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El humo inmobiliario: chavales de 20 años, cursos de 3.000 euros y el espejismo de la riqueza fácil

El humo inmobiliario: chavales de 20 años, cursos de 3.000 euros y el espejismo de la riqueza fácil
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By Angel Manuel Gómez
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angelbereales/5/5/12
https://www.bereal.es/

Un chaval que roza la mayoría de edad, con chaqueta dos tallas más grande y peinado impepinable, camina a paso firme frente a un coche alquilado de alta gama. En la mano sostiene un café de cadena y, mirando a cámara con tono entre condescendiente y paternalista, suelta la bomba: «Si sigues trabajando de ocho a cinco es porque quieres. Yo a tus años ya facture 100.000 euros subarrendando pisos sin poner un solo euro de mi bolsillo».

La escena, que roza el ridículo para cualquiera con dos dedos de frente o un par de trienios cotizados, es el cebo perfecto para miles de personas asfixiadas por la precariedad laboral. Y es que la verdad es que estamos presenciando una auténtica plaga: la proliferación descontrolada de falsos gurús inmobiliarios. Un fenómeno aterrador no solo por su desfachatez, sino por la absoluta impunidad legal con la que operan.

Un ejército de "expertos" que jamás ha firmado una hipoteca

El problema de fondo no es que la gente quiera aprender a invertir en bienes raíces. El problema real, y sangrante, es quién está enseñando.

Nos encontramos ante una generación de "profesores" de entre 18 y 25 años cuya experiencia práctica en el sector inmobiliario es literalmente cero. No han vivido una crisis de crédito, no saben lo que es negociar una dación en pago, jamás se han peleado con una comunidad de vecinos por una derrama ni entienden el alcance real de una ley de vivienda. Su único activo real no es una cartera de inmuebles rentable: es un canal de Youtube bien editado y un embudo de ventas agresivo.

«Te venden el 'Rent to Rent' o el 'House Flipping' como si fuera un videojuego», explica un analista financiero. «Omiten los riesgos fiscales, las licencias municipales, los impagos y los desahucios. Te dicen que compres sin capital, pero lo que no te cuentan es que el único que gana dinero seguro aquí es el que te vende la formación».

Y claro, cuando la teoría la imparte alguien cuya única batalla laboral ha sido configurar anuncios en Meta Ads, la tragedia está servida. Es el triunfo de la fachada sobre la sustancia.

El esquema que siguen estos supuestos especialistas es casi siempre idéntico y responde a un patrón bien ensayado. Todo empieza con un gancho visual impecable: el creador aparece junto a un coche de lujo alquilado prometiendo una libertad financiera casi mágica. A partir de ahí entra en juego la ficción, donde despliegan fotomontajes de cuentas bancarias abultadas y títulos sin ningún tipo de validez oficial. Con la confianza de la víctima ya ganada, llega el verdadero negocio: la venta de cursos y mentorías cuyos precios oscilan entre los 1.500 y los 6.000 euros, a menudo facilidades de pago mediante. Al final, la cruda realidad desmonta el teatro, dejando al descubierto que no existe un patrimonio inmobiliario real y que el único beneficio sustancial procedía, precisamente, del dinero aportado por los propios alumnos.

Las cifras de un desastre silencioso

Aunque el sector de la infoproductividad y los másteres no oficiales opera en una preocupante opacidad tributaria y administrativa, los datos que manejan diversas asociaciones de consumidores y plataformas de afectados empiezan a dar miedo.


- Más de 45.000 damnificados tan solo en el último trienio en el ámbito hispanohablante, engatusados por formaciones de bajo valor académico.

- Ticket medio del engaño: Los programas van desde los "talleres de iniciación" de 300 euros hasta las llamadas masterminds o "mentorías VIP" que rozan los 3.000 a 8.000 euros.

- Deuda promedio contraída: Un alarmante 60% de los alumnos más jóvenes recurre a microcréditos o financiación en línea para poder pagar el curso, endeudándose antes incluso de intentar su primera operación inmobiliaria.

Además, hay algo profundamente perverso en la estrategia de captación. Estos creadores de contenido no venden finanzas; venden autoestima. Explotan la frustración de una juventud que ve imposible acceder a una vivienda digna por los cauces tradicionales y les ofrecen la ilusión de saltarse el sistema.

El vacío legal: el paraíso de la venta de humo

¿Por qué nadie detiene esto? La respuesta corta es porque la ley va a pedales mientras la picaresca digital vuela en reactor.

Actualmente, vender un curso de formación no regulada por Internet no constituye un delito en sí mismo salvo que se pueda probar una estafa piramidal o un fraude continuado muy evidente. Si el "gurú" entrega una serie de vídeos grabados y unos PDFs descargables, por muy mediocres o copiados de ChatGPT que sean, técnicamente ha cumplido con su parte del contrato.

La falta de un marco regulatorio específico para la venta de infoproductos financieros e inmobiliarios deja a los compradores totalmente desprotegidos.

No hay colegiación obligatoria, no hay verificación de la experiencia patrimonial declarada y, para colmo, la mayoría de estas sociedades mercantiles operan con estructuras opacas o radican en paraísos fiscales para esquivar la fiscalidad local.

Consecuencias actuales y una factura futura astronómica

Las secuelas de este fenómeno no se quedan dentro de la pantalla del teléfono. Ya están golpeando la economía real de forma directa:

1.- Distorsión agresiva del mercado del alquiler

La fiebre por el Rent to Rent (alquilar un piso a un propietario para subarrendarlo por habitaciones a un precio inflado) promovida por estos aprendices de especulador está tensionando aún más los precios en áreas urbanas. Decenas de jóvenes sin margen financiero alquilan viviendas sobreprecio prometiendo rentabilidades irreales a los propietarios, para luego terminar quebrando al primer impago o desocupación.

2.- Ruina personal y desconfianza sistémica

Familias enteras que han volcado los ahorros de su vida o jóvenes endeudados hasta las cejas tras fracasar en operaciones redactadas de forma chapucera sobre un papel. La frustración y la culpa posterior están derivando en problemas serios de salud mental.

3.- Degradación de la verdadera profesión inmobiliaria

El sector inmobiliario formal, formado por agentes colegiados, gestores y economistas con trayectoria, ve cómo su reputación cae en picado arrastrada por la marea de "vendehumos" con micrófono de solapa.

¿Hacia dónde vamos?

Si las administraciones públicas y los organismos de consumo siguen mirando para otro lado, el panorama a medio plazo es desolador. No tarda en gestarse una bomba de tiempo en forma de litigios masivos, quiebras personales de jóvenes sin educación financiera real y una mayor desregulación salvaje del mercado residencial.

La solución no pasa únicamente por la vía penal o por endurecer la regulación de los infoproductos, que también, sino por una urgente alfabetización financiera crítica. Hay que repetirlo hasta la saciedad: nadie que haya descubierto una mina de oro vende mapas para llegar a ella por 99 euros al mes. Cuando el negocio es enseñarte a hacer dinero, el dinero eres tú.

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