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ANÁLISIS LAZARD

La guerra de Irán: una oportunidad para la reasignación del capital fuera de EEUU

La guerra de Irán: una oportunidad para la reasignación del capital fuera de EEUU

  • Por Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard

martes 17 de marzo de 2026, 10:22h

Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, considera la distorsión producida por el conflicto militar de Oriente Medio como una oportunidad para que los inversores reasignen capital, alejándolo del dólar y de la renta variable de EEUU hacia mercados no estadounidenses, con preferencia por los emergentes y la bolsa japonesa. Para llegar a esa conclusión tiene en cuenta sus expectativas de que el impacto económico final de la guerra de Irán probablemente sea relativamente efímero y la actualización sobre las posibles trayectorias del enfrentamiento que Lazard Geopolitical Advisory (LGA) publicó la semana pasada.

Los cuatro escenarios, ordenados de mayor o menor probabilidad, son:

· Desescalada con reapertura de Ormuz. El estrecho de Ormuz se reabriría gradualmente en las próximas 2-4 semanas, la producción energética se recuperaría durante el próximo mes y los precios del petróleo volverían a niveles cercanos a los observados antes del 28 de febrero.

· Conflicto regional latente. Las hostilidades remitirían con brotes periódicos a pesar de la falta de un acuerdo de paz formal. El tráfico marítimo por el estrecho probablemente se recuperaría en 4-6 semanas, la recuperación de la producción energética llevaría más tiempo y los precios de la energía probablemente se mantendrían con una prima considerable respecto a los niveles anteriores al 28 de febrero.

· Escalada energética. Implicaría una mayor escalada en los ataques contra las instalaciones de producción de energía y la minería en el estrecho. El desminado tardaría entre 8 y 12 semanas en completarse tras el fin de las hostilidades, lo que provocaría una crisis sostenida de los precios energéticos a nivel mundial y un importante impacto económico negativo. Los precios del crudo probablemente alcanzarían nuevos máximos históricos y los del gas natural licuado (GNL) se mantendrían elevados.

· Colapso del régimen y desorden prolongado. La falta de garantías de seguridad y la ausencia de una contraparte negociadora identificable podría conducir a una interrupción más prolongada del suministro energético. La agitación sostenida dentro de Irán, agravada por un liderazgo militar disperso, podría provocar un aumento significativo de los precios de la energía durante varios meses, con importantes implicaciones económicas a nivel mundial.

Inflación, crecimiento y empleo en EEUU

Más allá de la guerra de Irán, la atención de los inversores se centró en las últimas referencias macroeconómicas de EEUU. El IPC de febrero de la primera potencia económica mundial de ajustó a las expectativas: la inflación general se situó en el 2,4% y la subyacente, en el 2,5%. Pero Temple espera una aceleración desde estos niveles durante 2026: el aumento de los precios de la energía impulsará significativamente el IPC general, mientras que la tasa subyacente probablemente se acelere debido a los efectos latentes de los aranceles y a un repunte de la inflación de los alquileres. También prevé que la inflación subyacente del PCE, que subió en enero un 3,1%, sorprenda al alza este año.

La estimación del crecimiento del PIB real de EEUU para el cuarto trimestre de 2025 se redujo a la mitad (del 1,4% al 0,7%), debido a la reducción de las estimaciones del gasto de los consumidores, la inversión del sector privado, el gasto público y las exportaciones. La expectativa generalizada para 2026 se mantiene en el 2,5%, pero el estratega de Lazard se confiesa “escéptico” respecto a que la actividad alcance este nivel de fortaleza y cree “más razonable” que se acerque al 2%, si no se sitúa ligeramente por debajo.

El informe JOLTS indicó que las ofertas de empleo aumentaron moderadamente en enero (a 6,95 millones desde los 6,55 millones de diciembre), mientras que la tasa de despidos descendió ligeramente (hasta el 1% desde el 1,1%) y la tasa de renuncias se mantuvo en el 2%. El experto espera que las condiciones del mercado laboral estadounidense se estabilicen en niveles algo débiles.

