rendimiento operativo de cada local. En España, Mahou está aplicando este mismo principio a su red de distribuidores, integrando herramientas de cobro y financiación adaptadas a las necesidades de miles de pymes del canal horeca. En el sector logístico, se ha trabajado para reducir los tiempos de liquidación internacional mediante soluciones de capital contextualizado, mientras que organismos como grandes organizaciones internacionales han implementado plataformas de desembolso diseñadas para entregar ayuda humanitaria con mayor trazabilidad y control.
Todos estos casos tienen un denominador común: la finanza deja de ser un servicio añadido y pasa a ser parte estructural del negocio.
Para las corporaciones, esto abre una oportunidad única de convertirse en orquestadores de ecosistemas financieros. Pueden fortalecer la relación con sus redes de distribuidores y clientes, crear nuevas fuentes de ingresos y ofrecer valor añadido sin necesidad de convertirse en bancos. Para las entidades financieras, en cambio, las finanzas contextualizadas suponen un nuevo canal para volver a financiar pymes con mayor eficiencia, gracias al acceso a datos transaccionales en tiempo real y a ecosistemas ya consolidados.
En este contexto, las transferencias instantáneas impuestas por la UE no son un punto final, sino un punto de partida. Garantizan que la infraestructura básica funcione a la velocidad del negocio moderno, pero el verdadero reto será cómo orquestar esa inmediatez dentro de cada sector, creando soluciones que generen crecimiento, fidelización y resiliencia.
Las finanzas integradas fueron el primer paso: hicieron los servicios más accesibles y convenientes. Las finanzas contextualizadas son la siguiente frontera: las hacen relevantes, inteligentes y orientadas al crecimiento.
La inmediatez es ahora una obligación. La contextualización, una oportunidad.