"No proporcionar la ayuda humanitaria necesaria para los refugiados sirios de aquí a finales de 2014 podría tener consecuencias dramáticas para los refugiados y la estabilidad de toda la región, incluyendo una amenaza seria a la seguridad del Líbano", declaró el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, António Guterres. "Tenemos una situación de gran inestabilidad en la región, una propagación del conflicto a Irak y continuos flujos de refugiados hacia los países vecinos, que se enfrentan a situaciones muy complejas a nivel humanitario y de seguridad", señaló.
En lo que llevamos de 2014, los donantes han aportado unos 1.100 millones de dólares para el Plan Regional de Respuesta para Siria, permitiendo al ACNUR y a sus socios hacer frente a muchas de las necesidades de los refugiados en materia de alimentación, salud, educación y protección. Sin embargo, esta cantidad representa sólo el 30 por ciento de las necesidades con arreglo a la nueva cifra estimada de 3,6 millones de refugiados sirios en la región a finales de 2014.
Agradeciendo a los donantes las generosas contribuciones realizadas hasta ahora, António Guterres advirtió sobre algunas de las dificultades y riesgos a los que se enfrentarán los refugiados si el porcentaje de financiación no aumenta de manera suficientemente rápida para satisfacer las crecientes necesidades. Algunos de estos riesgos son:
- Un aumento del número de mujeres y niños en situación de riesgo de ser víctimas de violencia, explotación y abuso si no se logra identificar y dar apoyo a las personas vulnerables;
- Reducción de las raciones de alimentos y el importe de los cupones y el aumento de las tasas de malnutrición aguda;
- Amenazas a la calidad de la educación formal y la descongestión de las escuelas abarrotadas, en las que 350.000 niños sirios están matriculados actualmente en la región;
- Limitación de los servicios de salud para los refugiados y las comunidades de acogida, especialmente para las mujeres que necesitan servicios de maternidad y parto seguros.
- Riesgo de que millones de niños y familias de por sí vulnerables contraigan diarrea, fiebres tifoideas, polio y otras enfermedades contagiosas y transmitidas por el agua debido a la las malas condiciones de higiene y la falta de acceso continuado al agua potable, situación agravada por la creciente crisis hidrológica a la que hacen frente el Líbano, Jordania e Irak.
Además, más de 2,4 millones de personas necesitarán ayuda adicional para prepararse para el invierno durante los próximos meses, mientras se estima que unos 860.000 refugiados, que actualmente viven fuera de los campamentos en refugios que no reúnen las condiciones adecuadas, también necesitan más apoyo. Al mismo tiempo, los servicios gubernamentales y comunitarios están sometidos a gran presión, lo que amenaza la cohesión social y la estabilidad.
"La comunidad internacional simplemente no puede permitirse dejar abandonada a esta población creciente de refugiados. Tampoco podemos dejar de apoyar a los países que generosamente los acogen", dijo Guterres.