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LA ATALAYA DE ELDA

Contra las cuerdas

Contra las cuerdas
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· Por Vicente Vera Esteve

By Vicente Vera Esteve
martes 02 de agosto de 2016, 19:07h
Bien, pues ya ha pasado todo. Superado el momento 26 – J, también superado el incomprendido Brexit / Bretin. Tanto el papel como el ser humano es muy sufrido, lo aguantamos todo. Hace quince días pensábamos que se acercaba el fin del mundo, había que estar preparado, física y espiritualmente para vencer a las hordas marxistas, visto lo visto ya no se si las de Karl o las de Groucho. En cualquier caso, con una dosis de humor inteligente se lleva mejor todo este desaguisado que nos tiene montado la globalización esa, sí, sí esa onda larga que todo lo traga y nos deja hechos unos zorros. Hasta hace bien poco pensábamos que esto de la globalización era algo bueno para todo el mundo, tanto ricos como pobres.
Vicente Vera
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Pero de repente apareció Piketty, el economista francés que nos alumbró con el manual de la desigualdad que se estaba encallando en las sociedades, antiguamente denominadas del bienestar. No venía con un pan o un trabajo debajo del brazo, sino con su investigación sobre la desigualdad de las naciones, un nuevo Adam Smith pero del siglo XXI.

Si me permiten continuo con el desarrollo de algunos “inteletos”, como gusta llamar el albaceteño Jose Luís Cuerda a sus humorismos filosóficos. Por cierto muy recomendable su obrita titulada, Me noto muy cambiá, un tomito de cien páginas para reírse un poco de todo, pero de manera muy sutil. Ideal para estos días de ferragosto o similares. Ahora toca hablar de política otra vez, si no me fallan las cuentas llevamos siete meses con un Gobierno en funciones, me da a mí en la nariz que superamos a los belgas en esto de gobernar con el piloto automático. Y la verdad, si no fuera por las presiones y las obligaciones que tenemos para con la Unión, llegaría a pensar que estamos como nunca. Solamente detesto ver todos los días en los telediarios los mismos caretos, los “umpa lumpa” que tan magistralmente retrató el director Tim Burton en la película Charlie y la fabrica de chocolate (2005), pues eso como si este país se hubiera convertido en Loompalandia.

A vosotros no os ocurre algo parecido, no creéis que ya está bien de tanto paripé mediático, de esos trasiegos de plató en plató largando esos sesudos análisis de pseudopolítica y acuerdos nada fáciles para ser cumplidos, provocando en la población que los ha votado una especie de histeria colectiva, y me reía yo de los “inteletos” del señor Cuerda, ¿se acuerdan de aquella película Amanece que no es poco (1989), de humor absurdo y guión surrealista? Pues si no la recordáis, repasadla en Internet o en vuestro videoclub, algo parecido nos va a pasar a nosotros, si esto sigue así, abusando de tanta escaramuza.

Nuestro exsocio de la Unión preocupado y asustado por las secuelas económicas y sociales que va a tener su formula Brexit, y nosotros tan campantes, haciendo un master en Teoría de Juegos, análisis DAFO o el dilema del prisionero para alcanzar una necesaria estabilidad parlamentaria que ayude a organizar las reformas económicas y políticas que se han detectado como urgentes para los próximos cuatro años de legislatura. En un magnífico texto sobre sociología política, Gobernando el vacío.

La banalización de la democracia occidental, y cuyo autor es el malogrado politólogo Peter Mair (1955-2011), explica muy bien “que las distancias partido-votantes se han ampliado, mientras que las diferencias partido-partido se han reducido, y ambos procesos refuerzan la creciente indiferencia popular hacia los partidos y, potencialmente, hacia el mundo de la política en general”. Esta radiografía del estado del arte coincide plenamente con lo que estamos experimentando en nuestra democracia, de modo que se hace más necesario un cambio general en las expectativas de los ciudadanos y una transformación urgente en el modus operandi de la clase política, de lo contrario continuará el retroceso y la confianza en la partitocracia, aquello del cangrejo. O podemos actuar como nos relata George Steiner (1929), reflexionando que “en Aristóteles, el idiotés es una persona que se queda en su casa y deja que gobiernen los bandidos. Los bandidos ocupan el ágora (la gran plaza del mercado, el centro de la democracia griega), porque el idiotés quiere mantener su vida privada. Si nos gobierna la mafia es porque no hemos querido entrar en política. Es la gran paradoja de la quiebra de la democracia (el caso de Inglaterra día tras día)”.

Y volviendo al Brexit, estamos asistiendo a una coyuntura absolutamente inesperada y que ha cogido a la mayoría de europeos con el pie cambiado. Ahora se dan cuenta del craso error que no habían previsto y se producen las dimisiones y el arrepentimiento generalizado. Esto nos indica que se debe afinar más en las propuestas de referéndum a la población. De momento permanece la incertidumbre, tanto el Banco de Inglaterra como el BCE han estado y siguen muy atentos a la evolución de los mercados del dinero y de capitales, sobre todo de la cotización de la libra. Es cierto que se ha producido un declive industrial y empresarial muy grave e irreversible en algunas zonas del país, deteriorando los niveles de bienestar respecto a ciudades cosmopolitas como Londres. Esta situación nos debe hacer pensar lo importante que es aspirar a mantener en un estado saludable nuestro tejido industrial, es la única válvula segura de crecimiento económico y de creación de empleo. No hay formulas mágicas alternativas, creación de empresas, exportación, polígonos industriales, clusters y una excelente organización empresarial.

Decía el maestro periodista y escritor Manuel Alcántara, coincidiendo con la presentación de un libro sobre sus memorables crónicas pugilísticas en la prensa de la época que,”el boxeo es el arte de quitarse a golpes el hambre”, algo de esto ha debido pasar en las zonas más deprimidas de la pérfida Albión, han estado experimentando el descenso de su calidad de vida, unas expectativas pesimistas sobre el futuro para los jóvenes y, sobre todo, un cierto temor e inquietud a no poder encontrar trabajo ante la avalancha migratoria que se podría concentrar en el puerto de Dover. A partir de septiembre estaremos ojo avizor para conocer los resultados de los diferentes combates de boxeo iniciados en la lona de Bruselas donde de manera procelosa y saltarina irán haciendo su aparición, con mayor o menor suerte, la alta diplomacia de su Majestad la Reina. Siempre en función de lo que revele la balanza de precisión, verificando la categoría de peso pluma, peso medio o wélter. De momento no se puede hacer otra cosa que ser pacientes y confiar que diis iuvantibus o con la ayuda de los dioses como decían los romanos, no se conviertan en demasiado feroces los combates programados. Y como he comentado, es una eficaz terapia contra este calor de justicia, leer los “inteletos” de Cuerda, acompañados de una cerveza fría y cerca de la playa.



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