En esa hermosa esquina de Andalucía se está consiguiendo que el árbol se ligue a su terreno, que éste sea su razón de ser, y que de esta manera -a través de este bien traído maridaje- el AOVE se impregne de todos los recuerdos sensoriales, haciendo las verdaderas delicias del paladar.
En un mercado nacional e internacional tremendamente competitivo, se eleva quien consigue mantener los aromas más singulares de las geografías más agradecidas, en este caso tocados por la brisa cazorleña, haciendo un producto final protegido, además, por el Consejo Regulador por sus calidades únicas, exclusivas.
Etiquetas como el Verde 24K prueban hasta qué punto España ha mejorado espectacularmente todos los procesos de recolección, producción y envasado desde parajes insuperables como que son, por añadidura, reserva de la biosfera.
Por toda la población, en nuestro país y fuera, son conocidas ya las excepcionales propiedades nutritivas y los beneficios para la salud de nuestros aoves, que incluyen un alto nivel de antioxidantes naturales. Incluso por los expertos se están difundiendo variedades especiales, como la Royal de Cazorla, que se distingue por los tenues matices de picor y amargor, sin parangón en el globo.
Estamos de enhorabuena por seguir gastronómicamente en la vanguardia; e igualmente por ir, día a día, superando la materia prima a través de la que es posible darle forma a la irrepetible dieta mediterránea.