Un problema estructural de comprensión
Más de la mitad de los encuestados (53,44%) reconoce que solo tiene una idea aproximada de lo que ha contratado y confía en que su tarifa esté en la media del mercado. Además, un 13,86% afirma no entender lo que contrata y buscar información puntual en Internet para comprobar si es “normal”, mientras que un 5,18% reconoce directamente que no tiene ni idea de lo que ha firmado y sospecha que podría estar pagando de más.
Esta falta de claridad se traduce también en percepción de sobrecoste. Más de la mitad de los consumidores considera que claramente paga de más o que probablemente lo hace, lo que refleja una combinación de desinformación y desconfianza.
Para Mario Fernández, CEO de Camby: “estamos ante una paradoja preocupante: la electricidad es uno de los principales gastos del hogar y, sin embargo, gran parte de los consumidores siguen sin entender qué han contratado ni cómo se calcula el precio. Cuando no se comprende lo que se paga, es muy difícil tomar decisiones informadas o saber si realmente se está ahorrando”.
La factura de la luz, una asignatura pendiente en la educación financiera
Más allá de la complejidad del mercado, los datos reflejan una realidad evidente: la mayoría de los consumidores nunca ha aprendido a interpretar su factura de la luz. El 96,11% de los encuestados reconoce que le habría gustado recibir formación para entenderla.
En concreto, el 30,51% considera que aprender a interpretar la factura debería formar parte de la enseñanza obligatoria, mientras que el 47,46% afirma que contar con esa formación le permitiría saber exactamente qué está pagando y cómo ahorrar más
Estos resultados sitúan la educación financiera energética como uno de los grandes retos pendientes en España. En un contexto en el que el precio de la energía impacta directamente en la economía familiar, la falta de conocimientos limita la capacidad del consumidor para comparar, elegir o cambiar de tarifa con criterios objetivos.