Casi cien años después, en el siglo XIX, otra tecnología -la fotografía- amenazó el sustento de los pintores de formación clásica. Las cámaras simplificaron la reproducción de imágenes con un realismo casi perfecto y se convirtieron en una amenaza para los pintores que exponían en los salones de París. Pero algunos artistas decidieron hacer frente de una manera distinta. En lugar de competir contra el fotorrealismo de la cámara, los pintores se apoyaron en algo que la cámara no tenía: una interpretación subjetiva que infundía a sus obras profundidad emocional y perspectiva personal. Al hacerlo, dieron origen a un nuevo movimiento artístico: El Impresionismo.
Como la historia se repite, debemos hacernos una pregunta. Con la llegada de la Inteligencia Artificial a las organizaciones, ¿reaccionaremos como los artesanos saboteadores del siglo XVIII o como los pintores impresionistas del siglo XIX?
Convertirse en impresionista
Como profesionales, todos deberíamos preocuparnos por la manera en que podemos posicionarnos apropiadamente, en una era marcada por el cambio tecnológico acelerado. No sólo la tecnología avanza más deprisa, sino también nuestra capacidad para adaptarnos a ella y utilizarla.
Contemplar las diferencias en las respuestas de los artesanos de los siglos XVIII y XIX resulta útil. Recordemos que ambas épocas se enfrentaban a una amenaza común: una tecnología que producía resultados de forma más eficaz y que, por tanto, podía sustituir lo que hasta entonces había sido dominio exclusivo de los trabajadores calificados.
Pero lo que importa es la respuesta a esta situación. Mientras que los saboteadores respondieron con indignación, los impresionistas reconocieron la inutilidad de la confrontación directa. Esto nos lleva a la primera clave para entender la diferencia en las respuestas, algo que llamaremos la disociación. Los impresionistas buscaron cuáles eran las capacidades humanas que quedaban fuera del alcance de la cámara; la capacidad de trasladar al lienzo una expresión subjetiva y abierta a la interpretación. En lugar de reproducir fielmente el mundo objetivo, los impresionistas transmitieron una experiencia personal, exaltada con las emociones que surgían fugazmente al interior de cada artista.
En segundo lugar, los impresionistas comprendieron que los avances tecnológicos podían aportar ventajas, dándose como tarea la búsqueda de áreas en las cuales pudieran encontrar soluciones a sus problemas cotidianos. Por ejemplo, que ciertos avances en el estudio de pigmentos dieron acceso a nuevas gamas de oleos que podían transportarse fácilmente. Esto dio origen a la pintura en exteriores, permitiendo a los pintores salir del estudio y experimentar con los efectos transitorios de la luz natural y el color en la representación de paisajes y de la vida cotidiana.
Por último, los impresionistas exploraron cómo las tecnologías que estaban en competencia directa, como la fotografía, podían mejorar su desarrollo artístico. Gracias a la disponibilidad de nuevas fuentes de inspiración, provenientes de una mayor variedad de imágenes e ideas de todo el mundo retratadas en fotografía, los artistas dieron luz a creaciones más originales. También comprendieron que, al igual que al tomar fotografías, un tema artístico podía extenderse más allá de los retratos posados para incluir escenas de lugares desconocidos, ampliando su alcance creativo.
¿Qué pueden aprender los profesionales del impresionismo para enfrentarse a la IA?
¿Cuál es el equivalente moderno de la vertiente artística del impresionismo?
Lo podemos poner, en una palabra: la perspectiva.
La perspectiva es el filtro que utilizamos para entender el mundo, evaluar los problemas y determinar soluciones. La perspectiva es un resultado único de nuestros conocimientos, habilidades, relaciones y experiencias. En conjunto, la perspectiva es lo que nos hace cognitivamente diferentes -incluso únicos- de los demás. Este activo, a veces subvalorado, es una de nuestras mayores fuentes de diferenciación en un mundo emergente de microprocesadores.
La perspectiva también significa aprovechar nuestra humanidad, conexiones y vulnerabilidades individuales. Revalorizar nuestro posicionamiento individual en el giro tecnológico actual es, por lo tanto, esencial. Como los impresionistas, podemos eludir un ataque frontal y, en su lugar, construir nuestra perspectiva como base de nuestra propuesta de valor personal y la Inteligencia Artificial para alimentar nuestra propia expresión.
