En una coyuntura sin precedentes como la que se han tenido que enfrentar las empresas con la pandemia, se han desarrollado nuevos modelos de trabajo que han propiciado más innovación, flexibilidad laboral y la integración de la vida profesional y personal. Como resultado de ello, de una forma u otra las rutinas, los hábitos de trabajo y las relaciones han cambiado. Pasar el día con otras personas (31%) y socializar en el lugar de trabajo (37%), conversar con los compañeros (27%), llevar la ropa adecuada (26%) o realizar presentaciones en persona (25%) encabezan la lista de situaciones que inquietan a los profesionales, y con las que tendrán que volver a familiarizarse.
Según señala Ángel Sáenz de Cenzano, Director General de LinkedIn para España y Portugal, “estoy convencido de que el retorno a un mundo de oficina, típicamente en hibridación con trabajo en remoto, va a suponer una gran oportunidad para mejorar y seguir evolucionando tanto en el terreno laboral como personal. Para ello, es necesario combinar dosis de entendimiento, confianza mutua y equilibrio entre empleado y empresa”. “En este sentido [añade Sáenz de Cenzano] el estudio Futuro del Trabajo de LinkedIn pretende promover ese debate y trasladar a los profesionales y a las compañías las posibilidades y las sensaciones que se generan en esta nueva etapa para seguir construyendo unas relaciones profesionales positivas y en constante desarrollo”
La nueva rutina: desde el transporte público a la cocina de la oficina
Por otro lado, los datos de la última encuesta realizada por LinkedIn muestran que aquellos gestos que pasaban desapercibidos en la época prepandémica, como estrechar la mano o dar un abrazo, no van a resultar cómodos para 4 de cada 10 trabajadores entrevistados. Además, conscientes de que es una decisión individual el haber accedido a la vacunación contra la COVID-19 y que, según la OMS, el único requisito sanitario para la presencialidad es avisar en caso de contagio o contacto de un positivo, el 71% de los empleados van a tratar de consultar a sus superiores y colegas si han recibido la pauta completa para mayor seguridad.
Igualmente, la vuelta a la oficina lleva consigo otra serie de acciones implícitas en la rutina laboral que también están presentes entre las preocupaciones de los profesionales a la hora de evitar el contagio. Compartir ascensor con menos de 4 personas (39%), el uso del transporte público para llegar al centro de trabajo (38%), visitar los mismos aseos, cocina y otras instalaciones comunes (30%) o la rotación de los mismos materiales de oficina como teclados, papelería u otros (29%) son las principales preocupaciones de los profesionales españoles en las dinámicas del trabajo presencial en la oficina, según han respondido a LinkedIn en su estudio sobre el Futuro del Trabajo.
Otro de los puntos de inquietud en las agendas laborales en formato presencial es la dinámica de las reuniones, que hasta ahora se han podido llevar a cabo de forma exitosa con videollamadas, y pantallas de por medio. La vuelta a los debates y conversaciones en salas de reuniones solo es motivo de preocupación para 2 de cada 10 trabajadores, siempre que la sala contemple las medidas higiénico-sanitarias pertinentes. Ahora bien, en caso de que se agrupen más de 4 compañeros, el porcentaje de preocupación aumenta un 10%..