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ANÁLISIS PORTOCOLOM

A un año muy negativo le suele seguir un año positivo

A un año muy negativo le suele seguir un año positivo

  • En cuanto a los desafíos para 2023, la evolución de los datos de inflación a nivel global va a ser el elemento clave que haga que el discurso de los Bancos Centrales vaya en un sentido o en otro

miércoles 11 de enero de 2023, 14:06h

Dejamos atrás un histórico 2022 y miramos ya hacia adelante encarando un 2023 que esperamos no sea ni mucho menos tan negativo como el año precedente, aunque no estará exento de desafíos en el corto plazo como veremos a continuación. Comenzamos el año 2023 con una mirada optimista por varios motivos. Por pura estadística, a lo largo de la historia, a un año muy negativo le suele seguir un año positivo. En este sentido hacemos notar que 2022 ha sido el tercer peor ejercicio en cuanto a rentabilidad conjunta para renta fija y renta variable de los últimos 90 años (índices agregados de renta fija sufrieron caídas medias de entre -15% y -20%, índices de renta variable también con caídas importantes, MSCI World y S&P 500 -19,5%, Eurostoxx 50 -11,7%, Nasdaq -33%). En China, por su parte, el número de casos por coronavirus sigue aumentando y se enfrentan a un invierno complicado (además de contar con una vacuna menos efectiva, la tasa de vacunación en personas de avanzada edad muy inferior a la media). Sin embargo, el gobierno sigue dando pasos adelante en cuanto a la eliminación (o al menos flexibilización) de su restrictiva política COVID cero, y ha decidido levantar las restricciones en cuanto al tránsito de personas. Adicionalmente intenta impulsar la debilitada economía del país junto con otra serie de medidas de carácter monetario y fiscal. Se espera que los países asiáticos lideren el crecimiento mundial en 2023 y por supuesto, China será un actor muy importante.

En cuanto a los desafíos para 2023, la evolución de los datos de inflación a nivel global va a ser el elemento clave que haga que el discurso de los Bancos Centrales vaya en un sentido o en otro. Es cierto que en los últimos meses estamos viendo cierta relajación de precios tanto en Estados Unidos como en Europa, y de hecho la semana pasada publicaban datos de inflación mejores de lo esperado tanto en Alemania (8,6% vs 9,1% estimado) como para la Eurozona (9,2% vs 9,7% estimado), pero se teme que los precios se puedan mantener todavía altos en el sector servicios y que los salarios sigan yendo al alza (sobre todo en Estados Unidos).

El tono de los Bancos Centrales, tanto en Estados Unidos como en Europa sigue siendo muy serio, y ambos han anunciado no sólo subidas adicionales a lo largo de 2023, sino el mantenimiento de tipos en niveles altos durante el tiempo necesario para combatir la inflación. No les preocupa (en teoría) lo que puedan verse afectadas las economías. Sin embargo a los mercados financieros sí, pues no será lo mismo que vivamos una recesión suave a que terminemos con un enfriamiento económico de mayor calado. Esto último repercutiría directamente en el deterioro de los beneficios empresariales. Si entramos en recesión, se producirá un menor consumo, por lo que las compañías venderán menos al tiempo que sufren costes de financiación más altos, por lo que los márgenes caerán y las cotizaciones en bolsa se verán muy perjudicadas. En términos históricos, en periodos de recesión la media de reducciones de beneficios empresariales ha sido del -19%, y de momento los analistas no están incluyendo en sus guías de resultados de empresas para 2023 reducción alguna.

Por tanto, desde Portocolom AV preferimos ser cautos pues todavía esperamos ver unos mercados muy volátiles, al menos hasta la próxima presentación de resultados y dentro de la tendencia bajista de largo plazo en la que todavía nos encontramos, preferimos esperar a niveles inferiores para seguir incrementando posiciones en renta variable.

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