Un regreso determinado por sus novedades y su estricto protocolo higiénico-sanitario frente a la Covid-19, garantizando el bienestar tanto de los clientes como del equipo. En este sentido, el restaurante ha implantado una serie de medidas de control entre las que destacan: la toma de temperatura a la entrada del restaurante, la higienización de manos, el acceso a un máximo de dos personas al aseo, el uso obligatorio de mascarillas, la digitalización de los menús o las cartas físicas de un solo uso diseñadas con papel reciclado. Además, todo el staff de TATEL, que ha participado en una formación anti Covid-19, se someterá a controles de temperatura a la entrada y salida de cada servicio y una exhaustiva higienización de manos cada 30 minutos.
La nueva terraza de TATEL Madrid, ventilada y abierta a la calle, pero perfectamente acondicionada para los meses más fríos, será una de las grandes novedades de esta reapertura junto con su escenario 360º que permite a todos los comensales disfrutar del espectáculo independientemente de la ubicación de su mesa. Dos nuevos espacios perfectamente conectados y en armonía con el interior del local, que mantiene su inspiración en los dorados años 20 con su decoración Art Decó. Un interiorismo elegante y refinado a la altura de su exclusiva oferta culinaria que apuesta por la cocina mediterránea con toques innovadores e internacionales, seleccionadas materias primas ecológicas y de cercanía. Sus platos estrella como la famosa tortilla TATEL, elaborada con una base de huevo y trufa negra en formato espuma, su deliciosa milanesa de ternera con huevo poché y trufa emplatada al momento o su famosa tarta de queso, continuarán siendo algunas de las propuestas más clásicas y afamadas de TATEL Madrid junto a su gran variedad de carnes y pescados.
Bajo la máxima de disfrutar con la mayor responsabilidad, TATEL Madrid regresa con sus principales señas de identidad y cómo no, con su potente programa de espectáculos todas las noches. Jazz, solistas y Latin Vibes, shows en directo para convertir la velada, una vez más, en una experiencia única.