El dólar estadounidense registró un fuerte repunte el lunes, cuando el índice DXY del dólar amplio cerró la jornada con un alza superior al 0,8 % y marcó un nuevo máximo en 20 años. La valoración del próximo movimiento de la Reserva Federal en los mercados de tipos repercutieron no solo en los mercados de divisas, sino también en los de renta variable, ya que la probabilidad de que la Reserva Federal suba los tipos en 75 puntos básicos el miércoles se disparó al 93 %, desde apenas el 10 % previo al informe del IPC del viernes. Los últimos datos de inflación no solo influyeron en la valoración de la próxima reunión de la Fed, sino también en las reuniones posteriores de este año, ya que las permutas de índices a un día dan ahora por descontado un tipo del 3,66 % a final de año, 74 puntos básicos más que los niveles previos al IPC, mientras que el tipo terminal implícito de la Reserva Federal se ubica ahora por encima del 4 % para el próximo año.
La revaluación en los mercados monetarios ocurrió de la mano de la de los mercados de bonos. La rentabilidad de los Treasuries a 2 años se vio catapultada 28 puntos básicos más, sumándose al repunte de 24 puntos básicos del viernes, mientras que al rendimiento a 10 años le costó mantener el ritmo, con una subida de solo 30 puntos básicos en los dos días. En última instancia, esto provocó un nuevo aplanamiento en la curva de tipos de interés, con el diferencial 2A-10A negociándose plano esta mañana. La inversión de la curva de los Treasuries en estas duraciones será vigilada de cerca, principalmente debido a su precisión histórica para prever recesiones. La valoración de un ciclo de ajustes más agresivo por parte de la Reserva Federal y las preocupaciones de crecimiento futuro incitadas por dicho ciclo lastraron ayer la renta variable, cuando el S&P500 cayó un 3,88 %, para entrar en un mercado bajista técnico, mientras que el NASDAQ se dejó más de un 4,5 %. Los mercados están operando esta mañana de una forma un poco más confiada, mientras se repone parte del excesivo correctivo de ayer. Los futuros de renta variable europeos y estadounidenses negocian en verde, mientras que el dólar está sufriendo pérdidas.
En el mercado de Treasuries, los operadores de bonos están recortando parte de la reacción de precios de ayer y la mayor parte del ajuste se produce en la parte inicial de la curva, mientras se pondera la idea de inversión. El diferencial se sitúa actualmente en solo 3 puntos básicos. Junto con la revaluación en los mercados de tipos ayer, los analistas del lado de las ventas aumentaron sus llamamientos para que la Reserva Federal aumente los tipos en 75 puntos básicos en la reunión de mañana, con algunos apuntando a que un movimiento de 100 puntos básicos no está descartado, ya que la Fed sopesa un «momento Volcker». Sin embargo, dado que esta es solo una publicación del IPC, no creemos que la decisión de la Fed sea tan clara como los mercados necesariamente sugieren y pensamos que es probable que siga comportándose de una manera más prudente en comparación con las expectativas del mercado. Esto no se limita al movimiento real en sí, sino también a la orientación prospectiva del banco central a través del gráfico de puntos. Aunque la Fed subiera 75 puntos básicos, es probable que el punto medio de 2022 no alcance el nivel del 3,66 % al término del año, que sugiere un aumento acumulado de 266 puntos básicos repartido en 5 reuniones. En este sentido, la caída del dólar desde el máximo de varias décadas de ayer puede estar ya empezando.
A pesar del aumento de las rentabilidades del Gilt y de la valoración más elevada de la senda de aumento de tipos del Banco de Inglaterra en los mercados monetarios, a la libra le costó luchar contra el dólar en la sesión de ayer. Se puede decir que la mayor parte de la revaluación en el ámbito de los tipos fue un reflejo del movimiento en los mercados estadounidenses y de una liquidez limitada, lo que sugiere que los 125 puntos básicos de subidas de tipos implícitas para septiembre en los mercados monetarios no repercuten necesariamente en otros activos del Reino Unido. Incluso en la improbable hipótesis de que persistiera dicha conexión, los mercados de divisas son plenamente conscientes de que el Banco de Inglaterra solo tendría que revertir rápidamente esas subidas si se ajustaran a las expectativas del mercado, ya que la economía del Reino Unido entrará sin duda en una recesión en los próximos meses. Los actuales niveles reprimidos en la libra reflejan ambas dinámicas. Al operar justo por encima del mínimo de 2 años de ayer, el GBPUSD evidencia actualmente un riesgo de estanflación sustancial para la economía del Reino Unido, mientras que también va incorporado en el precio un cierto riesgo político. Esta mañana, la libra cotiza un quinto de punto porcentual al alza frente al dólar, debido en gran medida al escenario de mercado más constructivo en la apertura europea.
Algunos acontecimientos positivos en el mercado laboral del Reino Unido, como se indica en la publicación de hoy del informe de empleo de abril, también han estimulado pequeñas ganancias en la GBP, pero incluso la sorpresa positiva en el aumento neto del empleo se vio aguada por un repunte en la tasa de desempleo del 3,7% al 3,8% y un crecimiento de los salarios reales aún débil. Los datos de esta semana manifiestan a la perfección el trasfondo macroeconómico del Reino Unido, con unos ingresos familiares reales asfixiados, que están arrastrando a los trabajadores de nuevo al mercado laboral y reduciendo las presiones salariales de manera limitada, en medio de un escenario de crecimiento estancado. En nuestra opinión, al Banco de Inglaterra le costará seguir subiendo los tipos en este contexto macroeconómico, y esperamos ver desacuerdos a ambos lados del consenso en cuanto al aumento de los tipos en 25 puntos básicos, ya que los halcones ven una oportunidad limitada para reducir las expectativas de inflación y las palomas priorizan las perspectivas de desaceleración de la demanda.