El motivo es evidente: Lo que nos ocultaron narra, con rigor documental y sin filtros ideológicos, la historia criminal del Partido Socialista Obrero Español. Una historia que va desde la Guerra Civil hasta la corrupción del sanchismo, pasando por los GAL, el caso Faisán, Filesa, Roldán, la legalización de Bildu o la conexión con el chavismo. Una historia de traiciones, de engaños al pueblo español y de saqueo institucional. Una historia que los medios del régimen silencian y que la izquierda no quiere que se conozca. Aunque el documental, abarca desde el año 1931 hasta el 15 de julio de 1936, por lo que la ley de memoria histórica del propio PSOE, no podría aplicarse como excusa de la censura.
Esta censura no es solo un ataque contra los autores del documental. Es un ataque contra la libertad de todos los españoles. Es el secuestro del Congreso de los Diputados, que ya no es la casa de la soberanía nacional, sino el cortijo del PSOE. Francina Armengol actúa como una comisaria política, censurando contenidos incómodos para su partido, mientras permite y ampara actos que blanquean a ETA, promueven el separatismo catalán o difunden la ideología de género y el dogma climático. Una Paca Armengol, sobre la que existen serias sospechas de los negocios con mascarillas FAKE durante la pandemia, cuando presidía el gobierno Balear y de lo que todavía no ha dado explicaciones convincentes.
Hoy han prohibido la proyección de un documental. Mañana prohibirán una conferencia. Después vendrán las chekas, las detenciones arbitrarias, los juicios políticos y quién sabe si algo peor. No es exageración ni dramatismo. Es la hoja de ruta de todo régimen autoritario: primero silenciar, después reprimir, y finalmente eliminar al disidente. La historia de Europa en el siglo XX debería ser suficiente advertencia.
Lo sucedido en el Congreso es un aviso, una amenaza que debemos tomar muy en serio. Los mismos que dicen defender la democracia actúan como enemigos de ella. Los que se llenan la boca hablando de memoria democrática, imponen una amnesia selectiva, criminalizando a quien se atreve a contar la verdad.
Desde aquí denunciamos esta grave censura. Denunciamos el uso partidista de las instituciones. Denunciamos que España está en manos de un partido que se siente impune, que cree estar por encima del bien y del mal. Y también denunciamos el silencio cómplice del Partido Popular, que asiste impasible a la demolición del estado que dice defender.
No vamos a callar. No nos van a amedrentar. El documental se emitirá. La historia criminal del PSOE será contada, pese a quien pese, y con mayor motivo después de este acto de censura. Porque cuando el poder teme a la verdad, es cuando más debemos gritarla.