Es doloroso ver cómo la ilusión de miles de personas, que solo buscan una salida a la precariedad, termina alimentando los bolsillos de charlatanes con títulos impresos en casa y métodos que rozan (o abrazan) la ilegalidad.
La anatomía de un engaño envuelto en coches de lujo y títulos de cartón
No nos engañemos, la puesta en escena es impecable. Utilizan técnicas de marketing agresivo para venderte "el método definitivo" de captación de viviendas o el ya famoso rent to rent (alquilar para subarrendar), pero omitiendo los riesgos legales y financieros.
La realidad es que muchos de estos "maestros" operan con titulaciones falsas o acreditaciones de academias que ellos mismos han inventado. Se presentan como asesores estrella cuando, en muchos casos, ni siquiera figuran en los registros oficiales de agentes inmobiliarios. Es como si alguien te ofreciera operarte del corazón tras haber visto tres tutoriales en YouTube y mostrarte un diploma de "Cirujano Global" diseñado en Canva.
El rastro del desastre con cifras que muerden
Aunque es difícil cuantificar el mercado de la "humareda" por su naturaleza opaca, las asociaciones de consumidores y expertos del sector ya lanzan voces de alarma. Se estima que en el último año unas 15.000 personas en España han caído en las redes de estos cursos milagro, con desembolsos que oscilan entre los 500 y los 5.000 euros.
Pero el dinero no es lo único que se pierde. El daño colateral es mucho más profundo:
- Intoxicación informativa: Profesionales del sector denuncian que 7 de cada 10 clientes llegan a las oficinas con datos erróneos sacados de redes sociales. "Vienen convencidos de que la Ley de Arrendamientos Urbanos dice lo que un influencer soltó en un vídeo de 30 segundos", comentan con resignación.
- Debilitamiento del modelo: La proliferación de estos métodos de "captación agresiva" (que a veces rozan el acoso al propietario) ensucia la imagen de la inmobiliaria bajo buena praxis. El propietario, asustado por las malas prácticas, se cierra en banda, dificultando el trabajo de quienes sí cumplen con la legalidad.
Un sector bajo sospecha y un futuro en juego
Y es que, al final, la víctima no es solo el que paga por el curso. El verdadero afectado es el mercado inmobiliario en su conjunto. Esta saturación de "asesores" sin formación real genera una burbuja de desconfianza.
La verdad es que, si seguimos así, el futuro pinta gris para el asesor profesional. Si cualquiera puede autodenominarse experto tras un fin de semana de "formación intensiva" en un hotel de lujo, el valor del conocimiento real se diluye. Las consecuencias ya están aquí: operaciones que se caen por errores legales básicos, contratos de arras que son un campo de minas y una inseguridad jurídica que ahuyenta tanto a compradores como a vendedores.
"A la gente le cuesta la vida ahorrar para una casa como para que encima les intoxiquen con cuentos de hadas", afirma un buen amigo y veterano del sector en Alicante. Y no le falta razón.
¿Cómo escapar de los cantos de sirena?
La solución pasa por la regulación y la educación. La administración debe ser mucho más tajante con la publicidad engañosa y el intrusismo laboral. Mientras tanto, el consejo es el de siempre: si alguien te promete hacerte rico sin esfuerzo mientras te enseña un reloj de oro, probablemente el único que se va a hacer rico es él... con tu dinero.