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El derecho europeo y los grupos transnacionales

· Ablyazov ha elaborado varias operaciones de pantalla, primero creó un partido en Kazajstán sin registrarlo y en segundo lugar huyó de la persecución penal hacia Londres

jueves 24 de septiembre de 2015, 12:26h
Mukhtar Ablyazov
Mukhtar Ablyazov
(Por José García).- En Vilna la policía arrestó al representante del grupo criminal transnacional, un tal Syrym Shalabayev, quien desde hace mucho tiempo se escondía de la justicia del Gran Bretaña, Ucrania, Rusia y Kazajstán. Shalabayev forma parte de un clan mafioso de los “cabezos blancos” encabezado por Mukhtar Ablyazov. Es una organización internacional de crimen especializada en el fraude financiero. El caso de la máxima repercusión mediática ha sido la quiebra del banco BTA en Kazajstán en plena crisis financiero mundial. El esquema fue un pan comido. Ablyazov que fue en aquel periodo el dirigente del banco emprestaba dinero desde fuera y luego lo distribuía entre sus sociedades instrumentales como los prestamos sin garantía ninguna, que a su vez lo blanqueaban a través de las compañías de offshore. Al final, todo el dinero – unos cinco mil millones de dólares – se quedó en las manos del delincuente.



Al mismo tiempo Ablyazov llevaba a cabo la operación de pantalla. Primero, creó un partido en Kazajstán sin registrarlo y explicando que son las intrigas de las autoridades locales. Segundo, al huir de la persecución penal hacia Londres inició una campaña de demonización de Kazajstán, Rusia y Ucrania. La selección de los objetos de la crítica es evidente, ya que los cuerpos de seguridad de dichos países tenían reclamaciones hacia Ablyazov.

Lo interesante es que en la primera fase esa estrategia funcionó. Reino Unido le otorgó a Ablyazov el estatuto de refugiado político. Sin embargo, al mismo tiempo el Tribunal de Londres analizaba el caso muy complicado sobre la demanda del banco BTA hacia Ablyazov lo que al final permitió sacar a la luz al oligarca huido. Las tertulias judiciales se llevaron a cabo en forma de los intensos debates con la participación de los mejores abogados de Inglaterra. Pero Ablyazov perdió aquella batalla. El Tribunal comprobó los hechos de la fraude, arrestó las pertenencias del imputado y ordenó devolver el dinero. Pero hay un "pero". Durante las tertulias judiciales Ablyazov ha podido esconder la parte de sus activos.

Syrym Shalabayev fue precisamente uno de los ayudantes de Ablyazov quien escondía esos activos robados. Los revendía, hacía todo lo posible para salvar el capital de su jefe. Las relaciones dentro del clan mafioso se basaban en la fidelidad personal y los lazos familiares. YSyrym, el hermano de la esposa de Ablyazov, se esforzaba no por el miedo sino por el honor.

En el juicio hasta ocurrían las anécdotas. Durante el proceso Syrym Shalabayev jugaba el papel de un oligarca, como si todos los activos y el dinero en cuestión le pertenecieran a él, incluso la inmobiliaria de Carlton House y Oaklands Park valorado en más de treinta millones de libras esterlinas donde vivía Ablyazov con su familia. Ablyazov en el juicio escondía los ojos modestamente pretendiendo que fuera solo un comensal.

Pero al final la justicia se ha enterrado. Para empezar casi todas las empresas “dirigidas” por Shalabayev tenían una peculiaridad: la ausencia de los activos físicos, los derechos de reclamación valorados en millones de dólares hasta otras empresas de offshore. Eso pareció raro. Y así, paso a paso, rastreando los movimientos de los capitales fue comprobado que Ablyazov con la ayuda de Shalabayev controlaba más de 600 empresas. Habían otros ayudantes.

Syrym Shalabayev era el primero al ser imputado por la justicia inglesa. Ocultando la información sobre los propietarios beneficiarios y sus activos, tanto como las empresas a través de que el dinero del banco fue blanqueado, él impedía las diligencias por lo cual fue imputado a los 18 meses de la cárcel por el desacato.

Shalabayev decidió no esperar a que vinieran por él y se huyó. Los ingleses, sorprendidos, han hecho conclusiones y le quitaron el pasaporte a Ablyazov por si decidiera seguir a su pariente. Pensaban que sin documento no escaparía. ¡Qué ingenuos! Cuando Ablyazov fue imputado a los 22 meses de la cárcel por el desacato, nada le impedía coger el autobús y a través de la túnel tras Canal de la Mancha llegar a Francia. Resulta que el delincuente tenía “una caja fuerte llena de los pasaportes”.

Entre los intermediarios que ayudaron al oligarca a esconder los activos había otras personas. Y ellos también fueron imputados por el tribunal de Inglaterra. Es Salim Shalabayev, acusado de la testificación falsa en el tribunal de apelaciones. También se huyó. El representante de Ablyazov – Paul Kifriotis – es culpable por el desacato por los tribunales de Reino Unido y Chipre, donde estuvo tres meses encarcelado.

No sé qué hacen en Asia, pero en Europa, si alguien se huye de la justicia, miente, no cuenta con los hechos – son las indicaciones claras de la culpabilidad. Aquí se trata de una banda de los huidos.

Cuando Ablyazov fue capturado por Interpol en la Costa Azul en una villa lujosa, yo personalmente no dudaba de que ahora este hombre se fuera a la cárcel y por mucho tiempo. Eso confirma el proceso judicial sobre la extradición de Ablyazov en Francia. Pronto le van a entregar a Moscú. El arrestado, por supuesto, sigue insistiendo en que le están persiguiendo por motivos políticos, pero solamente ha conseguido una cárcel del régimen general sin la obligación de trabajar y donde le podrán visitar los diplomáticos controlando el cumplimiento de los derechos de los encarcelados. Inglaterra le ha quitado a Ablyazov el estatuto del refugiado político.

A diferencia de su jefe Shalabayev está en la cárcel temporalmente. El tribunal territorial de Vilna ordenó su arresto extradicional a tres meses, aunque Syrym Shalabayev tampoco tiene unas perspectivas alegres. Le han imputado según la solicitud de Ucrania donde le acusan de apropiación y malversación de unos 300 millones de dólares. Y nadie le va a liberar por nada. Además, en este caso política no impedirá la ejecución de la justicia. Vilna y Kiev no tienen ningunas discrepancias.

En Kazajstán también hay reclamaciones hacia el delincuente. Ahí Shalabayev puede ser imputado por hasta diez años con la confiscación de los bienes. En general, no importa a dónde van a mandar al delincuente, lo importante es que el ladrón sea castigado. La inminencia del castigo es el elemento esencial en que se está basando el derecho europeo, y tenemos que evitar que se vulnere el sistema de la protección de los derechos humanos.
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