La colección reinterpreta grandes clásicos de la coctelería desde el territorio del aperitivo, y cada uno de los cuatro cócteles recurre a una salmuera distinta según la variedad de aceituna: Gran Selección, limón y pimienta, jalapeño o anchoa. El resultado son cuatro perfiles de sabor bien diferenciados.
Cándido 1926, un clásico reinventado, intenso y elegante, pensado como guiño al año de fundación de la marca.
Serpis Spritz, fresco y salino, la versión más directa del aperitivo mediterráneo en formato cóctel.
Origen Mediterráneo, de perfil más gastronómico y profundo, pensado para acompañar algo más que el propio trago.
Fuego & Sal, el más atrevido de los cuatro, con un toque tropical y carácter picante.
Para Vanessa Pérez, la responsable de dar forma líquida a la idea, la salmuera es un ingrediente con mucho más recorrido del que suele reconocérsele en coctelería, ya que aporta salinidad, complejidad y un punto gastronómico que permite construir tragos interesantes cuando se trabaja desde el equilibrio.
Desde la dirección de Marketing de Serpis, Belén Azorín enmarca la propuesta dentro de la manera en que la marca entiende el aperitivo desde hace un siglo. Una idea que en este centenario querían celebrar desde un lugar distinto, llevándola también al momento del brindis, con una mirada puesta en el presente y en el futuro sin perder la esencia mediterránea.
Desde 1926, Serpis selecciona y elabora aceitunas con alma mediterránea, acompañando generaciones de aperitivos, encuentros y sobremesas. Por eso, "Brindis Centenario" no es solo una acción de aniversario, sino una bonita manera de reafirmar que, aunque cambien los formatos y las barras, el sabor sigue siendo el mismo de siempre.
Con esta colección, la marca certifica algo que sus fieles ya sabían y es que la aceituna nunca fue solo un acompañante del aperitivo, sino uno de sus grandes protagonistas silenciosos. ¡Y ahora, además, sabe brindar!