Traditional Dream Factory (TDF) se erige como una alternativa sostenible al modelo de consumo global. Se trata de un proyecto que busca situar la península ibérica en el mapa de los nómadas digitales de toda Europa a través de la creación de una aldea regenerativa financiada con su propio token de utilidad, combinando sostenibilidad, comunidad y tecnología blockchain. TDF es la primera iniciativa de la red OASA, una asociación suiza dedicada a construir una red global de comunidades regenerativas de convivencia. El proyecto, ubicado en el pequeño municipio de Abela, en el Alentejo portugués, ya cuenta con una comunidad activa de más de 60 miembros –entre ellos ingenieros, permacultores, arquitectos y creativos– bajo el liderazgo del emprendedor tecnológico Samuel Delesque.
“Estamos creando un lugar donde las personas
puedan vivir, trabajar y crecer juntas, cuidando del entorno”, explica Delesque. “Nuestro objetivo es demostrar que la vida sostenible puede ser tanto práctica como inspiradora”.
Una aldea regenerativa muy avanzaada en Europa
TDF está organizado como una Organización Autónoma Descentralizada (DAO, por sus siglas en inglés), un modelo de gobernanza en el que las decisiones se toman colectivamente en lugar de depender de una autoridad central. Este modelo refleja los valores fundamentales del proyecto: inclusión, transparencia, empoderamiento y cuidado medioambiental.
Actualmente, TDF ya está operativa: dispone de zonas de aparcamiento para furgonetas, alojamientos glamping, una cafetería, una sauna y un espacio para eventos de 140 m². La capacidad actual es de entre 15 y 25 personas, con posibilidad de acoger hasta 100 participantes en actividades o eventos. En total, se ya se acumula más de un millón de euros en activos gracias a la colaboración e implicación de amigos y familiares, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.
Los planes de expansión, ya aprobados, contemplan la construcción de 14 suites privadas, 15 casas de 35 a 50 m², 13 casas de 70 m², 4 estudios para artistas residentes, un restaurante y una biopiscina. Además, para 2026, TDF espera acoger a una comunidad permanente de hasta 100 residentes y organizar eventos con más de 200 asistentes. Para financiar esta nueva fase, el equipo prevé levantar 800 mil euros adicionales en su próxima ronda de inversión.
Un token con utilidad real vinculado a la tierra
El modelo de financiación de TDF se articula en torno al token $TDF, un token de utilidad basado en la blockchain de Celo, alineado con métricas ecológicas y con impacto directo en el territorio. “Cada token $TDF otorga un día de acceso a la aldea por año, mientras se mantenga en propiedad”, anuncia la normativa de TDF. “Es un mecanismo simple pero poderoso para fomentar el compromiso a largo plazo y la responsabilidad compartida”, añade uno de los principales colaboradores del proyecto. Actualmente hay más de 256 titulares de tokens, que ayudan a financiar la iniciativa y, a cambio, reciben privilegios en la reserva de su estancia.
Lejos de los modelos especulativos del mundo cripto, el $TDF se plantea como un vehículo de financiación real para infraestructuras tangibles y servicios compartidos. Tanto inversores como miembros de la comunidad están incentivados a cocrear valor, no solo a beneficiarse de él. Aunque las obras continúan, el proyecto ya ha alcanzado varios hitos importantes. “Ya está funcionando toda la infraestructura esencial”, afirma Delesque. “Es un lugar donde puedes trabajar online, compartir conocimientos y ser parte de algo más grande, algo arraigado en valores que realmente importan”.