El Gobierno chino inyecta 154.000 millones de euros para paliar las consecuencias económicas de la epidemia. Lastradas por el impacto de la crisis del coronavirus, las Bolsas chinas se han desplomado este lunes en su reapertura después de las vacaciones del Año Nuevo lunar.
Aunque el Banco Central ha prometido una inyección de liquidez de 1,2 billones de yuanes (casi 154.000 millones de euros) para paliar el impacto económico de la epidemia, el principal indicador de la Bolsa de Shanghái, el SSE ha caído más de un 7,7%, el mayor desplome desde 2015, mientras que el segundo parqué chino, el de Shenzen, ha cerrado con un batacazo del 8,41%.
Por su parte, el acuerdo comercial suscrito entre EEUU y China supondrá un descenso de las ventas de varios países y bloques económicos, como Japón, Brasil y la UE. La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha lastrado la economía mundial —en 2019 el crecimiento global quedó por debajo del 3%— y que un puñado de países ha sacado —en mayor o medida— tajada de la rencilla entre las dos mayores potencias del planeta. Son México, Taiwán, Vietnam, India, Brasil y hasta Chile, naciones que han sabido jugar sus cartas como proveedores alternativos en plena escalada de la tensión.
Ahora, la tregua sellada la semana pasada ejerce el efecto contrario: la economía mundial respira aliviada, pero un ramillete no menor de países o bloques económicos empiezan a hacer cálculos sobre el golpe que les supondrá, en distintos sectores, el principio del fin de las hostilidades entre Washington y Pekín, entre ellos Brasil, Australia, Japón y la UE.