Con precios medios de habitaciones de hoteles básicos superando fácilmente en temporada alta los 400 o 500 euros por noche, con sencillos apartamentos en alquiler por más de 3.000 euros al mes en larga estancia, con trabajadores de la propia isla que comparten habitaciones por turnos o se convierten en inquilinos clandestinos a precios de auténtica locura, con funcionarios que no pueden desarrollar su misión y función porque carecen de espacio en el que alojarse con sus parejas y sus hijos… la pregunta es, ¿quién aún no ha sido expulsado por el lujo extremo?
La respuesta la hemos tenido hace pocos días y escasa sorpresa causa: los menas; que no sólo se mantienen sino que aumentan su confort disfrutando de una isla de ensueño ‘a cuerpo de rey’. Eso sí, a costa de la morterada de millones que la casta política parasitaria esquilma a esas familias y a esos currantes que ya no pueden permitirse pisar el paraíso; un paraíso al que millones de españoles miran ya como algo ajeno, que pertenece al imaginario colectivo pero que ya no pueden permitirse pisar; ellos, a diferencia de los menas, que han visto cómo ha aumentado por cinco (¡quintuplicado!) el dinero que la casta política parasitaria nos obliga a destinar a su cuidado y manutención.
Los números son demoledores: se ha pasado de 2 centros sociales de acogida a 11, y de 22 trabajadores contratados para mantenerles entre algodones a 156. Un escándalo sin paliativos. De 2.5 millones de euros pre-pandemia, los menas van a pasar a consumir ya 12.300.000 euros anuales, la friolera de 61.300 euros por mena al año, el insulto de 5.100 euros mensuales por cabeza.
Con este bochornoso panorama, con la ruta de la inmigración ilegal entre Argelia y Baleares totalmente consolidada, con más y más llegadas de pateras a placer -de manera exponencial e insostenible- hasta nuestras costas, a la luz ahora del caso de Ibiza, ¿aún hay quien considera una exageración que los españoles, en tantos y tantos casos, en tantas y tantas situaciones, sean ‘de facto’ ciudadanos de segunda en su propio país?