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UNOS ATAQUES QUE NOS AFECTAN A TODOS

¿Quien ataca las refinerías de Arabia Saudí?
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¿Quien ataca las refinerías de Arabia Saudí?

· Por Manuel de Cristóbal, letrado

sábado 21 de septiembre de 2019, 09:21h
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Hace unos días Arabia Saudí fue atacada. Un grupo de drones consiguió hacer blanco, causando daños en sus centros petroleros de Abqaiq y Khurais. Tras los impactos se desataron varios incendios que destruyeron 5,7 millones de barriles de crudo. Después de algunos bailes de cifras, mediante fotografías aéreas se ha podido determinar que eran 17 drones o “17 impactadores”. Se discute quién es el autor del ataque y, en principio, los sospechosos son dos: los hutíes de Yemen o Irán. Los hutíes consiguieron conquistar la capital de Yemen en enero del 2015. Controlan dicha capital y las grandes ciudades. Son chiitas (lo que permite su acercamiento a Irán), en un país predominantemente suní (lo que mantiene viva una guerra civil de hutíes e Irán frente al gobierno interino apoyado por todo tipo de países, desde el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo hasta Marruecos, y desde EEUU hasta Al Qaeda. No es una errata, aquí se encuentran en el mismo bando.




Los hutíes han reivindicado oficialmente el ataque.

El escenario de ese ataque es importante. Si se produjo desde Yemen, sería con drones capaces de alcanzar un objetivo a 1.300 km. No estamos hablando de un dron comercial y tampoco de un simple sistema de guía por GPS pues, en algunas partes del recorrido no existe señal útil, y solamente son capaces de posicionarse los sistemas militares con altas ganancias en sus antenas.

El disparo directo a 1300 km. no puede impactar en un objetivo, ni siquiera un depósito de grandes dimensiones. Necesariamente debe usarse un sistema de guiado.

Las posibilidades de que una unidad de hutíes entrara en territorio Saudí y, desde una posición más cercana, a unas decenas de kilómetros, lanzara el ataque, no parece viable en un terreno desértico situado en una de las zonas más vigiladas del mundo.

Los hutíes ya han realizado ataques con drones, principalmente drones comerciales, siendo el más grande el SKYWALKER X8. Es un ala volante con un coste inferior a 300€. Sus características son: 2 metros de envergadura, una capacidad de carga de hasta 2 kg. y puede alcanzar los 85 km./hora, pero no a plena carga. Su autonomía depende de las condiciones de vuelo y peso, pero se contabiliza en minutos. Llevan cámara y se pueden comprar por Internet en “los chinos”.

A estos drones se les carga con hasta dos kg. de explosivos y se estrellan contra el objetivo. Por su poco peso, no son capaces de traspasar por inercia ni siquiera una delgada plancha metálica, de modo que todo su poder destructivo en una explosión, es la carga que portan, siempre fuera del objetivo que han alcanzado. En otras palabras, un leve blindaje los hace totalmente inútiles.

En Internet, también se puede comprar una catapulta especialmente pensada para este avión, con el fin de conseguir unos segundos más de vuelo, pero no es útil para realizar puntería de modo visual, ni siquiera contra un depósito de combustible de grandes dimensiones.

Los hutíes son los únicos que han utilizado drones QASEF-1, capaces de portar una cabeza de combate de 30 kg. Es una modificación del ABABIL-3, un dron de fabricación iraní que se ha usado con éxito contra radares de defensa antiaérea como el Patriot. Este dron tiene capacidad para explotar a unos 20 metros de altura provocando una lluvia de metralla.

Parece que los hutíes compran a Irán drones ABABIL-3 y los modifican, creando el QASEF-1. De hecho, se ha interceptado algún envío con destino a Yemen. Esto abre la puerta a la participación de Irán, pero no justifica que el fabricante de las armas conociera el uso que se iban a dar, detalle político que se está pasando por alto.

Los drones QASEF-1 tienen un alcance próximo a los 100 km. y deben de ser lanzados desde camiones especialmente preparados. Si es difícil aceptar una aproximación, sin ser detectados por la infantería, hacerlo con vehículos a 100 kms. es imposible.

Existe otro dron en la zona, un desarrollo aun semisecreto sobre el SHAHED-129 iraní, que tendría un alcance superior a los 1000 kms. y capacidad de transportar pequeños misiles. No es muy probable que sea ésta, el arma utilizada por dos motivos:

o Irán no entregaría su más novedoso y semisecreto sistema a los hutíes.

o Tras el primer disparo, en el viaje de vuelta, los drones habrían sido interceptados o, al menos detectados, cosa que no ha ocurrido. Existe otro problema técnico. El vuelo en enjambre de 10 o 20 máquinas implica un número igual de pilotos, frecuencias separadas, etc. y todo ese volumen de señales habría sido detectado, lo que no se ha hecho o no ha trascendido.


Todos estos interrogantes abren la puerta a otra teoría, un ataque con misiles desde Irán, lo que acortaría la distancia hasta los 350 kms. Parece que los ataques fueron recibidos en dirección oeste-noroeste (apuntando a Irán) y no desde la dirección sur (si procedieran de Yemen). Además, con todas las reservas frente a las informaciones dadas por un militar sobre un ataque, parece que los restos encontrados apuntan al uso de misiles, no de drones.Sea como fuere, tanto si ha sido con misiles iraníes o con drones hutíes, la eventual paralización del 6% del total diario mundial de crudo permitiría incrementar la exportación de crudo desde Irán.

