CICLO ALCISTA

-“Si los precios se mantienen por encima de 60 dólares/barril, veremos fuertes flujos de caja libre en las compañías de petróleo y gas”-

· Por Marlen Shokhitbayev, analista de Scope

miércoles 02 de junio de 2021, 07:43h
Marlen Shokhitbayev es analista de Scope.
Marlen Shokhitbayev es analista de Scope.

Las perspectivas crediticias del sector integrado del petróleo y el gas se mantienen estables. Los precios de la energía, más altos de lo previsto, están ayudando a corto plazo. A más largo plazo, la presión de los gobiernos, los accionistas y la sociedad está adelantando el ajuste de cuentas del sector con su impacto medioambiental. Las empresas integradas de petróleo y gas (IOC) deberían obtener unos buenos resultados financieros en 2021, ya que los precios del petróleo y el gas han repuntado con fuerza al mismo tiempo que se ha acelerado la recuperación económica tras la crisis del Covid-19 del año pasado [1].

Los elevados precios de la energía, junto con la optimización de las estructuras de costes, se han traducido en unos sólidos resultados financieros en el primer trimestre de 2021, que superaron a los del primer trimestre de 2020, un trimestre sólo moderadamente afectado por la crisis económica derivada de la pandemia. Si los precios del petróleo y el gas se mantienen por encima de los 60 dólares/barril, veremos una sólida generación de flujo de caja libre incluso después de dividendos, superando los niveles de 2019, cuando el Brent promediaba los 64 dólares/barril.

Una postura más cautelosa con respecto al gasto en inversión y la remuneración a los accionistas refleja la incertidumbre sobre la duración del actual ciclo alcista y la creciente presión reguladora y de los inversores para alcanzar los objetivos fijados por el Acuerdo de París.

Estas presiones, así como la perspectiva de un pico de demanda de petróleo, se están combinando para transformar el sector del petróleo y el gas, de ahí nuestras antiguas expectativas de que más empresas del sector establecerán objetivos ambiciosos, lo que llevará a transformaciones más rápidas y profundas de sus operaciones. Si había alguna duda sobre estas tendencias, los recientes acontecimientos en algunas juntas de accionistas la habrán despejado.

Las votaciones a favor de estrategias más activas de reducción de emisiones en ExxonMobil y Chevron ilustran la postura más rezagada de las empresas de petróleo y gas estadounidenses a la hora de abordar su huella medioambiental. Una orden judicial holandesa para que Shell reduzca su huella de carbono más de lo previsto apunta a la amenaza de acciones legales que se cierne sobre el sector en general. Independientemente del resultado del caso de Shell -la empresa tiene previsto recurrir-, la sentencia es importante porque podría desencadenar acciones legales contra empresas energéticas de todo el mundo.

Si las compañías de petróleo y gas planean mantener su papel como actores energéticos importantes al mismo tiempo que cumplen los objetivos del Acuerdo de París, necesitan transformar sus modelos de negocio de forma más agresiva, principalmente a través de fuertes inversiones en tecnologías de baja emisión de carbono. El actual auge de las materias primas ofrece una buena oportunidad para financiar esta transición, aunque el impacto en la calidad crediticia dependerá de las estrategias empresariales y financieras individuales.


[1] Scope ha analizado a las cinco mayores compañías de petróleo y gas del mundo -BP, Chevron, Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, Total Energies - y a los grandes y medianos productores integrados con sede en Europa: Eni, Equinor ASA, Galp Energia, MOL Hungarian Oil and Gas, OMV, Repsol.

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