Ayer la moneda única revirtió el margen de ganancias a inicios de la semana, en un día dominando por la incertidumbre sobre un nuevo brote de infecciones en la capital china. A pesar de ello, los índices bursátiles europeos cerraron su mejor sesión en un mes, aunque esta operativa alcista no se trasladó al mercado de divisas, más precavido durante el día. El reporte del índice de expectativas ZEW ligeramente mejor de lo esperado (63.4 vs. 60) hizo poco por animar a la moneda, ya que el indicador apenas señala que el momento más crítico de la crisis ya ha sido ampliamente descontado.
Los comentarios de la mandataria alemana Ángela Merkel en una reunión a puerta cerrada, indicando que el plan de recuperación europeo podría ser consensuado en el mes de julio, dieron un respiro a la caída de la divisa en el día. El euro opera esta semana con vistas al encuentro de los líderes del área el próximo viernes en relación a la iniciativa fiscal comunitaria. Cualquier pista en relación a este evento podría desplegar dramáticos movimientos en la moneda única.
El dólar retomó fortaleza ayer ya que el sentimiento de riesgo global se mantuvo limitado debido a las preocupaciones sobre el resurgimiento de los casos de coronavirus en Beijing y nuevos indicios de una segunda ola en los Estados Unidos. La capital china ha ordenado el cierre de las escuelas y elevó su respuesta de emergencia al nivel dos mientras restringe el movimiento en áreas donde se han descubierto los nuevos casos. Las ventas minoristas de mayo en Estados Unidos, de un 18%, registraron el mayor aumento mensual en record gracias a la reapertura gradual de los comercios. Esta cifra sugiere que la economía puede estar recuperándose gradualmente de la recesión económica, aunque el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, enfatizó nuevamente la incertidumbre sobre el panorama económico. Powell continuará su segundo día de testimonios ante el congreso, con su presentación en el Comité de Servicios Financieros de la Cámara.
La libra esterlina se mantiene firme frente al dólar esta mañana, después de que el reporte de inflación se alinea con las expectativas generales del mercado. La variación del índice de precios al consumidor se posicionó en apenas 0,5% en mayo, de 0,8% en abril; mientras que la medida subyacente cayó a 1,2% de 1,4% anteriormente. En perspectiva dinámica, la trayectoria de los precios apunta hacia un persistente estancamiento hacia el segundo trimestre del año a pesar de la modesta recuperación de los energéticos. El marcado deterioro del mercado laboral en los meses de confinamiento sostiene estas previsiones, dada la desaceleración del crecimiento salarial a su ritmo más débil desde 2014 y el incremento de la tasa de desempleo a un 3,9%.
Tras un aumento del número de reclamaciones por despidos a 3 millones, algunos pronósticos sugieren que el margen de desempleo podría llegar al 10% en el segundo trimestre del año, el nivel record desde mediados de los 90s. Estas cifras preparan la escena para la reunión del Banco de Inglaterra el próximo jueves, donde se espera un incremento del programa de expansión cuantitativa de unos £100 mil millones. El fuerte consenso en relación a estas expectativas mantiene a la libra estable en el día previo. Mientras, los inversores prestan atención a los titulares sobre un fármaco con resultados positivos en la prevención de muertes en casos severos del virus, avalado por recientes estudios científicos de la Universidad de Oxford.
El peso mexicano consigue moderar las pérdidas a finales de la semana pasada, aunque la moneda abandona la sólida senda alcista que venía mostrando en las últimas semanas. Siendo una de las divisas emergentes más sensibles al sentimiento de riesgo de los inversores, el peso es un barómetro de la renovada tensión de los mercados sobre un segundo brote de infecciones en China. Por su parte, la divisa azteca sigue de cerca el panorama de riesgos que exhibe la economía norteamericana, denotando una mayor presión de venta a raíz los alarmantes comentarios del jefe de la Fed en su operativa intra-diaria. Con un calendario de datos domésticos vacío hasta el cierre de la semana, el peso continuará fluctuando en sintonía con la dinámica de los mercados globales y el apetito de los inversores hacia la seguridad del dólar en medio de una posible ola de nuevos brotes.