Referencias de China y Japón

Los datos macroeconómicos de China conocidos la semana pasada sorprendieron al alza, pero estas cifras podrían estar distorsionadas por la tardía celebración del Año Nuevo Lunar. El IPC de febrero repuntó más de lo previsto, destacando la subida del 1,7% de los precios de los alimentos frente a una caída del 0,7% en enero. Y la deflación del índice de precios de la producción IPP se moderó hasta registrar un descenso del 0,9% interanual, frente al 1,4% del mes anterior. Aún así, Temple pronostica que la inflación china se mantendrá moderada a falta de una intervención gubernamental significativa para poner un suelo a los precios de la vivienda y a la confianza de los consumidores y/o para impulsar el consumo mediante medidas de estímulo adicionales.

Al mismo tiempo el crecimiento del comercio del gigante asiático fue mucho más fuerte de lo esperado. Las exportaciones a EEUU cayeron un 11% en el periodo enero-febrero, pero las destinadas a exportaciones a todas las demás regiones importantes aumentaron: las dirigidas a la Unión Europea, un 27,8%; y las que fueron a África, un 49,8%. Con todo, Temple espera que en 2026 otros países, además de EEUU, se muestren más reacios a las exportaciones chinas, ya que los países importadores “tratarán de defender a los productores nacionales frente a la avalancha de productos baratos”.

Por otro lado, las estimaciones del PIB de Japón para el cuarto trimestre de 2025 se revisaron al alza de forma significativa. Según el estratega de Lazard es probable que la demanda interna japonesa se beneficie en los próximos trimestres si el Partido Liberal Democrático y su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, rebajan el impuesto sobre el consumo, aunque también es plausible que los efectos negativos del aumento de los precios de la energía, como consecuencia de la guerra en Irán, contrarresten algunos de los beneficios de dichas medidas fiscales.

Los bancos centrales, en el foco

Temple pone el foco esta semana en las reuniones de cuatro de los diez bancos centrales que debatirán sobre política monetaria: la Fed, el BCE, el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco de Japón (BoJ), de los que se espera que mantengan los tipos de interés.

La reunión del la Fed incluirá la publicación del Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) pero la incertidumbre que ha introducido la guerra de Irán socavará la utilidad de las previsiones. A esto hay que sumar que Kevin Warsh será el portavoz del comité, “lo que podría complicar la capacidad de los inversores para pronosticar futuras medidas de política monetaria” en la medida en que sus opiniones en esta materia “no estén en sintonía con las de sus homólogos”, según Temple. Los mercados descuentan ahora que los tipos de interés oficiales se situarán en el 3,44% a finales de año, unas expectativas que para el estratega de Lazard están correctamente calibradas. “Incluso antes de que comenzara la guerra de Irán, esperaba que la inflación superara las previsiones en 2026, mientras que el desempleo probablemente se mantendría estable o tal vez aumentaría ligeramente. En ese entorno, será difícil para cualquier presidente de la Fed justificar una bajada de tipos”, dice.

No está de acuerdo, sin embargo, con las previsiones del mercado que apuntan a dos subidas de los tipos del BCE antes de que acabe el ejercicio. “Dadas las previsiones de LGA sobre Irán, espero que el BCE considere el impacto inflacionista de los precios de la energía como una perturbación de la oferta que no puede abordarse mediante la política monetaria. Por lo tanto, descartaría cualquier expectativa de subidas de tipos”, manifiesta.

Se reconoce algo sorprendido por el hecho de que las previsiones del mercado respecto al BoJ no han cambiado de forma significativa a pesar del conflicto bélico en Oriente Medio. Sostiene que podría estar reflejando que Japón cuenta con 254 días de reservas energéticas, lo que mitiga el riesgo de escasez energética y podría reducir potencialmente los efectos de la crisis energética sobre los precios. No espera movimiento de tipos este jueves, pero sí cree que es probable que se produzcan dos subidas antes de fin de año.

Finalmente, apunta que si las previsiones de la LGA sobre un fin de las hostilidades antes de lo esperado resultan acertadas, el BoE podría volver a la senda de recortes de tipos con bastante rapidez.

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