El desplome de los intereses que perciben hogares y compañías por sus depósitos ha hecho que Hacienda deje de ingresar, a través de la tributación de esos rendimientos en el IRPF, un total de 3.005 millones de euros desde 2012, según los datos del último informe anual de recaudación de la Agencia Tributaria.
Ese año, el entonces presidente del BCE, Mario Draghi, anunció la aplicación de medidas de política monetaria nunca vistas en la Eurozona con el fin de evitar la implosión del euro y tratar de reactivar la economía comunitaria. Desde entonces, el precio oficial del dinero fue bajando hasta situarse en el 0% en 2016.