Las administraciones deben ser conscientes de que es fundamental cualificar previamente a los que puedan apostar por esas ofertas, demostrando y exigiendo ciertos niveles de calidad con antelación. No hacerlo perjudica a las empresas privadas, a las empresas públicas, pero también al ciudadano”, ha añadido.
El encuentro, moderado por el director de Comunicación de Servimedia, Arturo San Román, ha contado con la presencia de representantes de la Asociación Española para la Calidad (AEC), la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), la Asociación Española de Jóvenes Empresarios (CEAJE), el Club de Excelencia en Gestión e IMF Business School.
La directora general de la AEC, Marta Villanueva, ha asegurado que las administraciones deben ser conocedoras de que “la reducción de precios lleva a una disminución drástica de la calidad en la prestación de los servicios que presta a los ciudadanos”. En su opinión, la crisis ha llevado a las administraciones y a muchas empresas a pensar que la calidad era un coste y no una inversión, y ahora está sucediendo que muchas empresas están afrontando costes por no haber apostado por la calidad. “Debemos intentar trasladar la idea de que con guerra de precios y con visiones cortoplacistas no se crea empleo de calidad ni sostenible”, ha concluido.
En esta línea, el secretario general del Club de Excelencia en Gestión, Ignacio Babé, ha lamentado que “las administraciones públicas son poco conscientes del valor de la calidad, frente al precio” en el momento de la adjudicación de contratos. En este sentido, ha afirmado que la subasta electrónica “supone un desastre en términos de eficiencia para los ciudadanos, ya que no se tienen en cuenta requisitos de calidad por parte de los oferentes”.
Por su parte, el presidente de CEAJE, Juan Merino, ha insistido en que “la calidad ha de implantarse desde la Ley de Contratos del Sector Público”. “La calidad debe partir de la propias administraciones y de sus propias leyes de base y de reglamentación. La calidad es un vehículo no solo para las empresas, también para la Administración”, ha dicho.
LA CALIDAD COMO VALOR COMPETITIVO
Durante su intervención, el director general de AENOR, Avelino Brito, ha asegurado que “el esfuerzo que se ha hecho durante muchos años en materia de calidad es lo que está permitiendo la creciente internacionalización de las empresas españolas”. En su opinión, España se encuentra “muy bien” en materia de calidad y no representa en la actualidad un problema para el país.
Ignacio Babé se ha sumado a esta afirmación, al tiempo que ha señalado que “España ha hecho un esfuerzo bárbaro en los últimos años y tiene un nivel de calidad más que razonable”. A su juicio, es necesario poner en valor esa calidad, ya que “este país se encuentra a la vanguardia y tiene una calidad muy buena en algunas cuestiones, por lo que tenemos que estar orgullosos”.
Desde la Asociación Española para la Calidad se está trabajando en la creación de un gran ‘comunidad de la calidad’ para liderar la construcción de un nuevo modelo de país. Su directora general, Marta Villanueva, ha asegurado que la calidad “tiene que estar inmersa como cultura en la disciplina de cualquier organización o institución que quiera en su futuro pensar en competitividad, sostenibilidad, perdurabilidad y generación de empleo de calidad en el futuro”. “La calidad nos da la respuesta a cómo lo tenemos que hacer para alcanzar los objetivos propuestos”, ha sentenciado.
Por otra parte, Juan Merino ha insistido en que “la calidad ha de ser la hoja de ruta diaria para la mejora competitiva de la empresa”. La calidad, a la que ha definido como el telón de Aquiles de la economía española, es para Merino “el vehículo para ser mejores y ser un país más competitivo”.
La formación es otro factor a tener en cuenta para el fomento de la calidad. A este respecto, el director de IMF Business School, Carlos Martínez, ha destacado que desde los centros universitarios y las escuelas de negocio se pretende “que los alumnos interioricen y sean conscientes de la importancia de la calidad para que cuando salgan al mercado de trabajo pongan en marcha esos estándares de calidad, esenciales para la competitividad y el éxito de sus proyectos”.
Asimismo, Martínez ha indicado que la calidad “hay que tomársela muy en serio, puesto que tiene un efecto directo para la rentabilidad del sector educativo”. “Las escuelas de negocio que no están en los rankings no existen. La certificación es vital para ello”, ha concluido.