Pero, ¿a qué retos se enfrenta para cerrar un buen año?
La imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos a productos de la Unión Europea, incluido el aceite de oliva, ha generado incertidumbre en uno de los principales mercados de exportación para España.
Este escenario complica la competitividad del producto español frente a otros países productores, como Portugal y Túnez, que ofrecen precios más bajos aunque no tienen la reputación que el oro líquido de nuestro olivar.
Las útlimas sequía en regiones productoras han afectado los rendimientos y la calidad del producto y se están promoviendo investigaciones e innovaciones que ayuden a abordar estos desafíos y a paliar la incertidumbre del sector para mantener la competitividad en el mercado internacional.
“Adoptar tecnologías que mejoren la eficiencia y la calidad del aceite de oliva va a ser clave en los próximos años. La implementación de técnicas como la agricultura de precisión, la molturación en frío y sistemas avanzados de control de calidad pueden ayudar a justificar precios más altos en mercados más elitistas” explican desde AC Monterreal, exportadoras de aceite de oliva.
Actualmente, la vista está puesta en zonas de nueva exportación emergentes como Brasil, México y China, donde el consumo de aceite de oliva está en aumento.
La diversificación geográfica y la apuesta por seguir por la vía de la promoción de la calidad y los beneficios del aceite de oliva español en el concepto de dieta mediterránea son estrategias clave para el crecimiento de las exportaciones y del sector oléico.