Con estas tres aperturas, la firma cerrará 2025 con una red de tiendas propias que abarca Palma, Barcelona, Madrid, París, Nueva York (Grand Central y Madison Avenue), San Francisco, Luxemburgo, Londres y Tokio, consolidando así su presencia en los principales mercados internacionales.
Más allá de la expansión geográfica, Carmina mantiene su esencia en cada una de sus tiendas. La decoración sigue una misma línea estética basada en acabados de cuero y madera, elementos que transmiten calidez, elegancia y coherencia en todas las localizaciones de la marca alrededor del mundo, reforzando la identidad única de la casa.
La compañía prevé alcanzar entre 10 y 12 boutiques en propiedad en los próximos tres años, con un crecimiento sostenido y focalizado en mercados estratégicos. Tras estas inauguraciones, los próximos pasos se centrarán en Alemania, donde Múnich y Hamburgo se perfilan como localizaciones prioritarias, además de continuar explorando nuevas oportunidades en Estados Unidos.
Fiel a su legado, Carmina Shoemaker reafirma con esta expansión su compromiso con la artesanía mallorquina, el lujo responsable y la durabilidad como pilares de su propuesta. Estas aperturas reflejan el creciente reconocimiento internacional hacia la zapatería española y la visión de la firma de consolidarse como un referente global en el calzado de alta gama.
Desde 1866, Carmina Shoes se distingue por su artesanía superior y el uso de materiales de la más alta calidad. Sus diseños atemporales y elegantes son apreciados mundialmente por su durabilidad y estilo. Todos sus zapatos se fabrican en la paradisiaca isla de Mallorca, situada en el corazón del mar Mediterráneo, una ubicación que inspira cada uno de sus diseños. En la ciudad de Inca, conocida como la ciudad de la piel, los artesanos de Carmina crean zapatos que se distribuyen a diario a todas partes del mundo, manteniendo un legado de excelencia en el sector del calzado de calidad.