“La campaña de Navidad es nuestro gran momento, nada puede fallar, nos concentramos día y noche en todos los detalles que nos piden nuestros clientes”, dice Águeda Comesaña, cofundadora de Sal y Laurel. “Da igual que apenas duermas para conseguir el mejor marisco para tus clientes. Si el paquete llega tarde, le arruinas la Navidad, nuestra experiencia de más de veinte años offline, los tranquiliza”, asegura.
Sal y Laurel encontró una gran barrera al inicial su ecommerce: el transporte. Sus productos no pueden estar largos tiempos en tránsito, la solución que han encontrado es servirlos en tiempo record, en menos de 18 horas alcanzan cualquier punto de la península con servicio refrigerado. Alfonso Gallardo, cofundador, afirma que “el marisco tiene que estar igual de fresco cuando lo compramos en la lonja que cuando lo recibe el cliente”. En lo que se refiere a stocks, Águeda nos cuenta que han abierto ya un periodo de compra para que nadie se quede sin su marisco para esta Navidad, ya sea vivo o cocido.
Estos pequeños negocios online tienen que pelear, igual que antaño, contra gigantes como son Amazon o Ebay, entre los que se reparten cerca del setenta por ciento de todas las ventas online en España. Esto puede desanimar jóvenes emprendedores, que a diario lanzan proyectos innovadores con infinita pasión y dedicación.
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