"Las economías emergentes tienen vulnerabilidades que podrían quedar expuestas por las crecientes tasas de interés estadounidenses y/o una desaceleración más pronunciada que lo esperado en China, lo que da pie a una turbulencia financiera y económica que también puede representar un freno importante para las economías avanzadas", agregó Mann.
De acuerdo con la Perspectiva Económica más reciente publicada por la organización con sede en París, la economía mundial crecerá 3 por ciento este año y 3,6 por ciento en 2016, menos que el 3,1 y 3,8 por ciento de la previsión previa.
Se espera que la economía de Estados Unidos se expanda 2,4 por ciento en 2015 antes de crecer a 2,6 por ciento un año después porque "el mayor empleo y consumo de los hogares están conduciendo un crecimiento sólido en Estados Unidos, aunque la inversión continúa decepcionando", señaló la organización. La OCDE sugirió al banco central del país elevar sus tasas de referencia, el primer incremento desde la crisis financiera de 2008.
"La Reserva Federal de Estados Unidos pronto necesitará comenzar a elevar su tasa de política a un ritmo gradual, debido al crecimiento sólido de la economía estadounidense y a las preocupaciones por los precios de los activos. El momento del primer incremento de la tasa tendrá poca diferencia en el resultado, pero el ritmo de crecimiento sí importa", indicó la OCDE.
La organización prevé un crecimiento en la eurozona de 1,6 por ciento este año y de 1,9 por ciento para el siguiente, cuando Alemania guía las expectativas de crecimiento. El crecimiento alemán está proyectado en 1,6 por ciento en 2015, sin cambio frente al cálculo previo.
Respecto a Francia, que lucha por poner al crecimiento en el camino de la recuperación, tendrá un crecimiento de 1 por ciento para todo el año 2015, seguido por una recuperación de 1,4 por ciento el año siguiente, por debajo del porcentaje meta del gobierno.
No obstante, "el ritmo de la recuperación en el área del euro es decepcionante, debido a los factores favorables de los cuales se están beneficiando", dijo Mann.
La experta de la OCDE exhortó a que se tomen más políticas fiscales orientadas al crecimiento y que se repare el sistema bancario en todo el bloque europeo para "añadir más impulso a la expansión y crear efectos expandidos hacia los mercados laborales, la inversión empresarial y el comercio".
Con respecto a China, la organización con sede en París proyectó un crecimiento de 6,7 por ciento en 2015 y de 6,5 por ciento en 2016, inferior en un punto y dos puntos porcentuales, respectivamente.
"La desaceleración marcada en la demanda de importaciones chinas tiene un importante efecto colateral sobre el crecimiento global, en particular en las economías emergentes con enlaces comerciales estrechos con China, y en las que dependen de las materias primas", indica.
En Brasil, el crecimiento se contraerá en 2,8 por ciento en 2015 y luego en una tasa adicional de 0,7 por ciento en 2016.
En el "mediano plazo, se necesitan ambiciosas políticas estructurales en los países avanzados y emergentes por igual, para fomentar la inversión y revertir la desaceleración en la producción potencial, el medio para cumplir las promesas hechas a los jóvenes, los ancianos y los inversionistas por igual", declaró Mann.