Poner una cubierta en casa es una gran inversión porque permite que se emplee ese espacio en cualquier momento, en lugar de ser útil únicamente por temporadas. Y aunque su precio sea algo elevado, vale la pena estudiar sus ventajas, inconvenientes y soluciones.
También hay que fijarse en que la cubierta que se vaya a adquirir sea del tipo apropiado y cumpla con las necesidades que se tengan. Por lo tanto, es bueno ver cuáles son todos los tipos para tener una idea de lo que se quiere, y consultar con la agencia para tener una opinión profesional. Con esto, probablemente siga siendo la mejor alternativa para darle un buen uso a la piscina.
Ventajas de las cubiertas para piscina
La primera es que protege al cuerpo de agua contra las condiciones del clima, así no entra la lluvia ni la nieve. Esto permite que el entorno bajo de la cubierta sea perfectamente habitable, independientemente de la estación del año. Esto hace que los usuarios disfruten del agua todo el tiempo que quieran, además de que aisla el agua de agentes externos, como ramas, hojas, e incluso nieve.
Las cubiertas suelen venir con cobertores climatizados que contribuyen con el sistema de calefacción de las piscinas porque ayudan a retener el calor en el agua. De hecho, evitan la evaporación de la misma, de manera que el agua caliente siempre se quede dentro y recicle de forma continua el calor. Esto hace que disminuya el trabajo que ejerce el sistema de calefacción y de bombeo, lo que prolonga su vida útil.
Este mismo sistema de retención de calor hace que se gaste menos electricidad porque no hace falta activar la calefacción durante tanto tiempo o a una potencia elevada. Estas mantas térmicas guardan el calor a lo largo de todo el día e incluso por la noche. Tampoco hace falta gastar tanta agua al no tener que reponerla porque se haya evaporado.
Sirven muy bien para evitar tener que hacerle mantenimiento tan seguido a la piscina porque no entran agentes procedentes del exterior. Esto hace que no sea tan trabajoso limpiarla, ni que haya que hacerlo todos los días, sino únicamente un par de veces por semana.
Esta falta de limpieza constante evita utilizar tantos productos químicos para mantener el agua en buen estado. Con las cubiertas se disminuye el uso de dichos productos en hasta un 60%, por lo que se ahorra bastante dinero en ello. Además, así se disfruta de una piscina más limpia y sin tantos químicos que son dañinos para la piel.
La cubierta protege la salud de los usuarios durante las temporadas calurosas al evitar el golpe directo de los rayos del sol. La mayoría cuenta con protección UV solar, por lo que los usuarios evitan el efecto invernadero. Así, los días de sol intenso son perfectamente disfrutables en una piscina sin tener ningún tipo de exposición.
La seguridad de niños y mascotas la puedes garantizar con una cubierta porque se le pueden incluir cerramientos específicos para ello. Esto viene muy bien en las casas en las que viven varias personas para protegerlos de accidentes caseros. Además, de esta manera se mantiene lejos a los animales, incluso por cuestiones de salubridad.
Finalmente, las cubiertas se utilizan para aprovechar mejor el espacio de la piscina cuando no se está usando. Es un hecho que las piscinas ocupan bastante espacio, que se desperdicia por completo durante la mayor parte del tiempo. Sin embargo, es posible instalar una cubierta plana algo más grande con un diseño que deje espacio libre para circular.
Tipos de cubiertas
Las cubiertas altas son las más recomendables en los sitios en los que las estaciones están muy marcadas y haya invierno. Protegen muy bien contra las bajas temperaturas a la vez que evitan que entre la lluvia o la nieve. Así, los habitantes de la casa se pueden bañar tranquilamente cualquier día. Además, este tipo de cubiertas son bastante llamativas.
Se fijan al suelo y se colocan a una altura de hasta 2,90 metros, de un ancho máximo de 9,5 metros. Son muy buenas para piscinas bastante grandes, y así poder crear un espacio habitable. Se dividen a su vez en dos categorías: cubiertas fijas y cubiertas telescópicas.
Las fijas son las más resistentes, y cierran el espacio por completo. Esto aísla por completo la piscina del exterior, lo que permite crear una nueva área en la casa. Se le pueden hacer aperturas, colocar puertas corrediza e iluminación led. Son las más indicadas para las condiciones climáticas más fuertes.
En cambio, las cubiertas telescópicas tienen una estructura estilo bóveda que se puede desplazar con un mando a distancia para dejar al descubierto la piscina durante la temporada cálida.
Por otro lado, las cubiertas bajas alcanzan una altura entre 1,10 y 1,80 metros, dependiendo del tipo de cerramiento. Su ancho máximo es de 7 metros en total. Las bajas se pueden desmontar y retirar en cualquier momento, lo que es perfecto para los jardines de tamaño reducido. Son bastante económicas.
Las cubiertas planas son bastante discretas y no interfieren en la estética del jardín porque son bastante finas y su altura es de hasta 5,20 metros. Constan de varios módulos telescópicos que se pueden desplazar. Lo bueno de ellas es que su gran tamaño y estructura permiten crear un espacio habitable en la parte de arriba del jardín, como si fuera una terraza.