Con el expresidente Obama, Irán vio reducidas sus exportaciones a 800.000 barriles al día, lo que dejaba su economía en el “punto de mínimo funcionamiento”. Con Donald Trump y sus medidas sancionadoras, este número se ha reducido a algo más de 200.000 barriles, lo que hace inviable su sistema económico. Que Irán intente un acto de fuerza para cerrar una de las principales vías de exportación de crudo mundial, con el fin de que Trump se viera obligado a permitir que se vuelva a los 800.000 barriles diarios con origen Iraní, entra dentro de lo probable.

En la Segunda Guerra Mundial, EEUU cerró las exportaciones a Japón, esperando ahogarle por falta de petróleo, lo que provocó la invasión de las colonias holandesas, ricas en este combustible y, finalmente, el ataque a Pearl Harbour. El estrangulamiento de la economía iraní mediante sanciones económicas y el cierre de sus exportaciones de petróleo, puede provocar una respuesta militar, como la de Japón, o una reducción de la producción de petróleo para hacer necesario acudir a comprarles a ellos parte del crudo que necesita la economía mundial. Pero debemos recordar que el “fracking” ha permitido la autosuficiencia energética a Estados Unidos, de modo que quien decide no es quien sufre la decisión.

La conclusión es que, por sí mismo o a través de otro, Irán va a intentar que se reduzca el volumen de petróleo que se comercializa, bien atacando petroleros, cerrando el Canal de Suez o destruyendo las refinerías saudíes, con el fin de que comprar su producto sea una necesidad mundial. El problema de estos planteamientos sencillos y simples son las soluciones alternativas, incontroladas y violentas. En ambos casos, se asegura una época de convulsiones mundiales muy negativas en la economía.

Cuando estaba repasando este artículo han salido a la luz las primeras fotografías de los restos del ataque y alguna de los objetivos. Confirmaron algunos puntos sobre los cuales, hasta ese momento no se podía escribir. Los restos eran de misiles y de drones. Algunos de ellos parecían de los citados SKYWALKER X8, junto a piezas de drones de mayor tamaño. Se podía ver la aleta de algún misil, incluso se apreciaba algún número de serie. Parece que el ataque real fue con misiles, que tienen capacidad de perforación, junto a drones, para suturar los sistemas y dar una apariencia de “atentado de bricolaje”, para transmitir un mensaje del tipo “con cualquier cosa os vamos a hacer mucho daño”. Más interesantes resultan las fotografías de los depósitos. Se aprecian claramente los impactos y éstos están perfectamente centrados, en todos los depósitos, y a un impacto por depósito. Es una perfección que cuesta creer, incluso, si lo ha realizado Irán.

Por el aspecto general y por el grave problema que representa la gestión de frecuencias para un enjambre de entre 10 y 20 aparatos, parece más creíble la existencia de un infiltrado en la zona con un designador laser y que los aviones y misiles llegaran con un intervalo predefinido. Dicho de otra manera, una persona alumbra con un designador laser el primer depósito y comienzan a llegar los misiles a intervalos de 45 segundos. Conforme impacta el primero, el designador cambia de objetivo y alumbra al segundo, justo cuando entra el segundo misil y así sucesivamente. En este caso, los drones serían una acción secundaria de propaganda y desmoralización.

De ser cierta esta suposición se terminará sabiendo. No es posible que se acerquen en pleno desierto, en una zona vigilada, un grupo de personas (al menos tres) y no dejen ningún rastro. No es posible que entre en Arabia Saudí un designador laser y no se le pueda seguir el rastro, etc.

El problema que surge no es solamente el nivel técnico de este tipo de ataque, sino los enormes problemas que presenta coordinar una ataque con misiles y drones para que coincidan en el tiempo y el espacio como si se tratase de un solo ataque, con el fin de que los drones sirvan de camuflaje al verdadero ataque realizado con misiles.

La perfección al alcanzar los objetivos, uno por depósito, todos en el centro, la aparente ausencia de fallos (todos los aviones o misiles dieron en un blanco), las enormes distancias y la inexistencia de rastros en el espectro electromagnético en el momento del ataque, indican un nivel tecnológico que creíamos que Irán no tiene.

Claro que siempre cabe alguna teoría conspiranoíca que sostenga que es un ataque realizado por EEUU (con bandera falsa) quien, actualmente, es autosuficiente en temas energéticos y con el fin de provocar una subida del petróleo que perjudicaría a Europa, al tiempo que le da una excusa para endurecer o, incluso, invadir Irán.

A los tres días, los daños ya estaban casi totalmente reparados y, tras el susto, con la explotación del incidente para que las petroleras suban los precios con el fin de aumentar beneficios, parece que en un mes todo volverá a su estado anterior, lo que desmonta un poco la teoría conspiranoíca pues, en un par de meses, volveremos a estar como antes y la subida del crudo no ahogará a Europa, pero nos sugiere que Irán puede tener un nivel tecnológico muy superior al que se le suponía.

Un ataque de los hutíes, ellos solos, no parece sostenerse con las últimas evidencias.

Pero quien sabe, puede que esté comenzando a dar la cara un nuevo y eventual jugador en la zona, el único con EEUU, que posee tecnología suficiente para … todo esto.

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