www.elmundofinanciero.com

Así han tergiversado las estadísticas y datos los políticos desde la crisis inmobiliaria

· Por Miguel Córdoba, profesor de economía y finanzas, y ex director financiero de varias empresas del sector privado

Elaborado por Miguel Córdoba a partir de datos del INE y del Ministerio de Economía.
Elaborado por Miguel Córdoba a partir de datos del INE y del Ministerio de Economía.
(Artículo publicado en Idealista).- Cuando el siempre genial Mark Twain reproducía en 1907 la frase “existen tres tipos de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas”, de origen discutido pero conocida en los ambientes victorianos en la última década del siglo XIX, no era consciente de la repercusión y trascendencia de su afirmación, asumida sin rubor por muchos de los políticos actuales, especialmente en España. En nuestro país, una de las principales fuentes de información es el Instituto Nacional de Estadística (en adelante “INE”), entidad que, a pesar de depender del Ministerio de Economía, ha tenido siempre autonomía e independencia para la elaboración de los datos que los economistas precisamos para hacer nuestros análisis. De hecho, para la elaboración del Índice de Precios al Consumo (en adelante “IPC”), los estadísticos del INE tienen total autonomía para elegir los establecimientos de los que toman los precios de los productos que ellos seleccionan y sus jefes no pueden intervenir en dicho proceso y ni siquiera conocer a qué establecimientos van sus subordinados a recopilar los precios de los productos.
Miguel Córdoba.
Miguel Córdoba.

Sin embargo, una cosa es tomar los datos, que son muchos y variados, y otra cosa es su análisis e interpretación, que tiene ya un cierto sesgo político. Probablemente, lo de faltar a la verdad en temas económicos por parte de los políticos españoles surgió con Zapatero cuando en plenas elecciones de 2008 afirmaba que lo que pasaba en España era una suave desaceleración, mientras que iban quebrando bancos por Europa y Estados Unidos y en España se aprobaba una línea de avales de 100.000 millones de euros para garantizar el pasivo de las entidades financieras, en particular de las cajas de ahorros, que presentaron unos balances al Banco Central Europeo (en adelante “BCE”) según los cuales estaban como una rosa en las pruebas de stress-test, para seis meses después resultar que estaban todas quebradas, pero claro su pasivo estaba ya avalado por todos los españoles, así que hubo que aceptar el rescate financiero y asumir una deuda de 40.000 millones de euros, que nos tocará pagar entre todos a los sufridos españoles.

Pero las cosas no quedaron ahí, ya que cuando Mariano Rajoy formó gobierno en el año 2011 tomó algunas decisiones en mi opinión incorrectas, como subir hasta 7 puntos el IRPF y 3 puntos el IVA, lo cual en una etapa de clara recesión era como echar gasolina al fuego. Ello provocó el incremento del desempleo en un millón de personas adicionales en los dos años siguientes. A partir del fracaso del Partido Popular (en adelante “PP”) en las elecciones europeas de 2014, Rajoy rectificó e inició una disminución de tipos impositivos que redundó en el incremento de la renta disponible de los españoles y la economía mejoró. Sin embargo, a partir de entonces y durante los cuatro años que todavía se mantuvo en el poder, el equipo económico del PP asumió que todos los datos estadísticos que facilitara se referirían al 31 de diciembre de 2013, fecha en la que la economía española tocó suelo y, lógicamente, sólo podía mejorar. Cuando se produjo la moción de censura, Rajoy dijo que había creado dos millones de puestos de trabajo, pero claro referidos al año 2013, no al 2011, con lo que la cifra real era de un millón, pero hasta sus seguidores se “tragaron” la mentira.

Pues bien, Pedro Sánchez tomó buena nota de su predecesor de lo importante de la manipulación de la información y de los datos del INE, concentrándose en dos indicadores: el Producto Interior Bruto (en adelante “PIB”) y los niveles de empleo y de paro. Para el primero de ellos ya se habían dado cuenta sus asesores que Rajoy también estaba jugando con cartas marcadas, puesto que, en los años siguientes a 2013, los datos de crecimiento de España triplicaban a los de Francia y Alemania y el PIB español era la envidia del de otros países.

Claro está que no se aclaraba que España era el peor país europeo en términos de déficit público, lo que le obligaba a emitir enormes cantidades de deuda pública que, de acuerdo con la doctrina Draghi, compraba sin preguntar el BCE y que hacía que entrara en España mucho dinero, la mayor parte foráneo, que se incorporaba a la economía de nuestro país sin que fuera originado por la actividad económica propia, lo que podríamos llamar el PIB fiduciario, obviamente ficticio. En esa época, Alemania se dedicaba a amortizar deuda pública durante los cinco años consecutivos previos a la pandemia del año 2020, mientras que España era el patito feo de las economías europeas gastando mucho más de lo que ingresaba y viviendo muy por encima de sus posibilidades (hasta Grecia había ya conseguido equilibrar ingresos y gastos en el año 2015), dejando durante años a nuestro país como el único que estaba dentro del Protocolo de Déficit Excesivo del Eurogrupo.

