No era la primera vez que los agentes de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) escuchaban hablar de la Iglesia de Dios Todopoderoso, un culto cristiano calificado como una “secta” en China que ya les saltó en una investigación en 2013. En esta ocasión, las pesquisas se centraron en la implantación del grupo en Zaragoza, y después en una finca ubicada en Logares. Allí realizó seguimientos la Policía, tomó vídeos, y confirmó después que gran parte de los ciudadanos chinos entraban en España con un plan preestablecido.
Según su versión, pagaban 11.000 euros a un empresario local para salir del país por la frontera con Vietnam, y desde allí tomaban un barco con destino a Indonesia. Tras varias escalas, entraban en España por el puerto de Málaga o por avión con visado de turista, para viajar después hasta Zaragoza, donde estaba el contacto de la Iglesia de Dios Todopoderoso (apodada también Relámpago Oriental) que les asesoraba para pedir después asilo político por cuestiones religiosas, al ser perseguidos en su país de origen.
En 2015 hubo detenciones, 17 personas investigadas y acusaciones por favorecimiento de la inmigración ilegal, organización criminal y falsedad documental. También hubo absoluciones para todos, ya que la Justicia aceptó la versión de los ciudadanos chinos de que no había viajado a España para trabajar, que su organización no tenía jerarquía alguna y que se concentraban en Zaragoza ya que allí es donde estaba el miembro de su culto que mejor hablaba español. Así que el caso quedó en nada.
Siete años después, la implantación en España de Relámpago Oriental -que no está considerada como una secta en España- se ha extendido a distintas ciudades españolas como Barcelona, Madrid o Valencia. Según la documentación oficial, la sede principal del culto en el país está en Fuenlabrada, donde fuentes vinculadas al grupo confirman que cuenta con más de 200 miembros. Allí, el culto compró una especie de nave industrial donde además de la iglesia tiene un plató de televisión y grabación de vídeo, una de sus principales armas de propaganda además del WhatssApp y los grupos religiosos en redes sociales. Su canal de Youtube en castellano cuenta con casi medio millón de suscriptores.
Tal y como marca la legislación española, la entidad religiosa que sirve como paraguas a sus actividades en España no está obligada a presentar cuentas públicas, por lo que es imposible conocer el patrimonio completo que gestiona el grupo. En 2015, la UCRIF acusó a sus líderes de exigir todo el patrimonio de los adeptos que salían de China como pago a la congregación. En su defensa esgrimieron que no había líderes al ser una organización horizontal y que al salir de China perseguidos los creyentes habían vendido sus propiedades para nunca volver y entregado de forma voluntaria los fondos al culto.
Como pilar básico de su creencia, el grupo predica que Jesús se reencarnó en una mujer china nacida en 1973 para ayudar a los cristianos del país a escapar de la persecución que el Gobierno chino impone a los principales cultos religiosos. Y es esta misma persecución la que ha servido a muchos de sus miembros para pedir asilo en España por motivos religiosos. Una vez aquí y según fuentes cercanas al culto, sus miembros no son dueños prácticamente “ni de su propia ropa”, deben abonar un diezmo mensual al grupo y en muchas ocasiones estructuran su vida únicamente en relación al grupo. Algo que sus propios miembros legitimaron ante la Justicia por sus dificultades para hablar castellano.