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LOS CASOS DE BRASIL Y MÉXICO

Política energética de las dos economías más grandes de Latinoamérica

Política energética de las dos economías más grandes de Latinoamérica
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· A simple vista parece que el caso de Brasil es bastante más favorable que el de México hacia la consecución de un objetivo político mucho más rentable.

viernes 17 de mayo de 2019, 08:50h

La política energética de los países de México y Brasil parecen haber tomado caminos opuestos en los últimos meses. En un contexto en el que todo apunta a que nos enfrentamos a un 2019 con una gran volatilidad a nivel internacional en la cuestión que versa en torno al mercado mundial de Petróleo, todos los países del mundo comienzan a escoger diferentes caminos para aprovecharse de esta situación. Este escenario actúa como una prolongación al ya vivido en el pasado 2018. Cuando, debido a las sanciones americanas que se impusieron sobre Irán y Venezuela por parte de Estados Unidos, el negocio del petróleo también estuvo marcado por una gran volatilidad. En consonancia, según datos de Coface, uno de los referentes mundiales a nivel de crédito y gestión de riesgos, este mismo año el barril de petróleo alcanzará los 65 dólares.

La situación de México

El país mexicano parece haber adoptado una postura mucho más rígida en torno a la inversión privada hacia la industria petrolera que tanto incentivó en el año 2013. Fue entonces cuando Andrés Manuel López Obrador, el entonces presidente de la izquierda, se decidía a abrir el mercado energético a la inversión privada.

Desde entonces, y debido especialmente a las últimas situaciones que se han producido antes en este sector, la posición del país con respecto a la industria ha ido cambiando y transformándose, en busca de una lucha contra una cada vez mayor dependencia que el país tenía frente a las exportaciones de hidrocarburo procedentes de los Estados Unidos.

Sin embargo, para frenar esta dependencia, el gobierno ha impulsado un plan a seis años vista en el que PEMEX, la petrolera estatal del país, pretende aumentar su producción hasta situarse casi en torno a los dos millones y medio de dólares. Un objetivo que, a día de hoy, queda bastante lejos de alcanzar.

El caso de Brasil

A simple vista parece que el caso de Brasil es bastante más favorable hacia la consecución de un objetivo político mucho más rentable. La propia OPEP ha reconocido el país brasileño podría alcanzar el segundo lugar en cuanto a producción de petróleo en Brasil de todos los países que quedan fuera de la propia organización. Sumando un total de más de 360.000 barriles diarios.

Si consiguen su objetivo, la producción de petróleo en Brasil de la petrolera Petrobras logrará reducir su endeudamiento, además de aumentar el valor privado de la empresa y posicionar a la propia petrolera como uno de los valores que más llamen la atención de los inversores privados.

Como hemos podido comprobar, ambos países han optado por vías muy diversas para alcanzar su objetivo. Pese a que la de Brasil parece tener una mayor aceptación en el corto y medio plazo, queda por ver si la de México, que hasta ahora había recorrido un camino diametralmente opuesto al que se encuentra en la actualidad, alcanza los niveles que el gobierno espera que alcancen. Mientras tanto, la realidad es que en un contexto como el actual, en el que el barril de petróleo está viviendo uno de los momentos más volátiles que se recuerdan en toda su historia, se ha posicionado como toda una oportunidad para invertir en él y tomarlo como referencia hacia una nueva política energética. ¿Quién será el ganador de esa carrera en pro del crecimiento del país?

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