Pero no se ha observado que el representante, francés, del tercer grupo en el Parlamento, el social-liberal (muy macroniano) llamado Renew Europe, si se basó en el análisis del periodo presidencial, desde un punto de vista estrictamente político, para recriminar al Doctor Sánchez de haber desperdiciado el semestre presidencial por intereses de Partido. Llegó a decir que tras la pérdida de las elecciones regionales, transformó el semestre en un periodo electoral sometiendo toda visión europea a sus necesidades de Partido para acabar con decisiones que pueden atentar contra el derecho comunitario y que fragilizan la democracia española. Si a eso añadimos que el enfrentamiento con el primer grupo, de largo el más importante, el PPE, fue brutal en términos europeos, como no lo he vivido en mis decenios en instituciones europeas, eso quiere decir que el Doctor Sánchez se ha convertido en “persona non grata” para una gran mayoría de parlamentarios … y para una mayoría del Consejo de Comisarios.
Recordemos un momento algún exabrupto del Doctor Sánchez. Citar, con reproche, al tercer Reich fue una barbaridad que rompía con decenios de discreción y respeto hacia el pueblo alemán de la posguerra. Y eso que mi antiguo colega, con el que tuve el placer de negociar varios textos, Manfred Weber, no sabía que ese mismo día, Sánchez cedía cachos de España a quienes bautizan calles y fundaciones con el nombre de Sabino Arana, un racista proto-fascista como no hay en Europa. Un segundo despropósito fue el pretender trasladar su teoría de que el muro contra los malos justifica cualquier barrabasada contra el Estado de Derecho. Esa estupidez gigantesca jamás se tolerará en Europa. La reacción del Partido Popular Europeo fue tremebunda. Manfred Weber dijo haberse sentido insultado (y el pueblo alemán) y le acusó de algo gravísimo: ¡de querer dividir la Unión Europea! (“Split Europe”, es lo que se leyó). Una tercera reacción que pasó desapercibida fue la cara que mantenía doña Ursula Van der Leyden, que es alemana (fue ministra de defensa alemana) y pertenece al Partido Popular Europeo. Claramente el idilio con el Doctor Sánchez se ha acabado. Ese idilio le vino bien durante cuatro años y medio para tener más o menos controlado y amable al grupo socialista, el segundo de la cámara. Pero esto se ha acabado, el Parlamento ha entrado en periodo electoral, lo conocemos bien.
¿Consecuencias para los ciudadanos españoles? La primera ya la anunció Manfred Weber. Que se olvide el Doctor Sánchez de ocupar cualquier puesto de responsabilidad en Europa. Pero eso es “peccata minuta”, es de esperar que las auditorías sobre el uso o desuso de los famosos fondos que vamos a recibir vayan aumentar mucho su rigor, Holanda ya afila las navajas. Los controles sobre el deterioro infame de nuestra democracia se van a multiplicar, las flexibilidades y excepciones que consiguió la señora Calviño (en la estela de Italia) se van a ver muy mermadas. Tener en cuenta a España para el futuro de Europa y la reforma de la UE, será milagroso… ¿Será bueno para los ciudadanos españoles? Es posible que a largo plazo sí pues permita salvar la democracia española y su integridad territorial. Pero, eso sí, con mucho dolor.