El informe “Los espacios flexibles después del COVID-19” señala que existe un 32% de espacio infrautilizado actualmente en las oficinas y el 55% de las empresas estarían dispuestas a ceder esos espacios disponibles. Como el teletrabajo ha venido para quedarse, las empresas ya no necesitarán tanto espacio, deslocalizarán profesionales y la tendencia a compartir oficina será una solución para reducir costes y crear sinergias entre empresas para aumentar sus clientes, manteniendo seguridad sanitaria.
El informe señala que el 21% de la oferta de oficinas flexibles es de co-working mientras que el 34% de los espacios flexibles son “híbridos en Europa, y la pandemia podrían ver en estos espacios un lugar más seguro para trabajar. Las oficinas compartidas tienen menos rotación y permiten crear ‘burbujas de compañeros de trabajo’ porque son grupos que conviven en medios y largos plazos, favoreciendo las medidas sanitarias que nos exige tomar el coronavirus, por ejemplo”.
La incertidumbre provocada por el Covid-19, a nivel económico y social, supondría un frenazo para el mercado inmobiliario de oficinas, pero también un nuevo escenario de oportunidades, para fórmulas innovadoras como las que ofrece Cowoffi, que promueve el compartir espacios a largo plazo, entre empresas que además puedan colaborar en sus negocios. Según Eduardo Yanguas, CFO de Cowoffi, “el 62% de las empresas no son propietarias de las oficinas y el compartir estos espacios les permitiría reducir sus costes fijos”.
Las oficinas flexibles se convierten en el segmento que reúne las características necesarias para que las empresas y profesionales puedan adaptarse al entorno incierto que viene: la agilidad, la flexibilidad, la motivación de los empleados y la interacción social controlada serán factores determinantes para el éxito y supervivencia de las empresas del futuro.