El repunte de la tensión geopolítica en Oriente Medio y su impacto inmediato en los mercados financieros vuelve a poner de relieve la sensibilidad de la economía global ante episodios de incertidumbre. Las oscilaciones registradas esta semana en los indicadores financieros reflejan la rapidez con la que los inversores reaccionan ante cualquier señal de inestabilidad, un contexto que podría tener implicaciones indirectas para el mercado inmobiliario si acaba trasladándose a variables clave como la inflación o los tipos de interés Desde pisos.com, Ferran Font, portavoz y director de Estudios, señala que "esta semana hemos visto hasta qué punto el Euríbor y los mercados financieros están expuestos al contexto geopolítico. El martes registró la mayor subida en casi dos décadas y apenas 24 horas después vimos un ajuste muy importante. Finalmente, el indicador se ha normalizado, lo que demuestra que los mercados reaccionan con mucha rapidez ante cualquier episodio de incertidumbre".
Según explica Font, por ahora las tensiones internacionales derivadas del conflicto en Irán no han alterado el escenario macroeconómico de referencia en Europa. “De momento estas tensiones internacionales no han cambiado el escenario de tipos y la inflación sigue bastante controlada en Europa”, apunta. No obstante, advierte de que el principal riesgo reside en una posible traslación del conflicto al mercado energético. “Si el conflicto acaba afectando al precio de la energía podría reactivarse la presión inflacionista”, añade.
Un escenario de mayor inflación tendría consecuencias directas en la política monetaria del Banco Central Europeo, un factor especialmente relevante para el mercado hipotecario. “Esto condicionaría las decisiones del Banco Central Europeo y esto es clave para el mercado hipotecario”, explica Font.
El portavoz de pisos.com recuerda que el mercado residencial español llega a este momento desde una posición de fuerte dinamismo. “Venimos de un 2025 muy dinámico con más de 710.000 viviendas vendidas”, subraya. Sin embargo, advierte de que la evolución de la financiación seguirá siendo determinante para mantener el ritmo de actividad. “Si en algún momento la financiación volviera a encarecerse podríamos ver una moderación en este ritmo de compraventas”, concluye.