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El empeoramiento del entorno empresarial en un entorno de complicaciones geopolíticas

El empeoramiento del entorno empresarial en un entorno de complicaciones geopolíticas
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· Por Víctor Cortizo, Abogado y profesor de Derecho Internacional

viernes 15 de julio de 2022, 09:37h

En el actual contexto de las circunstancias geopolíticas actuales, resulta cada vez más evidente que las actividades empresariales y económicas se ven amenazadas y perturbadas por números factores geopolíticos. Por lo tanto, para las compañías con presencia internacional es más necesario que nunca examinar los riesgos a los que se enfrentan en el actual entorno empresarial europeo.

Estamos en un mundo que comienza a desarrollar lo que se puede conocer como una guerra fría económica. Algunos países de la región del Báltico como Lituania se han encontrado en este entorno y el enfoque de algunas de sus actuaciones ha generado un aumento de tensión y complicaciones más allá de sus fronteras e intereses.

Ante el crecimiento de la rivalidad en China y Estados Unidos se dan a conocer conceptos que ya hemos visto en el pasado pero que se acrecientan principalmente en un desarrollo económico basado básicamente en las alianzas políticas. Este concepto se ha venido utilizando en algunos casos como modo de presión indirecta al utilizar a terceros países para tensionar determinadas situaciones. Lo hemos visto definido por la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, promoviendo el concepto de cadenas de valor "friendshoring" para desarrollar las relaciones económicas con las naciones políticamente aliadas.

Es un concepto que no es nuevo, pero quizá no había impactado de manera tan intensa como ahora. Un ejemplo nos lo hemos encontrado en la misma Europa y en un contexto de conflicto como el actual en Lituania.

Esta pequeña nación se ha convertido en centro de atención por su enfrentamiento con China, en lo que parece ser desde muchos puntos de vista un enfrentamiento político con consecuencias económicas importantes y consecuencias de difícil previsión. La situación se ha complicado con el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que ha dificultado un poco más la situación de la región báltica y convertido la tensión chino- lituana en un foco de tensión que provoca todavía más presión sobre este país.

Esta situación global, con numerosos focos de conflicto o tensión, de la que Lituania es un ejemplo, se convierte en una llamada a la mejora del sistema multilateral con el objetivo de limitar o impedir que la injerencia política aumente las tensiones y sobre todo pueda manifestarse una quiebra en el comercio o las inversiones internacionales. Es vital mantener los puentes que permitan continuar con un entorno de progreso y comercio que el mundo necesita actualmente y que necesitará todavía más como elemento reconstructor de economías tras la crisis del COVID 19 o la guerra de Ucrania.

Es especialmente delicado que esto suceda en el continente donde la Unión Europea se fundó basándose en un ideal de paz a través de la interdependencia económica entre países. Esta idea, y este sueño europeo debe mantenerse vivo y tiene en Ucrania un enorme reto, porque después de la cruel guerra necesitará una gran cantidad de ayuda principalmente europea para la reconstrucción.

La situación de Lituania nos pone en contacto directo con los riesgos que tenemos en el entorno europeo si perdemos de vista nuestros valores, la mirada a un futuro en paz y el desarrollo de una actividad económica sin barreras que permita un desarrollo libre y multilateral.

La situación de Lituania no era a priori demasiado positiva, algunas empresas denuncian la existencia de procedimientos complicados para obtener permisos de negocio y residencia, así como algunos casos de corrupción o barreras de transporte por las insuficientes conexiones aéreas con ciudades europeas, pero algunas decisiones o actitudes poco acordes con la necesaria unidad europea no han hecho mucho por mejorar esto.

El caso de la empresa gallega GRUPO PUENTES

En enero de 2022, el gobierno lituano paralizó la firma de un contrato entre la empresa estatal de ferrocarriles y la empresa española GRUPO PUENTES. El argumento de la paralización fueron las conexiones con China del grupo que básicamente era la presencia en su accionariado de la compañía China Road and Bridge Corporation (CRBC). Este socio inversor no participa en decisiones unilaterales sobre la gestión de la empresa, los proyectos de desarrollo y otros aspectos. Incluso la compañía española indicó en su día que todas las decisiones sobre el proyecto de construcción del puente lituano serían tomadas y ejecutadas por un equipo español.

Esta situación provocó, según algunos medios, una carta del entonces presidente de la Xunta de Galicia y actualmente líder de la oposición Alberto Núñez Feijoo al Embajador Lituano en España protestando por esta situación siendo necesario un artículo en la prensa gallega del Cónsul de Lituania en Galicia con el deseo de aplacar ánimos y sobre todo intentar recuperar un clima de confianza que por ahora se hace difícil.

Con independencia de las actuaciones que esta empresa gallega puede realizar o haya realizado resulta este caso un precedente peligroso. La participación accionarial de un grupo extranjero en una empresa europea no puede provocar una reacción asi de un gobierno, en este caso el lituano y de utilizarse este criterio para la toma de decisiones las consecuencias de todo tipo serían de un alcance difícil de determinar.

En este caso, podemos ver que Lituania adoptó una posición de política económica orientada a una visión parcial dando la impresión de tomar una decisión contra China a través de una empresa española y por lo tanto europea.

Las empresas chinas tienen una gran cantidad de inversiones a nivel mundial y este grupo gallego es sólo un pequeño ejemplo. De repetirse esta situación todas las empresas que han recibido inversiones chinas en el mundo (o de otros países en otros contextos) , tendrían que replantearse su actividad o inversión antes de empezar a realizar proyectos en Lituania o en general en países con una visión similar.

Tampoco internamente esta situación ha sido gestionada de forma pacífica y son varios los colectivos empresariales que manifestaron su intranquilidad y oposición a unas medidas y actitudes políticas que dificulta la actividad empresarial internacional de las empresas lituanas.

La situación económica y empresarial asiste a momentos de profunda incertidumbre y es difícil ver con claridad el alcance de la situación actual. En este entorno algunas actitudes nos deben encender la luz de alarma y debe vigilarse intensamente la libertad de las empresas europeas que actúan con plena capacidad sin que la situación política o procedencia de su accionariado puedan convertirse en elementos perturbadores de su actividad internacional.

La decisión de Lituania que hemos puesto como ejemplo no se limita a una situación concreta de una empresa española allí, tiene un alcance mucho más amplio al crear o alimentar un modelo de intervención que solo pondrá dificultades a la recuperación económica, al entorno de paz y sobre todo a la normalización económica necesaria que podrá, entre otras cosas, ayudar a la reconstrucción de Ucrania y al desarrollo de la inversión y el comercio internacional con toda normalidad.

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