientales desde Viena. Y de eso se aprovechan los ladrones y delincuentes huidos. El estatuto del luchador de las libertades por un lado, y dinero que protege jurídicamente, por otro – permiten vivir bien. Como demuestra la práctica, los casos de este tipo están llevándose a cabo durante muchos años.

Musayev, por ejemplo, explota en la prensa una imagen del mártir y refugiado político. Varias veces él acusaba las autoridades de Kazajstán en haber tomado como rehenes a su familia. ¿Hay alguien quien lo comprobó? Sin embargo, su primera mujer y las hijas no se sienten presionadas. Su hija mayor, Almira Musayeva, es la esposa de un diplomático kazajo en la República Checa. Su hija menor se casó con un ciudadano ruso. Se viajan tranquilamente y nadie en Kazajstán lo impide. Su segunda esposa también vino varias veces a Austria con su hijo.

Mientras el ex general con sus características personales parece mucho a un dictador. Ha obligado a su segunda mujer rechazar el cristianismo y aceptar islam, cambiado no solo la religión sino el nombre también. Bueno, es un asunto propio de cada uno. Pero lo peor es que hay información que Musayev mató a una de sus amantes. La historia podría servir como un escenario para un thriller. Cuando la amante de Musayev dio a luz a su hijo, él quiso quedarse con el niño, pero su madre estaba en contra. Entonces el general le puso unos narcóticos y la arrestaron. Después de la cárcel la madre intentaba devolver a su hijo pero se murió.

Pero, como dijo el juez Bem, no es nuestro caso. Para tener la imagen de Musayev son bastantes aquellos detalles que han sido investigados por la justicia austriaca. Lo importante es que sea imparcial.


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