Así las cosas, llegó Sánchez al poder aupado por un conjunto de formaciones nacionalistas y de extrema izquierda que sabían que sólo podían conseguir sus objetivos si eran capaces de tener un presidente del gobierno débil que necesitara permanentemente sus votos, y lo encontraron. Sánchez se dio cuenta de que podía seguir haciendo lo mismo que Rajoy, es decir, mantener un déficit público elevado (España era el único país de la Unión Europea con déficit primario, es decir, déficit público sin tener en cuenta el servicio de la deuda pública (intereses pagados a sus tenedores)). Por ello, mantuvo esa política y siguió emitiendo deuda pública sin parar, aprovechándose de que los tipos de interés estuvieron durante siete años con signo negativo.

Y, de nuevo, el PIB de España está creciendo en los últimos tiempos bastante más que las economías europeas, pero eso sí, a pesar de que ya no hay pandemia, la inflación se ha moderado y la presión fiscal a las clases medias ha subido en varios puntos, España sigue gastando anualmente en torno a 60.000 millones de euros más de lo que ingresa el erario. El aparato de marketing del Partido Socialista Obrero Español (en adelante “PSOE”) no se cansa de repetir que crecemos el doble que Europa, pero no nos dice por qué, y no es otra cosa que la entrada de dinero procedente de la continua emisión de deuda pública que ya tendrían que pagar nuestros nietos, porque es imposible que la paguen nuestros hijos.

En el cuadro se ha considerado como PIB fiduciario el resultado de aplicar a la deuda neta emitida el 80% de la misma (20% retirado para impuestos) y de ello el 90% destinado a consumo (10% a ahorro). Con este planteamiento se obtiene el PIB Productivo por diferencia, y podemos observar que, en los últimos quince años, 5,4 puntos del crecimiento del PIB han sido debidos a la emisión de deuda pública(35,92 – 30,52). Buena parte de ese incremento se ha producido en los últimos cinco años, ya que 2,43 puntos del incremento del PIB (21,49 – 19,06) en el gobierno de Sánchez también se han debido a la emisión de deuda pública.

El otro aspecto en el que están volcados los expertos en comunicación del PSOE es el tema del empleo. Que hay más empleo es lógico, puesto que en los últimos quince años la población española ha crecido en 2,9 millones de personas y algo tienen que estar haciendo. Pero el número de ocupados tan solo ha crecido en medio millón, por lo que las políticas de empleo no parece que estén funcionando precisamente bien. Si nos fijamos en las cifras del período de gobierno de Sánchez hay un aumento de 1,68 millones, pero ahí está el tema de los fijos discontinuos que pueden suponer un incremento atípico de 700.000, cifra cuidadosamente custodiada por la Ministra de Trabajo, y ello llevaría el nivel de empleo a cifras homogéneas inferiores a las de 2007.

Pero el dato más preocupante lo tendríamos en la parte derecha de la penúltima fila del cuadro, ya que la ratio que representa el PIB Productivo en términos reales por empleado nos indica que, durante el período de gobierno de Sánchez, ha disminuido en un 5%, lo cual enlaza con la constante crítica de los empresarios de que la productividad en España es muy baja y está empeorando. Si añadimos que el número de horas trabajadas semanalmente que publica el INE es inferior a la cifra de hace quince años, debemos concluir que “algo” tiene que estar pasando en el mercado laboral y no precisamente bueno, por lo que sólo queda que se legisle que hay que rebajar la jornada semanal en 2,5 horas, como quiere la Ministra, para que llevemos nuestra productividad a niveles insospechados.

Podríamos seguir hablando de otras estadísticas, como la del sistema de la Seguridad Social que, por el modelo de contabilidad pública, no considera las elevados compromisos que tendrá el sistema con los trabajadores inmigrantes cuando se jubilen y vuelvan a sus países de origen, momento en el que el Estado español tendrá que transferir ingentes cantidades de dinero a dichos países durante muchos años, dinero que nadie sabe si lo tienen apuntado en la barra de hielo, pero que también es una carga para las generaciones futuras.

En fin, Pedro Sánchez acaba de decir que continúa, así que tendremos un poco más de lo mismo, pero pienso que los españoles nos merecemos que se nos diga la verdad, aunque sea incómoda o no sea políticamente correcta. El cortoplacismo de los votos no justifica la deriva de las cuentas públicas de los últimos quince años. Todos sabemos, incluso ellos, a lo que nos va a conducir en los próximos años el esconder la cabeza bajo la arena, cuando el sistema de pensiones sea insostenible y ya no se pueda corregir, cuando los intereses de la deuda pública asfixien los presupuestos y cuando la imposibilidad de acceso a la vivienda genere un clima social inasumible.

Menos mentiras, menos estadísticas interesadas y más dignidad política y personas de Estado rigiendo los destinos de nuestro país. Una declaración institucional de quince minutos aludiendo a los ataques a tu familia, que puede que realmente sean injustificados, no te entroniza en el poder si piensas seguir haciendo lo mismo, ignorando los nubarrones negros que se aproximan para el futuro de tus conciudadanos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
0 comentarios