¿QUÉ ES EL TPP?
EE.UU. tienta a Taiwán con un megaproyecto comercial multilateral
Por Joaquín Cañas (Corresponsal en Taiwán)
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Joaquín Cañas (Corresponsal en Taiwán)
lunes 23 de marzo de 2015, 09:09h
Actualizado el: 25 de marzo de 2015, 07:18h
El “Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica” (TPP, por sus siglas en inglés), un acuerdo de libre comercio multilateral promovido por Estados Unidos, es aún para muchos el gran desconocido de entre los más influyentes acuerdos comerciales mundiales, de los últimos tiempos. Sin embargo, hoy me gustaría tranquilizar al lector, le diría que en lo referente al susodicho acuerdo, tener lagunillas de información, o simple y puro desconocimiento son ambas cosas bien comprensibles, y eso se debe a los datos, las evidencias, y la historia que le acompañan. ¿Haría bien Taiwán en incorporarse al TPP estadounidense?
No nos engañemos, es aún demasiado pronto para aventurar un sí o un no. Pero hay datos que nos hacen dudar sobre ciertas cosas, y si bien el Tratado podría ser una oportunidad para incrementar la eficiencia comercial entre ambos EE.UU y Taiwán, también podría convertirse –dadas las circunstancias que lo rodean- en un túnel sin salida, un acuerdo opaco y a medio gas, un experimento fallido, o simplemente un tratado deficiente en materia de derechos y libertades de la ciudadanía. El tema es serio.
De entrada, el primer y principal problema al que se enfrenta –y atenta contra su propia credibilidad- es el del secretismo. Naturalmente las controversias empezaron ya desde sus orígenes, cuando en 2010 Estados Unidos empezaba sus negociaciones con 11 países de la Cuenca del Pacífico, a saber: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Japón. Desde entonces y hasta ahora, el Acuerdo se ha desarrollado siempre en secreto, es decir, de espaldas a la comunidad de los países afectados. Es más, lo que hoy por hoy se sabe, lo sabemos por la siempre controvertida plataforma “Wikileaks”, cuyas filtraciones llegaron a finales de 2013 y sirvieron como toque de atención para muchos analistas entendidos.
A grandes rasgos, en sus más de 26 capítulos de negociación, el acuerdo ha estado buscando la regulación comercial en muchos ámbitos, así como regulaciones laborales (derechos de autor, patentes, inversiones estatales y medio ambiente).
En lo que respecta a Taiwán, se dice que el ingreso planeado es en aras del interés común de ambos países, o al menos eso es lo que nos recodaba la semana pasada en Washington D.C. Stefan Selig, subsecretario de comercio internacional del Departamento de Comercio de EE.UU, apuntando ya hacia una próxima cumbre de inversiones para finales de marzo, “SelectUSA”, plataforma que curiosamente busca ensalzar las ventajas y virtudes de los negocios e inversiones en USA.
EE.UU observa cómo más países se unen al Tratado, y ve con optimismo la posible incorporación de Taiwán. Sin embargo, plataformas críticas –especialmente online, muchas latinoamericanas (países que se encuentran actualmente en negociaciones con el gigante americano)- se aglutinan y alzan sus voces para señalar como principal interesado del acuerdo multilateral a los Estados Unidos, para advertir que es un acuerdo que va mucho más allá del intercambio de bienes entre países miembros, que se extiende a la inversiones estatales, el derecho a la salud o los derechos de internet. Sin olvidar la principal crítica, y es que todo se está haciendo a espaldas de la ciudadanía, sin incluir tampoco expertos, políticos, industrias…
Lo que todos esperamos y deseamos, sin duda alguna, es que –si llega el momento- Taiwán se una a un tratado abierto a los ciudadanos y los expertos, en el que se transparenten las negociaciones y se garantice un acuerdo justo para todos. Seguiremos por tanto las negociaciones, con lupa si es necesario, de un acuerdo que probablemente y sólo a través de la transparencia y sin secretismos podría alcanzar objetivos significativos…