Las caídas han sido especialmente pronunciadas en el caso del petróleo y la renta variable y los inversores han buscado refugio en activos percibidos como seguros, tales como el oro, la liquidez (en particular el dólar) y la deuda pública de mercados desarrollados (sobre todo los bonos del Tesoro de EE. UU.) ¿Es el movimiento correcto? Hace falta ser cauto, pero los inversores tienen que pensar con calma antes de pulsar el botón del pánico.
Perspectivas de desaceleración global en múltiples frentes
Mientras los científicos intentan aprender más acerca del coronavirus y las autoridades sanitarias luchan para contener su propagación, no hay duda de que hay muchos motivos para estar preocupado por la marcha de la economía:
La interrupción de las cadenas de suministro sigue siendo significativa, particularmente en Asia; Esto probablemente perjudicará las perspectivas de crecimiento mundial para el primer semestre de 2020.
Los viajes y el turismo han disminuido, dañando una variedad de sectores relacionados, desde aerolíneas hasta hoteles. Francia, Italia y España generan una parte significativa de su PIB del turismo, lo que aumenta el riesgo de una recesión en la zona euro. El riesgo de una recesión mundial también ha aumentado.
El precio del petróleo se ha desplomado ante la noticia de la desaceleración de la demanda mundial y la estrategia de la OPEP para inundar los mercados con petróleo. El problema del exceso de oferta ha sucedido antes, pero es la combinación de un exceso de oferta y caída de la demanda con la que el mercado realmente tiene que luchar.
La desaceleración que atraviesan muchas cadenas de suministro mundiales puede causar una crisis de efectivo y de crédito si las empresas y los individuos no pueden pagar
sus facturas. Los gobiernos (particularmente en China) podrían ver una disminución de los ingresos tributarios, lo que puede aumentar aún más los niveles de deuda. Estas
circunstancias podrían reducir las inversiones que necesita la economía.
Coronavirus update: para los inversores, se justifica la precaución, no el pánico
En respuesta, los bancos centrales han intervenido. La Reserva Federal de los Estados Unidos ha tomado medidas de emergencia, reduciendo los tipos de interés a corto plazo y aumentando el exceso de reservas en el sistema bancario para garantizar un mercado de repos operativo. Respuestas como estas sugieren que los bancos centrales ven un alto riesgo de contagio financiero y están listos para suministrar crédito ilimitado a sus mercados y economías.
El daño económico puede extenderse
Los bancos centrales ya se estaban quedando sin municiones para provocar un cambio tras la próxima crisis, y la propagación del coronavirus ciertamente tiene todas las características de una emergencia económica. Pero los tipos de interés más bajos y una mayor relajación cuantitativa no curarán el virus ni mitigarán las preocupaciones de las
personas. A medida que este contagio se amplíe, tememos que este brote se encuentre con cada vez más medidas de contención económicas antes de que se controle. Como
resultado, esperamos ver un estrés continuo dentro de muchas de las industrias y economías más vulnerables.
¿Podría la propagación del Covid-19 y el colapso del precio del petróleo desencadenar una recesión global? Es posible. La economía global ya estaba en la fase final del ciclo económico, ya se enfrentaba márgenes corporativos récord y a niveles récord de deuda: el apalancamiento del sector privado es particularmente alto en China y en los Estados Unidos.
Implicaciones y recomendaciones para inversores
Los precios bajos del petróleo probablemente cambiarán. A medida que el precio del petróleo cae, no solo la renta variable del sector energético, sino también los emisores de
alto rendimiento (high-yield) sufrirán. El esquisto de estados unidos puede ser la mayor víctima por ahora, pero esperamos que el más fuerte sobreviva y eventualmente prospere con este reinicio. Se espera que la demanda de petróleo de China se acelere, una vez que su economía vuelva a funcionar.
Buscar calidad en medio de la confusión. A corto plazo, creemos que los inversores deberían buscar empresas de calidad con bajo apalancamiento, flujos de efectivo estables y buena rentabilidad por dividendo, puesto que serán las partes más vulnerables del mercado las que sufrirán más.
Los movimientos de ‘Risk-on/risk-off’ continuarán. El Covid-19 está impulsando a muchos grandes inversores a tomar beneficios, cubrirse masivamente e invertir con un sesgo defensivo en lugar de buscar valor y rentabilidad. A medida que los ETFs y otras inversiones indexadas se enfrenten a grandes reembolsos, se verán obligados a liquidar algunas participaciones. Estas presiones podrían llevar a la fijación de precios erróneos que disminuyen la confianza de todos los inversores. Pero ya hemos visto grandes giros de “risk-off” (aversión al riesgo) seguidos de grandes movimientos de “risk-on” (apetito por el riesgo) aunque no esperamos que los mercados, en general, se enamoren de los activos de riesgo en el corto plazo.