En nuestra adolescencia, los créditos bancarios parecían algo tan lejano que nunca se nos cruzaba por la cabeza encontrarnos de frente con la decisión de solicitar uno. Bueno, madurar se trata un poco de eso: tomar decisiones impensadas sin temor y con determinación. Las razones para solicitar créditos son muchas y pueden ir desde cubrir una necesidad económica surgida de un gran gasto imprevisto o para realizar ese proyecto personal con el que has estado fantaseando desde hace años. A veces, por más que suene un tanto materialista, un poco de dinero es lo único que hace falta para alcanzar lo que deseamos.
Ahora bien, esta decisión debes tomarla en frío y analizando bien las distintas variables, ya que cualquier error que cometas puede terminar costándote caro en el fututo y, entonces, lo que iba a hacer una solución, termina siendo un problema aún mayor que te atrasa casilleros. En el siguiente artículo, te comentaremos lo que debes saber al respecto: ¿cuál es la diferencia entre préstamos y créditos?, ¿qué es lo que debo considerar a la hora de firmar un contrato?, ¿hay opciones para sumas más pequeñas que me ayuden para casos urgentes?, ¿qué tal las opciones online? Toma lápiz en papel -a menos que seas un millennial, claro- y anota lo que tenemos para decirte.
¿Qué diferencia existe entre un crédito y un préstamo?
Para comenzar a hablar de créditos, es necesario aclarar la diferencia que existe entre esta operación y un préstamo. Por lo general, las personas suelen usar ambos términos como sinónimos, cuando en realidad se trata de dos herramientas financieras específicas que cuentan con sus propias particularidades. Un crédito hace referencia a la sesión de un monto específico de dinero por un tiempo estipulado, donde la persona que lo solicite puede o no utilizar el total de esa cifra, asumiendo el compromiso de devolver el dinero tomado más los intereses devengados por esa cifra. Un préstamo, en cambio, se trata de una operación donde la casa prestataria otorga una suma fija de dinero y el solicitante debe devolver esa suma más los intereses devengados. En otras palabras, el crédito es una billetera abierta de la que uno puede tomar lo que necesite, mientras que en un préstamo ya nos han colocado la plata en la mano.
Es por eso que cada operación tiene a su destinatario ideal. Saber esta diferencia básica, muchas veces invisibilizada por la costumbre de usar erróneamente los términos, hace que se eviten dolores de cabeza y malas decisiones en nuestra economía personal. Ahora bien, además de esa precaución, hay otras cuestiones que debes tener en cuenta a la hora de firmar un crédito. Y de ello es de lo que te hablaremos a continuación.
¿Qué debo tener en cuenta a la hora adquirir un crédito?
Ahora que ya sabes qué es un crédito y qué es un préstamo, debes tener en consideración algunas variables antes de ser víctima del impulso y tomar una mala decisión. En primer lugar, saber para qué destinarás el dinero. Si bien parece una verdad de Perogrullo, muchas personas no planifican lo suficiente cuál es el destino que le darán al crédito solicitado. Lo que empezó como una suma para arreglar la casa, puede terminar en un smart tv nuevo y eso es el principio de nuevos problemas. Haz una hoja de ruta que te guié en lo que necesitas, los costos que te demandará y ahórrate cometer equivocaciones.
En segundo lugar, y en relación a lo que expusimos anteriormente, solicita la cifra que consideres adecuada tras hacer cálculos y un leve excedente para cubrir gastos imprevistos en el medio. Con esto nos referimos a no pedir sumas astronómicas, ya que te verás tentado de realizar gastos innecesarios o que pueden esperar un poco más de tiempo. Ahora bien, pedir que el crédito sea un poco más amplio que el presupuesto que hayas calculado con anterioridad es simplemente ser previsor. En el mejor de los casos, quizás ni toques esa suma extra.
También podemos señalar como un paso importante antes de firmar un crédito es comparar con las diferentes empresas que te ofrecen esta herramienta financiera. Tomándote un poco de tiempo extra y no dejándote engañar por las estrategias de marketing, podrás encontrar una opción que te permita ahorrar tiempo y dinero. Hoy, gracias a Internet, podrás encontrar distintos sitios web que comparar servicios, productos y ofertas, por lo que solo debes prestar atención y leer con calma.
Pequeños créditos personales
El término crédito suele estar asociado a grandes sumas de dinero solicitadas por una empresa a un banco. Sin embargo, nada está más lejos de ser así: hoy en día, existen tipos de créditos por pequeñas sumas. Lo mejor de ello es que puedes solicitarlo desde tu computadora, sin salir de tu hogar y sin tener que llenar molestas planillas en una oficina. Internet es parte de nuestra vida cotidiana en todo aspecto: puedes comprar coches, autos o conseguir una cita con solo hacer un par de clicks. Las finanzas parecen haber tomado nota de ello y ahora obtener un crédito es mucho más fácil.
Este tipo de créditos personales se caracterizan por su agilidad, agregándole liquidez a tu economía en esos momentos donde más lo necesitas y no puedes esperar. Ya sea para tapar una deuda, cubrir un gasto que no estabas esperando o dar por cerrado ese proyecto para salir al mercado, contar con dinero de forma rápida puede ser el atajo que tanto necesitabas. Con muchos menos requisitos que los créditos tradicionales, estas opciones financieras son cada vez más populares entre las pymes, startups y también para personas físicas.
Un crédito a un par de clicks de distancias
Para finalizar este artículo, vamos a hablar de los créditos online, Si bien ya hemos dicho algunas cosas, es necesario remarcar la facilidad y comodidad que estas herramientas dan para que los pequeños inversores, ahorristas y emprendedores se animen a sacar un crédito y no sea una opción para los grandes peces gordos de la economía. Si uno mantiene la cabeza en frío y toma las decisiones adecuadas, el crecimiento económico puede estar esperándonos en la vuelta de la esquina.
En ese sentido, con la llegada de Internet a nuestras vidas, muchas excusas han quedado atrás, ya que el conocimiento se ha democratizado de gran manera, equiparando oportunidades y dejando que nuevos jugadores salgan a la cancha. Los créditos online son una gran herramienta para dar ese paso y empezar a pelear codo a codo en las grandes ligas con tu emprendimiento personal. Como sabrás a esta altura, un puñado de euros puede hacer la diferencia a la hora de encarar un proyecto.
En definitiva, lo que quisimos decirte con este artículo es que debes perderle el miedo a la palabra crédito y empezar a tomar las riendas de tu futuro económico, profesional y, por ende, personal. La vida, después de todo, es eso que pasa mientras tú sigues dudando sobre qué hacer y no hacer. Un crédito no es más que un pequeño empujón a tu economía personal para cerrar etapas y, también, para dar inicio a nuevas metas de cara al futuro.