Ahora podemos estar seguros de esto también, porque con la nueva normativa europea, tendrás que verificar tu identidad. ¿Cómo? Con, por lo menos, dos de estos tres procedimientos:
Con una contraseña.
Con un código de números que te llegará a través de un SMS o una tarjeta de coordenadas.
Con biometría, es decir, a través de huella dactilar o reconocimiento facial.
“Cuando nos llega un SMS habituamos a desconfiar pensando que nos están estafando, pero no es así”, aseguran desde Roams, asesor digital en materia financiera. En el caso del SMS, te pedirán que multipliques dos posiciones de tu código PIN y al resultado que obtengas le sumes otro número. Todo ello con el fin de no tener que dar el PIN.
En cualquier caso, las entidades financieras optarán en mayor medida por la verificación biométrica. ¿Por qué? Porque para esta opción es necesario la huella de tu dedo o el reconocimiento facial. Algo mucho más complicado de falsificar. Eso sí, si el cliente no cuenta con este sistema, no quedará otra más que llevarlo a cabo a través del SMS.
¿Y qué va a pasar entonces con el comercio físico?
Está claro que el comercio electrónico es el que más afectado se ve por esta medida. El comercio físico, por su parte, también pero no tanto. Al menos, por el momento, no se sabe en qué medida afectará.
Y es que la tarjeta física, el PIN a teclear en el datáfono y el DNI son elementos más que suficientes para verificar la identidad de una persona. Eso sí, si decidimos pagar con el móvil, podrían pedirnos la huella dactilar como prueba de autentificación.
En cualquiera de los casos, desde Roams te ofrecemos estos consejos:
Comprueba siempre que estés en una página con protocolo seguro (https://)
No pienses que se trata de un fraude.
No debe sorprenderte pues está dentro de la normativa.
Lee adecuadamente el mensaje y no te retires de la compra pensando que es un robo.
En caso de duda, verifica siempre con tu entidad la necesidad o procedimiento de esta comprobación.
La confianza debe cobrar especial importancia en estos procesos en los que, sin embargo, en ciertas ocasiones la sospecha y la precaución suelen apoderarse de nosotros.