Hacia dónde va el mercado laboral
Los datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes al primer trimestre del año publicados la semana pasada por el INE abrían el interrogante sobre la capacidad del mercado laboral español de seguir generando empleo al mismo ritmo que lo ha hecho en los últimos tiempos. Varias cifras alimentan estas dudas.
Por un lado, la cifra de personas trabajando: aunque es habitual que en el primer trimestre del año haya menos ocupados/as que en el último trimestre del ejercicio anterior, la diferencia entre uno y otro periodo ha sido en esta ocasión la más acentuada desde 2014 (con la salvedad del año 2020, marcado por la irrupción de la pandemia). En concreto, 170.300 personas menos trabajando.
Por otro, el aumento del desempleo, que subió en el primer trimestre en 231.500 personas con relación al último tramo del año 2025. Para encontrar un precedente similar hay que retroceder incluso más atrás que en el caso de los ocupados, hasta el año 2013.
Los datos de los registros oficiales de la Seguridad Social conocidos hoy vienen a cuestionar esa ralentización que reflejaba la última EPA. La variación interanual de la afiliación —en términos desestacionalizados— registrada en abril (el citado 2,4 %) está por encima del 2,2 % del mismo mes del año pasado. El desempleo, por su parte, cae a un ritmo superior al 6 % en términos interanuales.
El portal de empleo InfoJobs ofrece una fotografía precisa del momento en el que se encuentra el mercado laboral por su cercanía temporal a la publicación de las ofertas. Esa imagen refleja cómo durante el mes de abril se ha acelerado la oferta de empleo: las casi 200.000 vacantes publicadas en este periodo son un 5,3 % más que las del mismo mes del año anterior. Si se toma todo el primer cuatrimestre, el incremento interanual de las vacantes es más moderado, de apenas medio punto porcentual.
Para Mónica Pérez, directora de comunicación, estudios y relaciones institucionales de InfoJobs, «el empleo está en un momento decisivo, en el que todavía no se ha definido claramente si será capaz de mantener durante 2026 los altos niveles de creación de puestos de trabajo que se han registrado en los años precedentes o si la ralentización será la tónica durante el presente ejercicio. Los desequilibrios del propio modelo productivo español y las incertidumbres geopolíticas suponen una amenaza, pero la menor dependencia energética y la fortaleza del sector turístico (llegan más turistas extranjeros y gastan más) pueden ayudar a la economía y a su mercado de trabajo».