Convertirse en un impresionista profesional: Tres prácticas para desarrollar la perspectiva
Los artistas cultivan una forma única de percibir el mundo y desarrollan la capacidad de evocar esa perspectiva tanto cognitiva como emocionalmente en los demás. Los profesionales y las personalidades públicas utilizan también con frecuencia sus perspectivas individuales. Pensemos en el escritor Malcolm Gladwell. Este escritor repite a menudo historias conocidas, pero las elabora y comparte con gracias a un formato literario propio. Los candidatos políticos hacen lo mismo, publican un libro para presentar sus experiencias de vida al electorado y a través de este ejercicio demarcan la perspectiva que aportarán al cargo. Ejecutivos modernos como Steve Jobs, Elon Musk y Bob Iger derivan gran parte de sus ambiciones a través de una narrativa o visión basada en perspectivas individuales del futuro que nos espera.
Todos podemos hacerlo, pero debemos cultivar esta habilidad, y eso empieza por tener claro el valor que aporta nuestra historia personal a nuestra posición o ambición. ¿Qué hay de único y diferenciador en mí, más allá de mi formación y experiencia? ¿Cuál es mi ética de trabajo o mis valores? ¿Cuál es mi estilo de liderazgo? Aclarar la perspectiva única que nos diferencia de los demás, es un poderoso punto de partida impresionista.
- Buscar otras perspectivas
Al apoyarnos en nuestra perspectiva personal, también debemos ser consciente de nuestras limitaciones. El mundo es demasiado grande y nuestros cerebros demasiado pequeños para captar toda la realidad. De hecho, los seres humanos apenas somos capaces de percibir una porción ínfima del mundo objetivo en el que estamos inmersos. Es fácil de comprobar. Por ejemplo, al leer este texto apenas podemos concentrarnos en una o dos palabras a la vez. El resto de la página es periférico. En esa frontera perceptiva residen muchos riesgos y oportunidades que nos son invisibles ¿Cómo podemos acceder a lo que no percibimos?
Eso lo podemos hacer gracias a otras personas. Para acceder a otra realidad individual, debemos desarrollar nuestra curiosidad por otros. Es aquí donde los movimientos de diversidad, equidad e inclusión ganan un nuevo sentido pues pueden llenar nuestro entorno de nuevas y diversas perspectivas. Gracias a esta diversidad podemos "ver" lo que está más allá de nuestra periferia perceptiva. Cultivar la curiosidad por las perspectivas de nuestros colegas y desarrollar las habilidades interpersonales necesarias para obtenerlas, es el siguiente paso para convertirse en un impresionista profesional.
- Aprender a generar perspectivas compartidas
Hay algo único que ocurre cuando conectamos con otros. Las percepciones se vuelven redundantes y gracias a ello se magnifican. Es la razón por la que preferimos un concierto en directo, en lugar de escuchar música en nuestros Air Pods. Esto también ocurre en el trabajo. Cuando nos sentimos en sintonía con nuestros colegas, hay una sensación única de satisfacción. Compartir una visión y un objetivo, genera la sensación de perseguir algo que merece la pena.
Por ahora, sólo los humanos podemos generar dicha emoción. Un impresionista profesional puede tomar conciencia de esta sensación y aprender a influir en su construcción. Es el reino de la motivación, de la ambición, de la emoción, de la lealtad y de todo otro espíritu colectivos. Es tanto arte como ciencia, pero quienes lo dominan suelen cambiar el mundo. Podría decirse que Gandhi, Malala, Mandela, Sirleaf, King, Yousafzai y otros cambiaron el mundo, no a través del poder y la autoridad, sino dominando la capacidad de forjar perspectivas compartidas que motivaron a grandes grupos de la población a cambiar. Nosotros tal vez no deseemos cambiar el mundo, pero podemos aprender a generar perspectivas compartidas en nuestra comunidad, aprovechando tanto la lógica como la inspiración en vista de objetivos compartidos.
Por ahora, la IA no tiene acceso a la perspectiva humana, ni a las impresiones humanas. Esto hace que la perspectiva personal sea un punto de diferenciación duradero en un espacio de trabajo digital que cambia rápidamente.
Fernanda Arreola, profesora de Estrategia, Innovación y Emprendimiento en ESSCA
Gregory C. Unruh, profesor Arison de Liderazgo de Valores en la Universidad George Mason