El modelo parte de una premisa sencilla: identificar viviendas con margen real de mejora (muchas veces infra optimizadas o desactualizadas), adquirirlas, rediseñarlas bajo criterios técnicos y de eficiencia energética y devolverlas al mercado con un estándar alineado con la demanda actual. Flipme coinvierte en cada proyecto y asume la gestión integral (análisis, ejecución de obra y comercialización) alineando su capital con el de sus socios inversores.
“La rentabilidad no está en la prisa, está en la gestión”, afirma Seco, CEO de Flipme. “Valencia combina dinamismo, calidad de vida y todavía margen de mejora en parte de su parque residencial. Ahí es donde tiene sentido intervenir con método y visión a medio plazo.”
En Barcelona, la compañía ha gestionado más de 50 proyectos, logrando incrementos medios del 30% en el valor de venta tras la reforma, con plazos de ejecución inferiores a tres meses y rentabilidades para inversores situadas entre el 12% y el 15%. Según la empresa, estos resultados responden a un método estructurado de análisis, control de costes y posicionamiento comercial, donde cada decisión (desde la distribución hasta los acabados) tiene impacto directo en la velocidad y el precio de venta.
Cada operación parte de un estudio detallado de viabilidad técnica y mercado. Las intervenciones incluyen optimización de espacios, mejora energética y selección de materiales duraderos, con el objetivo de elevar la calidad del parque residencial existente y adaptarlo a las expectativas actuales de comprador e inversor.
Más allá de la rentabilidad financiera, el modelo contribuye a mejorar la calidad del parque residencial, incorporando viviendas reformadas y eficientes a una ciudad que continúa atrayendo nuevos residentes e inversión.