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ANÁLISIS BRAIN & COMPANY

Los robots humanoides comenzarán a desplegarse a escala a partir de 2030 impulsados por la escasez de mano de obra

L os robots humanoides comenzaran a desplegarse a escala a partir de 2030 impulsados por la escasez de mano de obra

  • El envejecimiento de la población y la caída de la fuerza laboral podrían acelerar la adopción de robots humanoides en sectores clave, con impacto directo en la productividad y la competitividad industrial en España

viernes 24 de abril de 2026, 11:51h

Los robots humanoides podrían comenzar a desplegarse a escala a partir de 2030, impulsados por la escasez estructural de mano de obra y el envejecimiento de la población, según el informe global de Bain & Company “Humanoid Robots: How Early Commercial Exploration Can Lead to Large-Scale Use”. La firma estima que estas tecnologías podrían alcanzar capacidades comparables a las humanas en determinados entornos y tareas, a medida que maduren tecnologías clave como la inteligencia física y los sistemas energéticos. Más allá de lo que supone este sector a nivel de futurología e innovación, el contexto español podría acelerar su desarrollo y aplicación. España se enfrenta a un proceso de envejecimiento estructural. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 20% de la población tiene más de 65 años, y esta proporción seguirá creciendo en las próximas décadas. En paralelo, la población en edad de trabajar se reducirá progresivamente, lo que anticipa una creciente escasez de mano de obra en sectores clave.

En el contexto europeo, el desarrollo de estas tecnologías también estará condicionado por un entorno regulatorio más exigente en materia de seguridad, privacidad y uso de sistemas autónomos.

En este escenario, los robots humanoides podrían desempeñar un papel relevante como complemento a la fuerza laboral, contribuyendo a sostener la actividad económica y mejorar la productividad en un entorno cada vez más exigente. No en vano, Bain proyecta un incremento en la financiación global de startups de robótica, que pasó de aproximadamente 308 millones de dólares en 2020 a 1.100 millones de dólares en 2024.

De pilotos industriales a adopción comercial: una transición en tres fases

El desarrollo de robots humanoides está liderado actualmente por empresas de Estados Unidos y Asia, con un aumento progresivo en la producción anual de estas soluciones. Sin embargo, el mercado se encuentra todavía en una fase incipiente, lo que abre una ventana de oportunidad para Europa y España.

Según Bain & Company, la adopción de estas tecnologías seguirá una evolución progresiva en tres fases:

Fase 1: pilotos industriales en entornos controlados como automoción, construcción o el sector minero, donde el retorno de la inversión puede ser más inmediato.

Fase 2: expansión sectorial hacia servicios e industrias complejas y servicios como la electrónica, la salud o la educación.

Fase 3: adopción comercial y de consumo, incluyendo servicios, limpieza profesional o atención al cliente.

Una oportunidad para reforzar la base industrial

El auge de estas tecnologías coincide con el impulso a la reindustrialización en España y Europa, donde la mejora de la productividad y la competitividad es una prioridad estratégica.

Sectores clave de la economía española, como la automoción, la construcción o la industria pesada, podrían ser los primeros en adoptar estas soluciones, especialmente en tareas repetitivas, de riesgo o con escasez de personal. Su capacidad para operar en entornos diseñados para humanos permitiría integrarlos en procesos existentes sin necesidad de rediseñar infraestructuras.

“España no se enfrenta a un exceso de automatización, sino a un déficit estructural de mano de obra. En este contexto, los robots humanoides pueden convertirse en una herramienta relevante para sostener la productividad”, señala Alberto Requena, socio de Bain. “El reto ahora no es solo tecnológico, sino económico: demostrar en qué casos de uso estas soluciones generan valor real”.

Seguridad laboral y eficiencia operativa

Más allá de la productividad, uno de los principales beneficios potenciales de los robots humanoides es la mejora de la seguridad en el trabajo. En sectores con alta siniestralidad, como la construcción o determinadas actividades industriales, estos sistemas podrían asumir tareas peligrosas o repetitivas, reduciendo riesgos y mejorando las condiciones laborales.

Al mismo tiempo, su uso podría contribuir a optimizar operaciones y aumentar la eficiencia en entornos donde la disponibilidad de mano de obra es limitada o irregular.

Un cambio estructural en una fase temprana

A pesar del interés creciente, el desarrollo de robots humanoides depende todavía de avances en áreas clave, como la inteligencia física —la capacidad de percibir, comprender y actuar en entornos reales— o la mejora de sistemas energéticos que permitan una autonomía suficiente. Sin embargo, el consenso del sector apunta a que estas barreras se irán superando progresivamente a lo largo de esta década.

En este contexto, el desarrollo de robots humanoides no solo representa una innovación tecnológica, sino también una oportunidad para que España se posicione en la adopción de una industria emergente.

“Aunque el desarrollo aún está en una fase temprana, la ventana de oportunidad ya está abierta. Las compañías que comiencen a experimentar ahora estarán mejor posicionadas cuando la tecnología alcance escala”, concluye.

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